Sobre el artículo "El gobierno y sus impuestos explotadores y exprimidores"

En el artículo "El gobierno y sus impuestos explotadores y exprimidores" del Sr. Felipe Peña en aporrea* podemos leer entre otras cosas:

"Los ciudadanos debemos revelarnos y hacer una revolución contra los tiranos, los burócratas, los oligarcas y los corruptos que pretenden exprimirnos y esclavizarnos, que pretenden que seamos sus súbditos, mientras ellos se dan la gran vida a nuestra costa, y a costa de nuestro trabajo, que quieren sacarnos a nosotros lo que ellos con corrupción han desfalcado y no podemos seguir permitiendo que nos sigan utilizando para ellos mantenerse en el poder con sus status oligarcas de vida, mientras el resto sufrimos y no podemos reunir ni para unas vacaciones a la vuelta de la esquina, ni siquiera para ir al cine. No nos merecemos esto."

Me parece adecuado comentar que realmente lo que el Sr. Peña expresa no es algo nuevo o particular del Gobierno de nuestro Estado venezolano. Antiguamente, los impuestos eran claramente extraídos del trabajo de las personas que habitaban cierto territorio y entregados al recaudador para ser disfrutados por el monarca o rey o jefe y su grupo. En ese caso, era muy claro quién recibía los impuestos. Los sujetos pasivos de los impuestos sabían que los entregaban para que una persona viviera de ellos y tenían a esa persona "en la mira". Veían los lujos con los que vivía y sabían que alguien de carne y hueso –un grupo o una persona- usaba parte del trabajo de todos en su provecho.

Esos grupos que vivían (muy bien) del trabajo de otros, se dieron cuenta que no era sencillo seguir explotando cada vez más a las personas de forma directa –despertaban cierta "ojeriza"- y nace como solución para ellos, la figura del Estado Moderno. Banderas, himnos, escudos que supuestamente nos representan a "todos" los que nacemos o vivimos en una región. Cuando nos cobran impuestos, no se los pagamos a una persona en particular o a un grupo, se los pagamos al "Estado", a Venezuela o a Panamá o a España o a …De esta manera "anónima", el grupo que gobierna no tiene pruritos en aumentar lo que le exige coactivamente pagar a los que producen y trabajan. Eso que cobran no es para nadie en particular, es para TODOS. Por tanto, no importa cuánto sea, pues es para beneficio COMÚN. Además, como las mayorías suelen tener cierta envidia a los que tienen algo más, independientemente si ha sido legítimamente adquirido o no, resulta muy popular el decir que a ellos, a los "ricos", se les cobra más. Eso suele dar buenos resultados electorales cuando se trata de Estados "democráticos" pues el Estado aplica una supuesta "justicia" que no la ofrece el mercado.

Claro, ese cobro, aunque está edulcorado con lo de "beneficio común", es posible por una sencilla razón: El Estado tiene el control del uso de la violencia legal. Con ella logra quitar renta a sus ciudadanos de manera coactiva. Quieran o no quieran. Los ladrones en una sociedad consiguen rentas mediante el uso de la violencia o amenaza de ella. Las demás personas consiguen rentas a partir de producir, trabajar para ellos o para otros voluntariamente, o por intercambios voluntarios de bienes o servicios o porque otros le regalen voluntariamente algo o por herencia. Solo los ladrones y el Estado consiguen su renta por el uso de la violencia –o amenaza de ella- ilegal en el primer caso y legal en el otro. Creo que esto último es la única diferencia.

Así, Los impuestos constituyen una apropiación a la fuerza de parte de la propiedad de los ciudadanos (como dice el Sr. Peña, "que pretenden que seamos sus súbditos"; se podría agregar que no "pretenden", que "somos" sus súbditos).

Por otra parte, uno de los pocos pagos que hacen los ciudadanos y no requieren contraprestación explicita son los impuestos. Los ciudadanos los pagan, no pueden exigir nada y nadie se hace responsable por el uso de ese dinero. No puede llevarse a un político que ha resultado electo, que por esa razón disfruta de los impuestos que pagamos, a un tribunal y exigirle que no cumplió con determinada promesa o compromiso que adquirió al presentarse como candidato. El político emprende una "empresa" –la de "administrar" el dinero del común obtenido de los impuestos- y no arriesga NADA. A diferencia de un empresario real que arriesga su dinero, su crédito y su reputación en sus emprendimientos. De fracasar el político, pierde DINERO DE TODOS. De fracasar el empresario, pierde SU DINERO.

De esta manera, las protestas del Sr. Peña –muy legítimas y muy reales- constituyen lo único que se puede hacer frente a los abusos que denuncia. Solo podemos protestar y tal vez pensar en votar, cuando se permita, para que venga otro grupo a succionar recursos coactivamente de los ciudadanos con la esperanza de que los use mejor; nos dé un poco de libertades a los "súbditos" para trabajar algo más tranquilos y con más posibilidades de progreso. Eso es algo de lo que han hecho los grupos gobernantes en los países más desarrollados.

cj6p@hotmail.com

@cj6p



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Carlos González


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