Mil cohetes en el cielo… o la inmortalidad del hombre

Es indudable que Fidel Castro ha representado por años la cara de la dignidad latinoamericana; Fidel desde sus más lejanos principios se perfila como el adalid de la unidad y de la independencia de aquellos que siempre hemos sido considerados el patio trasero de los gringos.

Nadie mejor que Cuba quien durante décadas fue el prostíbulo preferido de los gringos, el paraíso de sus gángsteres y prototipo de pueblo prostituido y humillado hasta la saciedad, para medir la grandeza de este hombre… ese pueblo que hoy hace vigilia con angustia por la salud de su amado líder.

Fidel en ese aspecto es quien representa el rescate moral de la sociedad cubana de la degradación en que la sumieron los adulantes gobernantes, esbirros, expoliadores del pueblo, hampones, gigoloes, madanas y trabajadoras del sexo, quienes conformaban una putrefacta gusanera, muchos de los cuales partieron prestos a la Florida o Caracas a exhibir una moral que nunca tuvieron o a seguir simplemente haciendo lo único que sabían hacer; vivir de la droga, el sexo o de los demás…

Mis amigos, un hombre de 80 años es indudable que está al final de un camino… un camino que recorremos y que se llama vida… al final de él hay varios portales que debemos cruzar:

Unos nos dirigimos al portal del cariño de los nuestros, en él nos esperan aquellos seres queridos que nos antecedieron; a él espero estarme dirigiendo y llegar algún día, naturalmente “más tarde que temprano”.

Otro portal es el del olvido… reservado para aquellos que prefirieron tener que ser en esta vida… al final no habrá nada porque recordarlos, portal de los Tartufos, de los miserables… de aquellos de gris vida y de oscura muerte; que al final son los más extintos… olvidados en primera instancia por sus hijos después de repartir la herencia, no quedan ni siquiera en el recuerdo de quienes le conocieron… hay mis amigos si les cuento… largas filas de aquellos que no han vivido sino para el oro, de dirigen desnudos a ese portal donde enfrentarán una oscuridad sin futuro…

Un oscuro portal es el del oprobio, en él te esperan los pueblos humillados, masacrados… o los muertos personales de los dictadores, a él parecieran dirigirse en los actuales momentos nuestra momia insepulta de La Ahumada; mal parido personaje venezolano del quien sólo su recuerdo provoca una vergüenza ajena… ah, cuantos venezolanos lo esperan para darle una “cálida” bienvenida… a él se han dirigido dictadores y tiranos… al él se dirigirán tarde o temprano todos los aquellos sádicos causantes de la actual locura homicida del Oriente Medio,.

Pero mis amigos, el más grande de los portales, el más luminoso, está reservado a pocos; es el portal de la inmortalidad, de aquellos que no pasan… de los que entre nosotros se quedan… es el portal del que no muere… el de la inmortalidad… el portal que alguna vez tomó Bolívar, Sucre, San Martín, Martí… y tantos otros grandes del pasado que aún nos acompañan… A él entraron Ho Chi Minh, el Che, entre muchos los guerreros del presente… por él entraron Rodrigues, El Chema, Fabricio y tantos amigos que alguna vez conocí y que siguen vivos en mi mente… allí entran los hombres y mujeres que quedan en el recuerdo y el agradecimiento de sus pueblos… Y a este mismo portal y a paso de vencedores se dirigirá algún día Fidel… espero también que más tarde que temprano…

Cuando Fidel termine de nacer en la inmortalidad que le espera, habrá que celebrarlo… una copa de buen ron, una sonrisa en el rostro y un humeante habano en su honor… y ni una lágrima hermanos, ni una lágrima en sus rostros… quien se vuelve inmortal solo llama a la alegría… y ese día camaradas, ese día… carcajadas… alegría… pólvora al viento… que el tronar del los cohetes en el cielo anuncien que un hombre nace cruzando para siempre el portal de la inmortalidad…

Yo le pido a aquellos que quieran celebrar con nosotros ese momento que guarden su pólvora, que la mantengan seca para entonces, que no la desperdicien ahora ya que todavía no es el tiempo… pero que cuando ese momento llegue… entonces… en ese momento… solo entonces: que los cielos de Miami y de Caracas se llenen de luces y se escuche el tronar de mil cohetes al cielo quienes con alegría anuncien al mundo que un nuevo grande de esta América es inmortal para siempre…

Mientras tanto le digo a Fidel, a ese ejemplo de América, que supere pronto el nuevo obstáculo que la vida le presenta… que se mejore, que como dice nuestro pueblo “se alivie” y que por favor me espere… que no tenga prisa, que cuando yo llegue al portal en donde los míos me esperen, pueda yo contarles que en el camino vi a un grande entrar en la inmoralidad…

Salud Fidel, que algo queda…

Nos seguiremos viendo en las teclas,

JotaDobleVe
JWekker@GMail.com
http://simon-bolivar-org.blogspot.com/


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Jota DobleVe

Activista venezolano-holandés. Alias Jota Dobleve.

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