Están raspando la olla porque ya se van

Uno observa y escucha a cierta gente que dice luchar por la causa revolucionaria (pero por maldad o ignorancia logran el efecto contrario) y pareciera que en su mente sólo está la supervivencia del gobierno bolivariano hasta el 2018 y no ven más allá.

Ya no hablan de revolución socialista para siempre ni de consolidar la Patria en el siglo XXI, sólo dicen: este año no hay referendo y punto (ya al año le quedan 3 meses). A veces se trata de personas con responsabilidades significativas cuya actitud va desde la depresión al derrotismo (no sé si del oportunismo a la vagabundería) y lo ponen a uno a sospechar de su lealtad a la revolución: ¿será que tenemos funcionarios infiltrados que están raspando la olla porque ya se van?

Pues para no quedarme sin hacer nada en cuanto a mis sospechas y preocupaciones, sugiero al colectivo revolucionario (alto, medio y bajo) pensar cuatro temas vitales que deben discutirse sin sectarismos ni secretos.

Comunicacional: satanizamos la autocrítica y al chavismo de calle, imponiendo verdades mediáticas desde arriba y sentenciando como traidores a quienes no han sido escuchados nunca; o más bien nos abrimos a un debate amplio y liberador donde nos reconozcamos los unos a los otros, dentro y fuera de puestos burocráticos, para así generar democráticamente un mensaje reunificador de los revolucionarios y marchar hacia los diez millones de votos.

Constitucional: de los cinco poderes públicos, el legislativo se ha rebelado contra la Constitución y es tiempo de generar alternativas de solución para este problema siempre dentro del estricto marco de la Carta Magna, en el entendido de que violaciones no se pueden corregir con más violaciones y la única vía para disolver la Asamblea Nacional es sancionándola si dicta tres votos de censura contra el vicepresidente o a través de una Asamblea Constituyente.

Económico: invertir radicalmente la mayoría de los recursos (petroleros, etc.) del Estado en alimentos y medicinas es obligatorio en el contexto de la emergencia económica, de allí que recortar gastos superfluos de la propia burocracia es una medida urgente. Nótese que siempre gozará de mejor reputación el gobierno que obtiene dinero extra sacrificándose en sus propios gastos que aquel que sacrifica al pueblo imponiéndole sacrificios tributarios.

Político: ahora que por razones convincentes o controversiales, el referendo revocatorio difícilmente podrá celebrarse en 2016 y por ende el PSUV tiene asegurada la presidencia de Venezuela hasta finales de 2018, surge la incógnita entre chavistas de si ya es tiempo de diseñar la estrategia para futuras elecciones presidenciales para garantizarle larga vida al proyecto bolivariano con participación del pueblo militante en debate ampliado; o si por el contrario tácticamente es preferible tocar ese tema en el propio año 2018. Esto hay que hablarlo.

Si observamos el ejemplo dado por Hugo Chávez, él siempre le comunicó tempranamente al pueblo los planes político electorales, sin demoras ni sorpresas, salvo en el caso excepcional de enfermedad. Este tema luce vital para la organización y fortalecimiento del chavismo ante la batalla política que se avecina.

 



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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

 jesussilva2001@gmail.com      @Jesus_Silva_R

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