"¡Coño, Diosdado, eres el hombre!"

Uno no termina de ver cosas que sorprenden en la política venezolana. Mi padre fue, en su época, un fervoroso fanático del torero Luis Sánchez (El Diamante Negro). Corría la década de los 50, y yo me aficioné a los toros, a pesar de mi corta edad. Fue así como me acostumbré a ver sacar en hombros de los aficionados al torero de turno que cortaba rabo y oreja. Más tarde, con plena conciencia sobre mi existencia, dejé de gustarme la tauromaquia debido a la tortura a que eran sometidos los animales de lidia. Pero nunca me imaginé que iba a ver a un político cargado a hombros después de su "faena". En efecto, a Diosdado Cabello Rondón, a quien había conocido telefónicamente por esas cosas de la vida, me tocó conocerlo personalmente en una concentración en los alrededores del edificio sede de la CVG, en Puerto Ordaz…Sudoroso él, sudoroso yo, nos abrazamos sobre la tarima donde había terminado de dar su discurso tipo arenga a los miles de chavistas congregados en el referido lugar. El gobernador Rangel Gómez presenció el encuentro. El Vice presidente del PSUV me agradeció que estuviera allí, a pesar de mi estado de salud. Me gritó: "Tú medicina ya viene en camino". Cuando nos despedimos, le grité; "¡Coño, Diosdado, eres el hombre!". Lo vi reír, pero nunca he sabido si oyó mi expresión, entre tanta algarabía. Desde lejos lo vi sobre los hombros de un grupo de personas que lo paseaban eufóricos, tal como lo he observado en otros lugares, al ser paseado en hombros como lo hicieron con El Diamante Negro.

Estamos en los meses finales del 2017. Eso significa que estamos a un año aproximadamente de que vayamos a otro evento electoral presidencial. Y, para mí, dentro del chavismo hay un hombre que se ha preparado para sustituir a Nicolás Maduro Moros en la silla de Miraflores. Ese hombre sobresale por los cuatro costados como el auténtico candidato para mantener al chavismo unido y a la gente de izquierda en el poder, y para profundizar, hasta más allá del no sé dónde, a esta revolución. Le sobran valores y bolas: es, como lo dije en un artículo, un hombre frontal, de una sola cara. No tiene un lenguaje disfrazado. Es como es, y punto. En aquella ocasión hablé de la autenticidad de Sócrates, cuando prefirió la muerte, a manos de sus verdugos, antes de claudicar y dejar de decir las cosas que estaba acostumbrado a decir a los jóvenes y a la gente en calles y plazas. Las autoridades atenienses pretendieron callarlo de alguna manera, y la única que aceptó el filósofo fue el de la pócima de veneno que le tendió la mano de su verdugo. Demostró, en vida, ser visceralmente autentico y de palabra. Así es el hijo pródigo de El Furrial.

Diosdado Cabello, como todo líder que sobresale, es odiado por muchos. No dudo que dentro de las filas de la revolución hay quienes no lo pasan. Pero también es cierto que hay millones y millones de venezolanos y venezolanas que lo aclaman y lo ven como el próximo presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Yo, imagino cosas. Por ejemplo, pienso que antes de aquel anuncio que hizo Hugo Chávez, en 8 de diciembre de 2012, franqueado por las figuras silenciosas de Diosdado Cabello y Nicolás Maduro, se había reunido previamente con los dos. "Nicolás, tú vas a ser quien me sustituya en el poder. A ti te va a elegir el chavismo. Te tocará una etapa sumante difícil, pero sólo tú podrás neutralizar los embates contra el proceso. No tengo duda de que así será. Y serás tú, Diosdado, quien sustituyas a Nicolás, para que hagas lo que no dejarán hacer a él. Profundizarás la revolución y la sellarás para siempre…". Esa escena es una travesura de mi imaginación, pero quien me puede demostrar que no sucedió con su más o con su menos. La historia la escriben los hombres con arrojo, decisión templanza. Que poseen una fortaleza ideológica a toda prueba. Que no pierden oportunidades para golpear al enemigo. Diosdado Cabello es uno de esos hombres. Eso que dije de que "¡Coño, Diosdado, eres el hombre!", está sostenido por lo que ha mostrado en el pasado reciente, y lo que muestra en el día a día. Unas veces desde su programa "Con el mazo dando", en cualquier rincón del país, y otras en concentraciones políticas en todas todos los estados. Allí, desde esas trincheras, lanza sus dardos cargados de pasión, de sentimientos nacionalistas, de amor por la patria, contra los enemigos, contra los traidores locales, y contra la derecha rancia internacional que no vacila en atacar a Nicolás Maduro, con el objetivo de destruir la revolución. Ese lenguaje claro y raspado lo usa contra todo aquel que alimenta los perversos deseos de acabar con el legado de Hugo Chávez. Por su fervor chavista, por su postura ideológica, por su autenticidad, por su valor, por su fuerza huracanada y su lucha sin cuartel contra la modorra mental y contra la ambigüedad, una vez más sostengo que Diosdado Cabello es el hombre preparado para apuntalar la obra de Maduro y profundizar el proceso revolucionario, y proteger el legado acabando de raíz con los pura pinta, corruptos, burócratas, ineficientes y con las pretensiones de los traidores a la patria (léase: vende patrias).

Su cotidiana y encendida arenga apunta a la creación de conciencia y al fortalecimiento ideológico de la militancia revolucionaria chavistas. Para ello utiliza su programa "Con el mazo dando". Allí latiguea al enemigo sin piedad. Su pasión chavista y revolucionaria truenan en el ambiente donde realiza su programa. Y pasa los videos de Hugo Chávez, no para rellenar espacio de tiempo, sino para mantener viva el mensaje del líder de Sabaneta y sembrarlo en las mentes de los chavistas que asisten al programa y de quienes lo siguen por televisión. Allí demuestra sin poses falsas lo que tiene de sobrepeso en pasión, fervor revolucionario y en sentimientos preñados de pura venezolanidad. Así se exhibe ante su audiencia el hombre que no le ha gustado puestos burocráticos en el gobierno, sino dedicar sus esfuerzos a crear conciencia, organizar y hacer del PSUV el parido más arrecho de Venezuela, de Latinoamérica y del mundo, todo dentro de un marco de crisis económica, gracias al acoso de los traidores locales aliados con lo más detestable de la derecha internacional. Diosdado Cabello, duélale a quien le duela, digan lo que digan, es el hombre del momento y del futuro.

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Mi ausencia en el portal de Aporrea se debe al peso de mis ochenta, pero sobre todo a mi enfermedad. Haré lo que pueda en los días venideros para escribir, aunque sean intermitentemente. No se aceptan ataques por correo electrónico, sin mi autorización.

Teófilo Santaella: periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la isla del Burro en la década de los 60.



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

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