La historia no se detiene

Apenas unas horas después de emitidos los resultados de las elecciones parlamentarias en este nuestro amado país, comenzamos a constatar y vivir, lo ya denunciado, por nuestra gente, y que por cierto, fue tildado por la ultra derecha contrarrevolucionaria, como argucias para instalar el miedo entre nosotros y nosotras, y obligarnos a votar por ellos. Pero la verdad no se dejó esperar, las ansias de poder, han resquebrajado, algo pronto, sus ya precarias caretas, el sucio que está debajo de ellas no resiste tanto; era demasiado esperar un poco más, pues las ansias de poder.., de poder robar, como lo hicieron en la cuarta república, de poder vejar, como lo han hecho siempre que han estado al frente del país, de poder hacer sentir al pueblo, sobre todo al pueblo pobre, como seres de segunda, de poder saquear al país, de poder postrarse a los pies del Imperio Yanqui, como asquerosos esquiroles, los ha llevado a evidenciar sus colmillos y mostrarles a todos y todas, que aquí están de nuevo, son ellos, los apátridas, los saqueadores del país,

Y los que otrora vendieron al país, y nos obligaron a estar arrodillados y vivir en la marginalidad, los que dejaron bien claro que existen dos clases sociales, los burgueses (los billetuos) y los pobres, escogieron a la gente idónea para que los representen, una cuerda de desclasados que se venden por 30 monedas, "si son verdes mejor", los que no les importa pactar con paramilitares, los que usan la droga como el alimento diario y necesario, han llegado a la Asamblea Nacional a demoler todos los avances sociales; pero ojo, esto nos obliga a reorganizarnos, no estamos muertos, ni muertas, estamos claros, claras, vivas y vivos, y sobre todo, no poseemos la ignorancia de quienes sólo vieron el bozal de arepa, y sus cegueras ideológicas, no les permitieron ver debajo de las groseras caretas de buena gente, que lástima que el pago por esa inocentada, o necesidad creada nos le permitieran ver la terrible realidad, pues eran ellos los tramposos, los manipuladores, los vende patria; pero no importa, algunos y algunas aprendemos a través de la memoría histórica, y otros dándose golpes contra las paredes.



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Elena Ibarra

Licenciada en Educación egresada de la Universidad de Carabobo, Doctora en Psicología Educativa y especialista en violencia de género

 ibarraelena@gmail.com

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