Moral utilitaria

La falsa moral moderna, no en el instinto de venganza y el resentimiento, sino la forma particular de ese sentimiento que se llama rencor. La moral del explotador no es más que la moral del rencor puro. Pero no se podría negar que su descripción incumbe a un cierto tipo de apóstoles de la moral del rencor, y rara vez toda la hipocresía inconsciente que puede ocultarse bajo una predicación de moral se ha puesto al desnudo con más energía. Y esta moral del rencor ha cambiado el valor de todos los ideales: la impotencia <> se ha convertido en bondad; la bajeza temerosa se ha convertido en humildad; la sujeción a aquél a quien se teme se ha convertido en obediencia; no poder vengarse se ha llamado <>, perdón, amor al prójimo.

La nobleza verdadera del pueblo en el hecho de que puede prometer alguna cosa, responder de sí mismo, asumir una responsabilidad, porque la dueña de sí, que presupone la facultad de comprometerse, da también al pueblo la dominación sobre las circunstancia exteriores y sobre las demás criaturas cuya voluntad no tiene tan larga duración como la suya.

En el transcurso de la historia, por medios terribles, el pueblo se ha levantado para recordarse sus promesas y sus veleidades, tácitamente o en voz alta manifestadas. Durante millares de años, el pueblo se ha visto encerrado en la camisa de fuerza de la moral habitual—y aplicándole castigos como la lapidación, el suplicio de la rueda y de la hoguera, enterrando vivo al pecador, haciéndole descuartizar entre cuatro caballos, arrojándole al agua con una piedra al cuello o cosido dentro de un saco: así se grababa en el animal olvidadizo que se llama hombre un recuerdo duradero de lo que había prometido a cambio del permiso para que formase parte de la sociedad y gozase de las ventajas que reporta.

El hecho primordial es la relación contractual entre acreedor y deudor, que es tan antigua como las primeras manifestaciones de la vida social en el trueque, en la venta y la compra. A fin de otorgar garantías a su acreedor, el deudor promete una cosa que posee: su libertad, su mujer, su vida; o bien da al acreedor el derecho a que corte un pedazo de su carne, cuyo tamaño estará en relación con la importancia de la deuda.

Esta manera de ver descansa en una concepción que se nos ha hecho bastante extraña, en compensación de una pérdida, se concede al acreedor una sensación de voluptuosidad–la que se experimenta al ejercer su poder sobre el que no puede defenderse.

P.D.

Los "amigos" del Presidente hicieron una considerable fortuna; robaron 350.000 millones de dólares del erario público que han amasado gracias a la obtención de lucrativos contratos, (prestamos) a empresas fantasmas. No es mejor meterlos presos (mejor mandarlos a Guantánamo) y quitarle los dólares a estos malandros, y comprar comida y medicinas para el pueblo que tiene necesidades y hambre.

Cuantas cosas no hubieran resuelto digo, si los gringos confiscarán los millardos de dólares que estos malandros robaron al pueblo, y además cuando salen de Venezuela de fiestas a Miami, cazarlos a estos criminales y los metieran en Guantánamo.

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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