El consumo excesivo y descontrolado, puede ser fatal

El grado de distorsión de la escala de valores de muchos venezolanos, lleva a reflexionar sobre las verdaderas causas, que impiden que fluya la confianza. Aunque se infiere, sobre la heterogeneidad cultural en sentido específico, sin embargo, no se ha desarrollado planes con la seriedad necesaria, que permita al menos cultivar los elementos comunes; con plena conciencia de un origen común. No obstante, las diferencias no se confrontan, sino se cultivan, al tratar de vivir una vida cómoda, aprovechándose de los beneficios gubernamentales, en detrimento de la gente pobre. Dando rienda suelda a las ventajas aptitudinales y actitudinales, contaminandola con mentiras y habilidades engañosas.

Cuando se logran éxitos, con los mismo esfuerzos del vencido, resalta la voluntad psíquica, las capacidades aptitudinales y actitudinales, al tratar al vencido con hidalguía, sobre todo, cuando el triunfo tiene la verdadera dimensión. Sin embargo, da pena ajena, la falta de vergüenza de muchos políticos, que actúan con la mentira y el engaño, como si fuesen modelos, ignorando el daño que le han hecho y les hacen a la sociedad y más, cuando también los hacen líderes eclesiásticos. Sin tener conciencia, que todo esos comportamientos, van reestructurando las estructuras absolutas en el cerebro logradas a través de una vida sana. Y con el nuevo comportamiento, van dividiendo las sociedades, generando por un lado los buenos y por otro lados, los malos. Y solo al borde del abismo, se reconocen al bando al cual pertenecen.

Los hechos confirman un comportamiento ejemplar de liderazgo, confirmados por líderes respetables como acompañantes. Sin embargo, con comportamientos inadecuados, tratan de implementar una matriz noticiosa, de lo contrario. Aprovechando, una gran cantidad de personas, con comportamientos reestructurados, con falta de capacidad de raciocinio y honestidad, que repiten lo que escuchan, y sin tener un mínimo nivel de agradecimiento; porque al grupo al cual pertenecen, desprecian al pobre, cuando se encuentran en posición ventajosas y se aprovechan de los beneficios que no les pertenecen y desconocen al benefactor, y se escudan bajo un pretexto de pertinencias.

Las mismas eventualidades que se le presenta a un ignorante, como vecino de un ilustrado, se presentan cuando un país desarrollado, es vecino del no desarrollado. Cualquier eventualidad que lo diferencian, se le tilda al de menor nivel de desarrollo, de falta de educación y sobran los pretextos para criticarlos y si merece la pena, manipulan para que sirvan a sus intereses. Por lo tanto, las futuras confrontaciones, se originaran, entre las diferentes estructuras absolutas del cerebro. Y los triunfadores, serán aquellos, los que tengan mayor voluntad psíquica, producto de la capacidad de la mayor aproximación a la verdad y mediante la imaginación, lo que aparece, les favorezcan.

Un país fuerte no invierte recursos ni tiempo, para confrontar a un país que no merecen la pena; porque no le favorece. Sin embargo, al débil, con fortaleza de recursos, se les envidian y se les intimidan. Lo cual se infiere, que no vale la pena la confrontación de las diferencias; porque sobran argumentos, donde las evidencias son sembradas o exacerbadas, que violan los límites de bordes y consiguen, cualquier pretexto para legalizarlas. Un país rico, como Venezuela, ha invertido grandes cantidades de dinero, para evitar que se le arrodille. La mejor estrategias para aplacar al que no nos considera, es ignorarlos. Y para eso se hace necesario, desarrollar los máximos esfuerzos para no necesitarlos y buscar, a cultivar con los países, elementos comunes.

La racionalidad supone, que un país desarrollado maneja conceptos específicos más generales, que los no desarrollados. Esto le permite, obtener mejor nivel tecnológico y desarrolla todas las estrategias comunicacionales para imponer productos, procesos y servicios. Lo cual se puede inferir, que los no desarrollados tienen que desarrollar tácticas y estrategias, para que esos productos, procesos y servicios, no se transforman en necesidades. Por lo tanto, es el momento, en que el proceso revolucionario bolivariano, concerte con los todos los países Latinoamericano y del Caribe, al menos los máximos elementos comunes; porque el excesivo consumo en forma descontroladas y manipulada, puede ser fatal.



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Basilio Lezama


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