Francisco de Miranda (III)

La empresa de la Independencia tuvo sus hitos en la extinción de la Real Compañía Guipuzcoana le dio una sobrevaloración económica al sector mantuano criollo que ya dominaban lo social pero deseaban controlar lo económico. Tenían dos opciones, deseaban ejecutar el ejemplo norteamericano, pero de ningún modo les seducía una antología de subversión como la ocurrida en Santo Domingo, el levantamiento de los negros.

La confusión política peninsular, inherente a la invasión y golpe de Estado napoleónico, les proporciono una excelente oportunidad intentando neutralizar a la Audiencia, mediante la creación de una Junta para defender los derechos de Fernando VII. En ¡809 había sido nombrado Vicente Emparan como Capitán General. Este era un oficial de la Marina, ex jefe militar en Puerto Cabello y ex gobernador de Cumana quien se esforzó en contrarrestar las ideas separatistas que ya subían de tono con el intento de Gual y España.

Entre sus oficiales se encontraban dos autonomistas, Fernando del Toro, Inspector General de Milicias, el Coronel Agustín García, y sumado a ello la influencia el chileno José Joaquín Cortes Madariaga, canónigo de la catedral de Caracas, los letrados Félix Sosa y German Roscio. El 19 de abril de 1810 se crea la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VIII.

Se designa la comisión que viajaría a Londres, ya influenciada por Miranda, a Simón Bolívar, el caballero coronel, el oficial primero de la Secretaria de Estado, Don Andrés Bello y el comisario ordenador Luis López Méndez. Se reúnen con el ministro Wellesley y en diciembre de 1810 regresa Miranda a Caracas con Bolívar y López y es acogido con frialdad por los mantuanos. Bello se queda en Europa y no regresara jamás a Venezuela.

El 28 de marzo de 1811 cesa en sus funciones la Junta y se escoge por votación un triunvirato en el que Miranda solo obtiene 8 votos de los 30, y bajo la influencia mantuana se convierte en un extranjero en su propia tierra. Para el Congreso convocado en Caracas en junio de ese año, solo pudo alcanzar la representatividad por El Pao, alejado distrito de la Provincia de Barcelona.

El 5 de julio de 1811 se Declara la Independencia y se producen los movimientos realistas en Coro bajo la dirección de Monteverde y en Puerto Cabello, plaza que había sido confiada su defensa a Bolívar. La situación se hizo insostenible y Miranda firma una capitulación con Domingo de Monteverde. Esto provoco el desarrollo de una ataque feroz y desmedido contra los habitantes de la patria y Miranda, acusado de traidor es arrestado en la Guaira y confinado en Puerto Cabello, donde el comandante de la plaza se alía a los realistas y entrega al Generalísimo. Es deportado a España y muere el 14 de julio de 1816 en la Carraca, Cádiz. Al final, lo alcanzo la Santa Inquisición, gracias a las manos de sus compatriotas..

Escribir los trazos que conlleva su nombre, su apellido, su talante, su hidalguía, su autenticidad, presencia, conocimiento y universalidad, no se hace en tres cuartillas.



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Antonio Valdez Mederico


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