¡La corrupción sí tumba gobierno!

I

Brasil, un espejo

No dudo de la honestidad de la presidenta Dilma Rousseff. Ella no está involucrada en actos de corrupción. Como tampoco creo que lo esté el ex presidente Lula. Pero el detonante que desencadenó el desalojo de la mandataria del poder, mediante los artificios del sistema judicial del Brasil, en componenda con la política de derecha, tiene su origen en la corrupción. A estas alturas, para nadie es un secreto la elevada corrupción en ese país, como producto de la compra de conciencias por la empresa estatal Petrobas. Esa corrupción salpica a medio mundo, en el medio político, dicho sea de paso, y valga la redundancia. Empresarios, diputados, senadores, ministros, y pare usted de contar, han sido sobornados descaradamente, bajo una impunidad desbordante. Cada día sale a luz pública nombres de hombres implicados en actos de corrupción. Esa insaciable corruptela dio al traste con el gobierno de izquierda, y fue donde se apoyó el imperio para poco a poco, información tras información, ir debilitando al gobierno de Dilma Rousseff hasta que cayó.

II

Caso Venezuela

¿Qué pasaría si aquí se activara una "Operación Lava Jato", similar a la que está destapando ollas en Brasil? No quiero pensarlo. Como en el caso del Brasil, meto la mano por el presidente Hugo Chávez y por Nicolás Maduro, pero no la meto por nadie más. Desde la era Chávez venimos alertando sobre la corrupción. Pero ha sido como arar en el mar. Nadie oye. Nadie hace nada. Todos aceptan. Pero no hacen nada por acabar con la impunidad. Encarcelan a un pececito por aquí y otro por allá, pero ¿y los peces gordos? ¿Acaso son intocables? ¿O son invisibles? Los peces gordos cuando oyen un ruidito alzan vuelo se van y aterrizan en Miami, para conspirar contra el gobierno venezolano. Otros quedan. Hay muchos. Se ríen de las amenazas del Presidente Maduro. Y siguen sus fechorías con más elevada avaricia por el dinero, de la que tengamos que uso de razón. Los corruptos abren más sus apetencias, pues piensan que los días están contados. Se asustan, pero siguen robando impunemente. Es ese el mayor y más peligroso enemigo que tiene el gobierno y el proceso revolucionario, que se pierde entre consignas y consignas, sin tomar el control, como debe ser en una revolución, y voltear la tortilla… ¡Volveré!



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Teófilo Santaella

Periodista, egresado de la UCV. Militar en situación de retiro. Ex prisionero de la Isla del Burro, en la década de los 60.

 teofilo_santaella@yahoo.com

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