Pobreza estructural y relaciones de poder

Esa pobreza, es la expresión de condiciones socio-económicas que se manifiesta en la población que no tiene empleo estable y digno, que le permitan satisfacer las necesidades físicas y psíquicas del grupo familiar, lo que impide tener calidad de vida, porque carece de una vivienda decente, de una buena y sana alimentación, de calidad educativa, de servicios médico-asistenciales que le garanticen una vida sana, de calidad de servicios públicos, en fin se carece de medios que le permitan satisfacer sus necesidades básicas en su condición de seres humanos.

En el campo de las investigaciones sociales, la pobreza siempre ha sido objeto de estudio y sobre todo en América Latina donde se manifiesta con mayor fuerza, producto de los modelos socio-económicos que hemos tenido a pesar de la gran riqueza que siempre hemos poseído.

Algunas investigaciones realizadas por las universidades latinoamericanas, han indicado, que nuestro continente produce comestibles para alimentar entre dos y tres veces su población, el petróleo representa la quinta parte del total que existe en el mundo, pero además hay oro, esmeralda, cobre, aluminio, coltan y se calcula que su mayor riqueza se encuentra en la gran cantidad de bosques que ningún otro continente posee, lo que permite poseer suficiente cantidad de agua para el consumo humano.

Estas informaciones, representan una realidad que nos dice, que América Latina tiene suficientes recursos para no tener pobres. Sin embargo, de acuerdo a las informaciones de la OMS la pobreza creció en los años 80 y 90, llegando al 41% de la población en el 2000. Entre los años 2003 y 2012 retrocedió, pero entre 2013 y 2014 se estancó en un 28%: 167 millones de latinoamericanos son pobres y, entre ellos, 74 millones son pobres en estado extremo.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) informó: "que, junto a los 167 millones de pobres, hay en América Latina 200 millones de "vulnerables" que pueden caer de nuevo en la pobreza ante "cimbronazos económicos". Ha habido grandes progresos, pero la desigualdad sigue siendo una de las más altas del mundo. El 20% más rico acumula el 46,7% de la riqueza, mientras que el 20% más pobre sólo el 5,6%. El índice de Gini regional es de 52,7 y, en Europa del Este y en Asia Central, de 34,7.

La experiencia ha demostrado que los impactos de las malas políticas económicas pueden ser corregidos, pero los daños sociales que generan son muy difíciles de remediar".

VENEZUELA

En el caso de Venezuela, hemos venido arrastrando una pobreza de carácter estructural, que los grupos dominantes tratan de esconder, pero que se aprovecha en coyunturas perversas representadas en las ya tradicionales campañas electorales, que tanto la llamada izquierda como la derecha explotan para obtener sus respectivas cuotas de poder.

Esa pobreza, es la expresión de condiciones socio-económicas que se manifiesta en la población que no tiene empleo estable y digno, que le permitan satisfacer las necesidades físicas y psíquicas del grupo familiar, lo que impide tener calidad de vida, porque carece de una vivienda decente, de una buena y sana alimentación, de calidad educativa, de servicios médico-asistenciales que le garanticen una vida sana, de calidad de servicios públicos, en fin se carece de medios que le permitan satisfacer sus necesidades básicas en su condición de seres humanos.

En el caso de Venezuela esa pobreza estructural, se hubiese podido en gran parte erradicar, producto de los grandes momentos que hemos tenido en su crecimiento económico, pero que lamentablemente no ha generado desarrollo social, crecimiento económico que se ha manifestado sobre todo desde el mismo momento en que apareció la industria petrolera, que le ha permitido al país millonarias entradas en dólares, pero que no se han podido aprovechar producto del despilfarro, de la avaricia, de la voracidad, del pillaje que los grupos económicos y políticos, TANTO EN LAS DICTADURAS COMO EN LAS MAL LLAMADAS DEMOCRACIAS han desarrollado desde el poder.

La pobreza en Venezuela se ubicó en un 33,1 %, lo que supone la situación de 2.434.035 familias, al cierre del primer semestre de 2015, según informó el Instituto Nacional de Estadística venezolano después de más de un año de opacidad en las cifras sobre este indicador. De este número, 683.370 familias son "pobres extremos", lo que representa el 9,3 % de las familias, según señala el estudio que mide la "pobreza por ingreso", un número superior a los 8,4 % de registrados en el mismo periodo del año anterior, y que también fueron dados a conocer en este estudio. Este número demuestra un aumento progresivo de la pobreza extrema en el país durante los últimos años y que había roto su piso en 2012 cuando logro bajar el número hasta 6%, reseña Efe. Asimismo señaló que 1.750.665 familias se encuentran en situación de pobreza "no extrema", es decir el 23,8 %. El INE registra que en el país con las mayores reservas de petróleo del mundo solo 4.930.666 familias son "no pobres".

UNA REVOLUCIÓN CON RELACIONES DE PODER

Hemos venido sosteniendo, que donde existen relaciones de poder no podrá haber jamás igualdad de oportunidades para la población, porque ese poder produce jerarquías, posiciones sociales, privilegios y esto ha sucedido tanto en los países llamados capitalistas como los llamados socialistas y lo que es peor, los que gobiernan se han corrompido desde ese poder. En estos modelos se ha formado una clase política y económica que se ha enriquecido, en unos a costa de la mal llamada democracia y en otros a nombre de una revolución que el pueblo no observa, ni ve, ni siente, porque es un espejismo que a través de la publicidad bien dirigida, alienan y manipulan toda una población, valiéndose de la miseria que esa misma clase política y económica ha generado.

Han utilizado la mal llamada democracia que ambos modelos pregonan para esclavizar a nuestros pueblos y llenarlos de esperanzas fallidas, que sólo han conducido a las masas a la resignación, como si no hubiese salidas, que nos permitan encontrar otros caminos realmente emancipadores de nuestro continente, como lo han señalado muchos de nuestros compatriotas que se encuentran en el campo realmente revolucionario. Ambos modelos se agotaron, no le dieron salida a la pobreza y miseria de nuestros pueblos. En la práctica esclavizaron a la humanidad, donde el trabajo se manifiesta como mercancía al cual se le puede poner precio y donde inclusive se le pide a la clase trabajadora que labore gratis, para enriquecer el llamado ESTADO y a la burocracia CORROMPIDA que lo dirige.

SOMOS LOS DE ABAJO

Somos los de abajo, que junto a otros sectores que no participan ni participamos del reparto petrolero que deja el festín electoral, hemos considerado, que los modelos civilizatorios conocidos hasta ahora, le han negado la oportunidad al ser humano de poder vivir en justicia social, por el contrario, cuando ha creído estar cerca de realizar y ejecutar sus propios sueños, se encuentra nuevamente con la repetición de modelos que traen consigo la misma dominación y que se diferencian solamente por el cambio de nombres, dejando en la estructura social y económica, los privilegios de unos pocos y las necesidades de las inmensas mayorías de nuestras gentes.

Hoy podemos decir con absoluta propiedad, que los modelos capitalistas de producción, ni los llamados socialismos conocidos hasta ahora, han entendido la naturaleza humana y a nombre de la libertad, la democracia y la justicia social que nunca pusieron en práctica, han convertido a los seres humanos en simples partes de la máquina, en función de la producción. Producción, que en sus relaciones sociales y técnicas, dejan la misma explotación de la fuerza laboral de los trabajadores y donde la propiedad privada del Estado o individual es incólume. En estos sistemas económicos-sociales, en estos modos de producción, donde resulta que la fuerza de trabajo de los seres humanos es simplemente mercancía, la libertad carece de valor, porque de manera alienante, hombres y mujeres se encuentran bajo el control y el poder del Estado, y ese ESTADO no es otra cosa que la expresión de las relaciones de poder, PODER que ejercen las clases dominantes y que le cargan al ser humano una inclinación natural por la servidumbre y la esclavitud, que niega la justicia social, el respeto a la dignidad del pueblo, la solidaridad, la fraternidad y la convivencialidad manteniendo las relaciones de privilegio que da ese poder.

Se trata de construir un pensamiento propio y emancipador, es parte de la dialéctica, donde no puede haber fronteras, donde nos encontremos con nuestros sueños, el humanismo militante, la solidaridad, los revolucionarios, los militares patriotas, la iglesia comprometida, la desobediencia, los patriotas rebeldes, la insurgencia popular, la esperanza y la conjura, para hacer de la utopía un proceso ontocreador que nos conduzca a la emancipación de nuestros pueblos y la construcción de un modelo civilizatorio que ennoblezca la vida.

Los que somos militantes de la utopía, seguimos soñando que es posible un mundo o una civilización distinta a la que conocemos, que la patria no es un concepto abstracto, que la misma es cada uno de nosotros y que en ese espacio geográfico llamado por nuestros indígenas Abya Yala, donde nuestro pueblo sufre y ama, ríe y llora, se ilusiona, se llena de esperanzas, se cae pero se levanta, de rencores y odios, que a veces conversa cuando le dejan hacerlo, que canta, baila y a ratos se pelea, termina siempre sonriéndole a la vida. Pero sonríe, porque sabe que más temprano que tarde habrá futuro, para que las generaciones que vienen, no tengan las cadenas del colonialismo, porque también en el presente, ese mismo pueblo sabe que su lucha que es nuestra lucha, romperá con esas carlancas y con esa continuidad de la historia de la dominación y vendrá la emancipación de la patria, la ruptura histórica y creadora, porque cuando llegue el momento, no habrá retroceso.




 



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Enrique Contreras Ramirez

Militante de Ruptura

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