Control de daños

Nos toca regresar de la batalla con cierta amargura en el rostro. A sabiendas que no la teníamos todas con nosotros se hizo un esfuerzo espartano en sostener las filas ante el atroz avance y arremetida de una Guerra Económica, una Guerra Mediática y una Guerra de arrecheras contenidas a consecuencia de nuestros mismos errores, que hacían diariamente multiplicar nuestros enemigos en gran número y en violenta intensidad, y que en algunas ocasiones, por no abordarlos a tiempo y con la contundencia que requerían, nos desarmaban completamente el discurso y la credibilidad.

Hoy más que nunca se demostró que el Chavismo es una fuerza capaz de resistir estoicamente las más terribles arremetidas y con dignidad y valentía continuar en el juego democrático. Si bien muchos nos abandonaron los que nos quedamos resistimos e inmediatamente con hidalguía reconocimos nuestro revés, cosa que jamás hubiera sucedido en el rostro nauseabundo de los que están del otro lado de la charca. Es tiempo de recordar las palabras del Comandante el 4F cuando decía "por ahora los objetivos que nos planteamos no se cumplieron (...) pero ya es tiempo de reflexionar y vendrán nuevas situaciones, necesariamente el país tiene que enrumbarse hacia un destino mejor..."

Más allá de buscar en la Oposición las causas de su "victoria" debemos buscar en nosotros las causas del por qué permitimos que nos ganaran. Estúpido y más catastrófico nos saldría si en estas difíciles circunstancias de amargura evidente, no lleváramos a cabo una evaluación profunda y temeraria, un decidido y verdadero Golpe de Timón. Proseguir retrasando los cambios en las estructuras de gobierno y en el seno de nuestro partido sería continuar confinando nuestras fuerzas en estrategias y comandos desgastados y de poco o nulo reconocimiento de la tropa. Si bien escribirlo resulta menos peligroso que hacerlo, la realidad nos obliga la audacia.

El pragmatismo ha venido sucumbiendo una buena parte del correspondiente accionar del Estado, pero igualmente la excesiva arrogancia de buena parte de aquellos que escudándose en la intelectualidad hicieron desmedido blanco sobre el gobierno y sus logros, mediante una crítica encarnizada y algunas veces hasta sesgada, originaron que los embates de la Oposición fueran mayormente digeridos por algunos cuadros que prefirieron este 6D ajusticiar al Proceso Revolucionario para ser más Revolucionarios.

En algunos sitios cuando más han crecido los frutos de la revolución menos crecen a nuestro favor los resultados electorales. Una realidad visible que se evidenció en el poco ánimo y disposición de lucha en algunas UBCH. Urgentemente debería preguntarse dónde van a dar los beneficios que diariamente la Revolución hace realidad, quién los entrega y cómo los entrega, que, misteriosa fuerza opera que no podemos palpar ni acariciar ese maravilloso fenómeno que brota de la naturaleza humana y que nuestro Comandante lo definía como "amor con amor se paga". Acaso estaremos abusando en eso de dar sin esperar nada a cambio, acaso estamos definitivamente sentenciado acabarnos en el esfuerzo de brindar bienestar y el "máximo de felicidad posible" para todos y todas sin ni siquiera degustar el agradecimiento y el apoyo. Estamos acaso a las puertas de inaugurar una irracional y suicida cultura del desagradecimiento. O, por el contrario, algunos equipos parroquiales del partido no están a la altura de las necesidades de fortalecer y multiplicar las energías de nuestro proceso revolucionario.

El partido, por lo menos en lo que respecta a Maracaibo se ha convertido en la caprichosa parcela de un solo compatriota y que, argumentando ser el único que trabaja, definitivamente, a placer ha secuestrado y encarnado todas las representaciones y responsabilidades del partido. De ahí para "abajo" opera idéntica y catastrófica realidad. Prueba de ello es el declive bochornoso de los últimos resultados en los comicios electorales, el más reciente debería ser la "ultima gota de un vaso" sumamente rebosado y hastiado.

El peor de los errores, en mi humilde óptica, en este proceso electoral fue el desarrollado a partir de los comando parroquiales (por instrucciones me imagino de donde), los que dieron junto a los candidatos exclusiva preeminencia a la técnica electoral, encasillando esta elección en el plano meramente aritmético desconocieron la política electoral. Es decir que la principal estrategia de la Oposición, la Guerra Económica, tampoco fue abordada ni combatida a partir de este órgano de principal impacto del Chavismo. Todo era 1×10 (junto a unos "estímulos" que me recordaban viejas y nefastas practicas) que terminaron ser 10 dagas que nuestros patrulleros llevaban sobre nuestra espalda.

La temida realidad ya es un hecho, el "lobo" ha vencido la empalizada. Nuestro sempiterno "ahí viene el lobo" no fue creído y hoy en día sentiremos a la fiera merodear peligrosamente en nuestros predios.



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Waldo Munizaga


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