Binóculo Nº 246

Una chusma bolivariana

En verdad que me cuesta entender a la dirigencia del gobierno cuando se muestra sorprendida por lo expresado por el empresario peruano convertido en presidente, Pedro Pablo Kuczynski.

Él y la burguesía de estas regiones, siempre han pensado que los latinoamericanos somos perros, algunas veces buenos, y otras malos, pero perros al fin. Eso no es un capricho, sino un concepto de clase. ¿O será que Nicolás cree que Macri piensa distinto o que esa reencarnación barata de Gregorio Samsa, Michel Temer, pueda sentir algo por los pobres brasileros? ¿Cuál fue el comportamiento de la burguesía santacruzana allá en Bolivia Contra los aborígenes bolivianos, los explotados, los desposeídos? Están formados para pensar así. Son generaciones herederos de padres que fueron la primera parte del experimento para construir una Latinoamérica a imagen y semejanza del Big Brother al final de la Segunda Guerra Mundial. Nacía el American way of Life para los gringos e intentaban trasladarlo a su patio trasero. Por ello encontramos a gente como Kuczynski. Es una posición de clase, no es un simple comentario del mandatario peruano. Ese Gregorio Samsa no solo es un convencido de que los "indiecitos" somos perros, sino que también cree como tantos otros que debemos morir dos tercios de la población mundial para que la humanidad se salve.

Pretender que este personaje cambie de opinión por una simple nota de protesta, es una expresión de la ingenuidad en crudo. Ya sé, así lo exige la diplomacia. La misma que nos pide que nos pongamos en cuatro patas, esa que nos quitó 1.8 millones de kilómetros cuadrados cuando Venezuela tenía 2.8 millones, de los que apenas quedan 916.445.

Este es un problema político. Kuczynski no fue otra cosa que la voz de ese poderoso sector de la burguesía latinoamericana que no se había expresado, pero que cree exactamente igual que él. Para el Jefe del Estado peruano, sus paisanos son cholos, indígenas pobres diablos a los que debe regalárseles algo por no poderlos matar.

¿Son distintos los de Venezuela? Para nada. Y creen exactamente lo mismo. ¿O ya se olvidaron la limpiada de boca que se dio María Corina cuando besó a una mujer del pueblo allá en el centro de Caracas? Es una muestra del desprecio. Tal vez no recuerden la mirada de odio contra Diosdado Cabello cuando fue presidente de la Asamblea Nacional. Era una mirada de no perdón, la mirada de la venganza tarde, mañana o pasado mañana, pero la venganza, por la osadía de quitarle el poder institucional.

Hace dos años un amigo me dijo que Chávez se había equivocado porque le había dado poder a una chusma que no entendía para qué era el poder. Recuerdo que atiné a responderle que se equivocaba, porque esta vez, esa era una chusma bolivariana, es decir, tenía conciencia de qué lado debía estar el mango de la sartén. Y sigo reivindicando mi condición de chusma bolivariana. Es lo que quiero ser: una chusma bolivariana

El problema es la batalla en el campo de la conciencia, en el mundo de las ideas. Lo que es urgente ahora, es la formación. Sobre todo en el más vulnerable de los sectores de la sociedad: los chamos. Muchos más en un país como Venezuela donde el 75% de la población tiene 30 años de edad hacia abajo. Allí deben estar enfiladas las baterías. Qué sentido tiene que hagan un programa de televisión para que yo lo vea. Yo fui chavista antes que Chávez y lo seré hasta el final de mis días. A quien debemos convencer es a esa multitud de jóvenes que están saliendo del país porque no ven una respuesta a sus problemas, a sus angustias y necesidades.

Hace tres días leí una crónica de un periodista brasilero sobre Boa Vista y la inmigración de venezolanos. Hay 33 mil en esa ciudad vecina de Santa Elena de Uairén. Ya están censados por las autoridades de ese país, dice. Lo curioso es que Santa Elena tiene apenas 29 mil habitantes. El periodista entrevista a una profesora de educación media que ganaba salario mínimo en Venezuela. Vende naranjas en el medio de una avenida en Boa Vista, su esposo vende a una cuadra y un hermano vende dos avenidas más allá. Ella gana el equivalente a 480 mil bolos vendiendo naranjas, contra los 40 mil que ganaba como profesora en un liceo en Venezuela, pero los reales que invirtió el Estado venezolano en formarla, se perdieron. Hay 200 venezolanos viviendo en una cancha abandonada y están atendidos por las autoridades de ese país.

Kuczynski es simplemente parte de la estrategia del gobierno de Trump para acabar con el gobierno de Maduro. Enfrascarse en dimes y diretes con ese personaje, me parece una pérdida de tiempo. Tiempo es el que necesitamos para diseñar estrategias para resolver el gravísimo problema económico que es, sin duda, algo que trasciende la caja mendinguera del Clap, la que por cierto desvalijan antes de vender.

Y es urgente establecer acuerdos al menos con un sector de la pequeña y mediana industria, a fin de reactivar el sector, que por cierto no tienen por qué ser enemigos. Pueden ser aliados. Aunque equivocadamente son los grandes empresarios los que siguen recibiendo dólares.

Si algo tengo claro es que el enemigo tiene decidido acabar con el proceso político venezolano este año. Sigue dando pasos en esa dirección. Es cierto que aún les ocupa tiempo a los yanquis el problema en Siria y el Estado Islámico, pero también es cierto que la condición de amenaza inusual y extraordinaria, no es un juego para el Big Brother. Y no debería serlo para Venezuela.

No podemos cambiar lo importante por lo urgente. Habrá más de un Kuczynski en actos de provocación al país. Pero no podemos perder tiempo allí. El problema económico es apremiante y es serio. Los gases se están acumulando y eso debemos tenerlo muy en cuenta para evitar que la olla de presión estalle. Bien lo decía Chávez que el futuro de la patria era una combinación entre lo económico y lo social. Entenderlo de otra forma, es una equivocación, con la que solo perderíamos nosotros, la chusma bolivariana.

Caminito de hormigas…

El carnet de la patria: La entrega del carnet de la patria nació chueca. Creo que están engañando a Nicolás como lo hicieron con Chávez cuando le enseñaban pimentones comprados en supermercados y le decían que eran de la comuna tal. Tengo una camarada diabética que hizo cola desde la 7 de la mañana hasta las 3 de la tarde y no le entregaron el carnet. Conozco camaradas que han ido a la Plaza Bolívar de Valencia o al Módulo Canaima de la parroquia Miguel Peña, a las 3 de la mañana para sacarse el carnet y no han podido. No hay material es la respuesta. La verdad es que, si usted tiene dos mil bolos se lo entregan mañana mismo. "No marico –me dijo un camarada motorizado- el chamo me pidió dos mil". Pero eso es electrónico le dije, tiene un chip. "Tú le entregas la foto y él la monta". Ese es el resultado de la impunidad. Lo grave es que en las comunidades se dice que si no tienes el carnet de la patria, no le venden la caja del clap, y con toda seguridad debe ser una mentira. Pregunta: ¿Por qué no sale una voz autorizada del gobierno y declara que no es una exigencia el carnet para comprar la caja del clap? ¿O sí es una exigencia?



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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