La sindéresis ha podido más que el hambre y el odio

Superadas las confrontaciones entre caudillos regionales y los regímenes centrales que desde la creación de la república hasta inicios del siglo XX, tiñeron de sangre los ríos, montañas veredas y caminos reales de la Venezuela rural, el pueblo surgido de los dolores y las cenizas dejadas por esas confrontaciones armadas la mayoría de ellas para beneficio económico y como alimento para el ego de caciques montoneros, sin postulados ideológicos, a excepción de la liderada por el General Ezequiel Zamora, aprendió la lección y no se ha dejado arrastrar de nuevo a esas aventuras fratricidas.

La prueba mas palpable es la capacidad de resistencia que ha demostrado, desde que el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, con su genio y su liderazgo rompió el cascaron del bipartidismo perverso pitiyanqui y dió paso a la revolución bolivariana que ha potenciado la politización y la capacidad de discernimiento de la comunidad organizada en busca de una definitiva independencia. Como ha ocurrido históricamente con los movimientos de liberación, desde la época de Simón Bolívar hasta nuestros días, ha sido y está siendo torpedeada por la derecha externa y la nacional apátrida y parasitaria que no tiene principios, ni sentido de pertenencia de la patria, a la cual considera una mercancía más para la subasta a los centro de poder imperial y que desgraciadamente ha encontrado fuertes aliados en la derecha endógena de la revolución que pugna por enterrar el legado del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

No es cualquier cosa a lo que ha sido sometido el pueblo venezolano en los últimos 17 años, desde que en 1999, fuese electo por una aplastante mayoría el líder de la revolución bolivariana, para la presidencia de la república. Desde el mismo instante en el que un compungido representante de la IV República, tuvo que a regañadientes con una expresión de odio que jamás ocultó en ese acto, entregar la banda presidencial al presidente de la Asamblea Nacional para ceñirla al pecho de Chávez, se soltaron los demonios de la derecha nacional e internacional, con un solo propósito, llevar a la patria de Bolívar a una guerra civil, para que con la intervención y ocupación militar imperial, sobre, el dolor, las lagrimas y las cenizas de un heroico pueblo volver a restaurar a los lacayos que desde José Antonio Páez hasta la IV República, habían servido de procónsules imperiales en nuestra amada patria.

Desde entonces la (Coordinadora Democrática = Mesa de la Unidad Democrática), se ha convertido en la punta de lanza del Pentágono, la Casa Blanca y la Unión Europea, para mediante inversiones millonarias en dólares y euros, mantener una guerra psicológica dirigida a la neurotización social, en busca de generar un clima de angustia y desesperación tal, que lleve a los venezolanos a una implosión social que desemboque en conflagración interna de pueblo contra pueblo, para disfrute de las cúpulas politiqueras que solo aspiran detentar el poder político a costa de lo que sea sin importarles los sacrificios de la población.

La guerra económica a que se nos ha sometido por la disputa del poder político, ha sumido en la pobreza crítica a buena parte de la población, ha proletarizado a la llamada clase media y hogares humildes, pero dignos que sus puertas jamás habían tocadas por el hambre y la miseria, hoy ese flagelo ha traspasado el umbral, lo cual constituye una peligrosa arma en la cual confían para sus planes quienes propician este criminal clima.

Sabemos que el hambre y la miseria ha sido el detonante de todas las revueltas y revoluciones en el mundo, siendo las más famosas, la francesa y la bolchevique. Sobre este fenómeno del hambre, com o arma y como negocio hay mucha tinta arrojada sobre el papel, muchos analistas y estudiosos han escrito sobre ella, tales, como Umberto Melotti, Martín Caparros, Felipe Aranguren y muchos mas que vale la pena leer para entender, porque las mentes perversas del capitalismo tienen el hambre como parte de su arsenal.

Esa explosiva arma y la guerra de IV Generación han sido aplicadas hasta la saciedad en Venezuela, afortunadamente sin éxito, porque la situación Socio-emocional de nuestro pueblo se mantiene estable, gracias a la conciencia que fomentara ese extraordinario docente y estadista Hugo Rafael Chávez Frías, que en su corta vida terrenal sembró en la conciencia popular, enseñándonos, que el camino es el de la batalla de las ideas y rechazo a la violencia venga de donde venga. Ese milagro ha hecho posible, que la resistencia ciudadana, se mantenga incólume, pese al torneo de amenazas que la clase política vierte todos los días a través del espectro comunicacional, con una intención de crispar la conducta humana y desatar, lo que tanto anhelan.

Desgraciadamente incluso muchos voceros de la revolución contribuyen con ese clima, al ponerse, como se dice en buen criollo: "De pico y pala con sus adversarios". Otros con sus agoreros escritos pronosticando guerra civil. Para nuestro regocijo, ese noble pueblo bolivariano que desde abril de 2002, con el artero y criminal golpe de estado de la derecha y luego el paro patronal de 2002 - 2003, que desbastó la economía venezolana, se hizo, analista político, comunicador social, estadista y estratega, se mantiene erguido con su inteligencia y sabiduría, constitución en mano, desafiando a la derecha internacional, a la derecha nacional y a la endógena de la revolución, desmostando que la sindéresis ha podido más que el hambre y el odio.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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