Mujeres venezolanas con ovarios y a huevazo limpio

No es una declaración, menos un pronunciamiento. Hoy día internacional de la mujer, la madre, hija, novia, esposa, hermana, amiga, “la propia”, la fémina, esa quien sale al trabajo luego de dejar todo listo en casa y por la familia, con cansancio, fresquita y apuraìta, tal vez con esperanza; la que en ocasiones es amada y adorada, pero en otras, es maltratada, ultrajada, despreciada hasta públicamente, tal vemos como cuando un personero internacional se atreve a declarar en su país que “las mujeres deberían ganar menos pues no son inteligentes” y están en desventaja con el hombre, o algo así, palabras más, palabras menos, inconcebible en pleno siglo XXI que aún y pese a tantas luchas y reivindicaciones, existan todavía semejantes individuos monstruosos discriminadores, dinosaurios con cacho y cola babeando cualquier frase insultante y antifeminista, la figura esa que apareció por ahí en el cielo de un país, por media hora con aspecto fantasmal y aterrador se quedó pendeja pues, ante tanta barbarie de personaje.

Tú, yo, nosotras, ellas, todas, mujeres venezolanas, hoy más que nunca de pie, con una flor en la mano y la cuchara en la olla de la cocina o cualquier lugar donde plantemos nuestro sudor, y laboriosidad, presentes en esta tremenda y terrible coyuntura que nos obsequió un destino en nuestro país, conscientes de lo que nos está aconteciendo porque una parte, quiere acabar con los sueños que un día nos trajo un tal arañero de Barinas y los dejó plantados para no volver atrás y la otra parte tiene ese sueño plantado en la médula y la conciencia que, por nada del mundo se lo quiere dejar quitar con todo y errores, pues ninguna transición es corta y menos fácil. Nosotras las sufridas o felices, tristes o alegres, guapeando y llorando, cantando una canción, compartiendo con la vecina y la comadre o saboreando la copa amarga del vituperio, como sea, en cualquier plano, aquí estamos y continuaremos con las banderas ondeando en nombre de nuestra nación, por nuestra familia, hijos, nietos, panas y allegados, con ese “beta” ahí metido en todos los lugares, humildes pero paraìtas, con el rostro tostado al sol y la mirada cansada pero brillante de esperanza, con la fuerza del huracán y la sublimidad del paraíso que nos hace sentir el amor en todos los sentidos y el deseo de un mundo mejor para y por los nuestros.

Aquí, estaremos de pie, por siempre, por los tiempos por venir y presentes, viendo nuestra antigua y triste realidad y lo novedoso de este glorioso presente que nos ha tocado vivir, cuando nos han impulsado al olimpo de la consideración y reconocimiento de quiénes somos y lo que hacemos! Henos aquí, siempre en la búsqueda de lo mejor y bonito para el futuro y el buen vivir, dando la batalla y la constancia que nadie nos arrebatará. Y demostraremos por siempre y para siempre, que como sea, en el terreno que se pueda, guste o no, las mujeres venezolanas, estaremos frente al espejo tocador de una insondable belleza con pasarela de humanidad, o simplemente en las calles del barrio y del pueblo, en las demoledoras colas, ondeando nuestros deseos, luchando al lado de los hombres, compañeros eternos, quienes son el aliño necesario para esta comida sabrosa que aderezaremos a diario con ovario y a huevazo limpio si es necesario carrizo! Ya vemos que hasta las posturas de gallina=huevos, le han elevado el precio al cielo para terminarnos de y que arrodillar ante tanta locura!

Ovarios hay, huevo habrá! No se olviden que hasta las gallinas son mujeres no juegue vale!

AQUÌ NADIE SE RINDE CARAJO!!


titereahi@hotmail.com


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