Medidas presidenciales, decretadas y por decretar

Por decretar urgentemente está pendiente, por ejemplo, una medida preventiva de males mayores. Nos referimos a la relacionada con la efectividad de las Prestaciones Sociales de los trabajadores, cuyo pago a largo y mediano plazos se halla en peligro ante la real e inestable situación económica de empresarios, bancos e intermediarios que se han prestado, como disciplinados soldados, al juego de los golpistas financieros nacionales y extranjeros.

Del año 1975, aprox., data la figura reivindicativa laboral que estableció el doble pago de las P.S. en caso de despidos injustificados, y del pago sencillo en casos de renuncia.

Hoy, a raíz de los numerosos ajustes salariales inducidos por el propio patrono, sumado como ha estado a la fiebre de las subas de precios con intenciones ya conocidas como estrategia política de parte de quienes están muy conscientes de que de hecho no volverían a Miraflores por la vía legal electoral, es muy probable que, recuperada la estabilidad económica, se hallen con pasivos de incierto pago a futuro.

Con la PS se trata de pasivos elásticos, consagrados en las leyes vigentes, pero, la situación económica, por causa de la propia inestabilidad económica por ellos apoyada y coprotagonizada, no les garantiza, por ejemplo, buenas ventas en estas navidades, y las facturas de sus deudas en manos de sus proveedores deberán cancelarlas con o sin mora, y de su potencial insolvencia sobrevendrían declaratorias de quiebras, unas menos fraudulentas que otras, y todo con la finalidad de evadir el pago de las P.S., entre otras descargas financieras, además de minimizar o evadir el pago de impuestos por falta de ganancias, etc.[1]

Una medida preventiva a decretar podría rezar el pago parcial de tales prestaciones sociales, digamos, el pago sencillo que fungiría de anticipo al monto futuro.

Está pendiente también la medida decretable para que los comercios, estrechos y habituados a vender a compradores en colas y fuera de sus negocios, restructuren sus espacios de tal manera que los pasillos interiores de esos comercios no sean asimilados a exhibidores de mercancías, sino que, si la demanda se los impone, amplíen sus locales y el número de cajeros[2].

Está pendiente también la prohibición de comida ambulante al margen de lo controles sanitarios elementales, ante la incompetencia e irresponsabilidad que ha manifestado MIN SALUD al respecto; así ocurre en la desasistida Valencia[3], y esto nos consta.

Además, y considerada una medida principalísima: una revisión de la renovación de los permisos municipales para el ejercicio del comercio a aquellos-la mayoría-prestados, cual soldadesca servil y antipatriótica, a la guerra que nos ocupa.[4]

Lunes, 12 de diciembre de 2016


[1] Ya lograron evadir la colecta del IVA para evitar facturas probatorias de sus ventas a precios no regulados de mercancías reguladas.

[2] Desde hace años las panaderías convirtieron sus mostradores en anaqueles que hacen imposible comprar varias mercancías a la vez.

[3] Los CLAP, los pocos que llegan, están entregados a ciertos privilegiados, y no llegan como es debido porque muchas parroquias se hallan controladas por gente suicida a la que no les conviene dichos claps y así seguir apostando a la caída del Presidente Maduro.

[4] Sacar nuestros alimentos y afines para el exterior y hacernos pasar hambre, a sus vecinos, a sus amigos, a sus connacionales, es poco menos que actos criminales de lesa humanidad, y eso lo han practicado.

 

 



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Manuel C. Martínez


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