Aparte de golpismo y violencia ¿la oposición tiene mejores salidas?

La oposición es un caleidoscopio, "conjunto diverso y cambiante". No concebirlo así, nada tiene que ver con el pensamiento dialéctico. Por supuesto, hay quienes de manera expresa o preconcebida, sabiendo que mienten, niegan esa realidad porque es lo más conveniente a sus fines. Quienes dentro de ella afirmen que conforma un bloque sólido son sonsos o mienten; lo mismo quien del bando oficialista a este defina de la misma manera. ¿Quién teniendo dos dedos de frente puede decir que la izquierda es un conjunto compacto?

Justamente, esa práctica es una de las más aborrecibles de la política, la de mentir para alcanzar alguna meta. En nuestra humilde casa nos enseñaron no mentir, era un pecado, una fea cosa, que se solía castigar hasta enérgicamente y en la escuela también pusieron énfasis que asociáramos esa práctica a lo delictual y pecaminoso. Lo virtuoso no era alcanzar metas mintiendo; no, lo era "siempre poner la verdad por delante". Pero la competencia social, para decirlo sin estribillo o como con una cartilla, tiende a imponer que no es virtuoso aquello del olimpismo, según el cual "lo importante es competir" y hacerlo con la mayor hidalguía sino ganar y llegar primero. Por eso, hoy hay quienes se drogan para alcanzar las mejores marcas. Como también es una inocentada, prédica para cazar incautos, aquello de la canción mexicana de "no hay que llegar primero sino saber llegar". Por esto mismo, los políticos mienten y suelen decir no la verdad sino aquello que le puede garantizar el triunfo o sumar simpatías. Por lo mismo, cuando el clima de violencia crece, se apodera del alma de la gente, los políticos maulas se hacen portadores de los discursos más estridentes, procaces y propicios para aquel estado de ánimo colectivo. O fingen de ovejitas, sin dejar de ser pecaminosas, como ofrecer un plebiscito sin forma alguna de realizarlo con pertinencia y menos sin estar en la constitución, sólo para engañar y sirva de plataforma para redimensionar la violencia e ilegalidad y promover la intervención foránea.

Cuando uno hace suyos los principios respetables de una disciplina correspondiente a la academia o el ejercicio profesional de la docencia, siempre pondrá por delante la verdad, "aunque duela", nos genere hasta rechazos y hasta portazos.

Por lo anterior digo y diré hasta el cansancio que la oposición como la izquierda es un caleidoscopio. La Fiscal Luisa Ortega Díaz, era un epígono de la izquierda, de esa que tenía "a Dios y la verdad agarrada por las barbas" y por eso formaba parte del más íntimo cenáculo o del "cogollito" como solíamos decir antes. Y pese eso, salió en estampida y se fue "con su música a otra parte", cuando vio la cosecha decrecer, la necesidad de remontar las montañas para invertir la tendencia y el aumentar de los peligros.

Por estar seguro de eso, que en la oposición hay de todo y que la correlación de fuerzas siempre es inestable, uno puede hablar hacia aquel lado porque habrá alguien quien escuche. Si no procedemos así haríamos muy mal y cometeríamos el garrafal error de hablar para nosotros mismos, práctica que parece prevalecer en los altos mandos del gobierno. Digo gobierno, porque no es pertinente decir partido o universo izquierdista que de alguna manera ligado está a quienes manejan el aparato oficial; eso es perder el tiempo, pues es como "pensar en pajaritos preñados". Por mucho que uno grite siempre habrá quienes lo hagan más y la sordera inducida, la generada con señas y adjetivaciones, será mayor que la que viene de los oídos.

Hay sectores de la oposición que parecen razonar justamente de la misma manera que lo hace el gobierno. De este lado se cree como "ingenuamente", que después de las elecciones de la constituyente estaría "muerta la partida". Bastaría que la ANC se instale para que todo cambie; como que regrese la bonanza económica, se instaure de manera definitiva la paz y la oposición se acabe o tranquilice. Por eso, la propaganda oficial pone énfasis en contar de manera regresiva los días que faltan para el 30 de julio. Del lado opositor la misma cuenta llega, según un tal Requesens, hasta el 16. Es una nueva fecha, de las tantas anunciadas antes para tumbar al gobierno, de manera esta vez, de evitar se realicen las elecciones constituyentes, convalidando la idea oficialista que producidas ellas a la oposición se le acabaría la vida, los morteros y las ganas de todo.

Pero hay varios escenarios. El único que haría posible dejar a la oposición sin vida ni fuerza, sería aquel determinado por un volumen de votantes respetable, ensordecedor y convincente. ¿Cuánto deberá tener el pote? No sé a ciencia cierta, sólo sé que bastante.

¿Se sabe la oposición con un fuerte apoyo, tal como lo predica y parecer serlo, para generar una fuerte abstención sólo con sus electores? ¿Piensa ella que en el universo de votantes hay uno tan grande que no es oficialista ni opositor pero está, por distintos motivos inconformes y se abstendrá de votar? ¿Eso cree? Ese escenario es posible. De no serlo o no creerlo, que es casi lo mismo, su lucha no tendría sustento democrático

Siendo así, como la oposición cree, ¿entonces por qué desesperarse, salirse de lo legal, imponer una agenda de violencia e incomodidades que podrían volverse en contra?

Es más, vayamos al extremo. Pese a una abstención tan grande como las que suelen darse en Colombia, Chile y hasta en los propios Estados Unidos y que con ese resultado se "legalice" la constituyente electa, como en esos países se convalida la elección, habrá que ir a referendo para aprobar o improbar lo que ella elabore. En ese momento, la oposición llamaría a los suyos y hasta a todos los descontentos a votar contra lo que los constituyentes propongan. En ese escenario, no tienen por qué dudar poder derrotar al gobierno. ¿O lo dudan? Y de esa manera quedaría abierto el camino hacia las elecciones regionales de las cuales ha hablado hace horas Henry Ramos Allup.

Concebir la vida política venezolana como la ha planteado el joven opositor antes mencionado, no sólo es un disparate, una muestra de inmadurez, sino una subestimación de los deseos y aspiraciones más íntimos del venezolano, como hacer que prevalezca la paz y esta pasa por transitar los caminos expeditos, sin ponerle trampas a la vida ni inventar salidas con fines inconfesables.

Es falso que la única salida que tiene el universo opositor sea el golpismo, la guarimba y el asedio cotidiano a la población toda. Es la única salida para quienes quieren derogar la constitución vigente y romper cualquier barrera que de verdad permita un gobierno despótico, una dictadura de verdad, que niegue los derechos a los venezolanos incluyendo a aquellos que ahora creen luchar contra una dictadura y haga posible, a los nuevos gobernantes que surjan del azar, disponer de los intereses nuestros a discreción, en beneficio del capital foráneo y de acuerdo a lo que norme el FMI.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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