¿Quiénes gobiernan la economía en Venezuela?

Los capitalistas. Sin embargo nuestros capitalistas no son empresarios creadores, no son capitalistas que apuestan a desarrollos tecnológicos (cuando huelen el éxito se lo roban, como lo hizo el viejo Lorenzo Mendoza con el profesor químico Luis Caballero Mejías. O la Maizina Americana, de Alfonzo Rivas, es algo similar), no invierten en investigación tecnológica, no crean nada, no producen nada, es decir, son manufactureros importadores que siempre han vivido de la renta petrolera, o del Estado. En resumen, son capitalistas mercenarios y parásitos de la renta petrolera.

Están estos pícaros (descendientes de los esclavistas coloniales, españoles, ingleses, holandeses y portugueses y sus derivados) exigiendo dólares al gobierno para "activar el aparato productivo". Pero, ninguno produce nada. Todo lo importan. Toda producción nacional la deprimen, la secan con sus chantajes y manipulaciones comerciales, que es de lo que realmente conocen. Es decir, su fuerza está en especular y ganar-ganar, cada vez más dinero y poder.

El gobierno de Maduro cree que su socialismo de la paz y el diálogo, que el socialismo socialdemócrata de los pactos, puede domeñar al capitalismo. Hace una conciliación de precios justos, es decir, otra (instaura un precio máximo de venta poniendo el margen de ganancia en un rango del 60 %. Un margen de ganancia que es, ni siquiera pensable, en países capitalistas como los Estados Unidos o en Europa). Hoy regula el precio del "cartón" de huevos a 460 bolívares, como precio máximo se venta. Pero, inmediatamente, en menos de seis horas desaparecen todos los huevos del mercado.

Si el gobierno, que vive en el "Híper Topus Urano" platónico, todavía cree que puede "educar" al capitalismo nacional (desde la Nestle hasta la Polar) tenemos entonces un gobierno de tontos (o de pícaros). Si el gobierno cree que puede hacer una revolución socialista, acabar con la corrupción, con el acaparamiento, la especulación, la delincuencia, etc., sin tener el control TOTAL de la economía, es un gobierno de idiotas o un gobierno de pícaros.

En Venezuela tienen, hoy día, el control; tienen la ventaja estratégica y táctica, los capitalistas parásitos (de la nacionalidad que sea), los especuladores, "buitres", los ladrones delincuentes disimulados de socialistas, que no producen nada, ni siquiera maldad, porque también la importan. Porque lo grandes, porque los que compiten por mercados y países, producen: producen autos de lujo, aviones y armas de guerra, tecnología de celulares y chucherías para idiotas; alta moda, vinos caros, joyas, condominios lujosos, cochecitos lujosos, LUJO, que es lo único que realmente se vende bien, produce grandes ganancias junto a producción y manipulación de alimentos procesados, de agua embazada, de medicinas y enfermedades, correlativas a sus curaciones. Pero sobre todo producen idiotas que puedan consumir por sobre todas las necesidades sociales y humanas de nuestra especie y la de nuestro mundo.

Hoy nos tienen agarrados por las bolas los capitalistas más peorros, pero son, a la vez, los más altaneros, los que pintan de "grandes herederos", de "mantuanos", de amos legítimos del, o de los valles.

A los cuales, todavía y a pesar de esta revolución, le estamos haciendo reverencias de esclavos. Somos capaces de hacernos matar por la violencia de una mujer celosa, sin embargo le tememos al juicio, al rechazo de estos mantuanos ridículos, de perder un reconocimiento social por esta sociedad de adulantes, de acomplejados (por cierto, para aquellos que no lo saben, al complejos de superioridad no existe, es o una patología o un contra sentido, que resulta lo mismo). Parece que esto vale más en el gobierno que hacer una revolución verdadera, de intentar asaltar el poder con bolas, valentía, audacia, FUERZA, fuerza física y moral.

La inteligencia revolucionaria de Chávez se arraiga en su vida. Su condición social, su educación, el amor de sus padres y su abuela, su independencia, su tradición, sus fidelidades. Es difícil hacer otro Chávez, como es difícil crear otro Bolívar. Y en esa historia mínima se parecen uno y otro. Por eso, por esas motivaciones poco razonadas como fuentes fundamentales de su voluntad (es decir, su raíz humilde y su inteligencia soñadora de un "veguero"), Por eso mismo Chávez es hoy grande. Pero, justo por eso es despreciado por sus muchos de sus "sucesores", de su herederos clase media, avergonzados de su pobreza. Esos mismos pendejos que se avergonzaron de ser chavistas, cuando Chávez estuvo "a puntico" de besar a la Reyna mamarracha de Inglaterra (sé de muchos los comentarios alterados de pena de muchos dirigentes "duros" de nuestra izquierda, a propósito del episodio que fue televisado).

Voy a hacer una comparación entre lo que fue Europa frente a Chávez (que es decir, lo que fue el mundo capitalista) y lo que era Europa en tiempos de Luis Herrera Campis. En el año 1979 Europa se burlaba, como quien se ríe de un chimpancé, del Ministerio del Bien y el Mal, creado por el Ayatolá Homeini y del Ministerio de la Inteligencia fundado por el Gobierno de Luis Herrera Campis.

Ni Homeini y mucho menos el presidente Luis Herrera Campis, en ese momento en Inglaterra significaban una amenaza, una influencia real en la sociedad inglesa de entonces. Nadie en ese país tenía idea dónde estaba Venezuela en el mapamundi. De irán, por supuesto sí. Fue la gran revolución de entonces.

Sin embargo nadie, en ese país tan orgulloso, tan "aristocrático", imaginó jamás que el "veguero" Hugo Chávez fuera recibido por la misma Reyna anciana, Reyna de la sobrevivencia y la vergüenza de su familia inútil y parásita. Por las razones que sean, todos esos esperpentos, ejemplares conservados solo en fotografías, de la alta sociedad europea se vieron en la necesidad de recibir al "veguero" con la misma dignidad de un príncipe. Así es el capitalismo. Y esto sin hablar de la impertinencia "real" del pícaro, inútil, vago, marginal de Juan Carlos de Borbón y su obligada disculpa al "veguero"; al indio, al campesino de los llanos de Barinas.

Una ciudad fundada por sus antepasados pero desconocida e ignorada por todos esos pretenciosos, hasta Chávez.

Era difícil hacer de Chávez un hombre sumiso. ¿Sumiso a qué? Es la pregunta. Era la pregunta.

Un provinciano, pueblerino, arraigado en su llano, que no temió de sí ante la anciana Reyna de Inglaterra; que no lo amilanó hablar como habló en la ONU; y menos criticar los privilegios europeos, frente al último Rey de España; que no dudó en despachar al ALCA, en una reunión organizada para "cerrar" negocios con la América sometida amedrentada, pensada, inventada por los Estados Unidos. Un presidente así, un capitán, un verdadero líder, había que matarlo y lo mataron. Como mataron a Bolívar.

Un Chávez, un Bolívar, un Zamora o un Fabricio Ojeda, no nacen de condiciones fáciles de vida. Nacen de una inteligencia temprana, de una conciencia temprana de que la vida solo está ahí (de que nacimos y estamos vivos) solo para engrandecer a la humanidad. Una conciencia temprana de saberse miembro de una especie. ¿Cómo? No lo sé, pero eso (la conciencia) está en el corazón de sus sueños, de su inteligencia. Hay dignidad humana, hay orgullo de clase, hay reconciliación total con la vida, la naturaleza y los avatares.

Los "herederos" de Chávez, que serían los herederos de Bolívar (Chávez murió a los 58 años, Bolívar a los 43), hoy se sienten los herederos de privilegios, de modales, de una "fama" tan falsa como es la fama que tienen las virtudes del Papa Francisco, o la fama de la Kardashiam.

¿Cuántos presidentes estadounidenses hoy son totalmente desconocidos, anónimos para el mundo? Eso de ser presidente no garantiza la fama. La fama la otorgan los pueblos gracias a su memoria y por efectos contundentes y morales.

La fama es el honor que autorizan los pueblos a la memoria de sus héroes, a sus grandes líderes, a sus capitanes, a los que conservan en vida los valores fundamentales, principales, de la humanidad: la fuerza, la valentía, la honestidad, la libertad y el sentido de la muerte, la justicia, valor social que tiene, para la humanidad, crecer, avanzar para ser el mejor ejemplo humano, solo para hacer persistir la especie.

Los" herederos", los llamados "hijos" de Chávez ahora mienten, niegan, ocultan, disimulan, de cara a la población chavista y no chavista, y comenten un error infantil. La palabra que intenta educar a un joven, pero, si el joven solo ve que su padre le pide que no mienta, justo cuando el mismo padre miente, el joven solo aprende (porque su inteligencia a eso lo lleva) a mentir, a disimular.

Eso hacen nuestros líderes menguados, flojos, aspirantes, incultos, castrados de ideas, de sueños, de imposibles. Vencidos por el alma burguesa.

De este gobierno solo quise; de este gobierno solo pedía hablar con la verdad, honestidad. Que, si había alianzas con la burguesía, por las razones que fueran, el gobierno dijera, explicara eso dándole el nombre justo, calificando con honestidad lo que se hacía. Un valor revolucionario chavista, El Valor Chavista, por definición, es el de la honestidad, el de hablar con la verdad, el de pensar con el pueblo o delante del pueblo, en público. Es eso lo que más añoro de la reolución y de Chávez.

Ahora sé cuál es el carácter fundamental de la socialdemocracia: falsificar (falsear al socialismo, como siempre lo ha hecho históricamente), hasta el extremo de unir, al nombre de Rosa Luxemburgo, sus prácticas políticas reformistas, de alianzas con el capitalismo emergente; para engañar a jóvenes incultos o mal educados; es casi una grosería. Parece un desafío más fascista que una manera de convencer a mentes inteligentes.

Si gobernara, si mandara el socialismo en esta lucha de poder, nuestros líderes estarían discutiendo en base a la verdad, a la realidad asimilada y pensada por líderes tercos, obsesivos, como Chávez. Nada fácil. Sin miedo. El miedo es para los que piensan en conservarse en la misma mentira, en la misma negación que los convencen que el tiempo de Dios es perfecto.



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Héctor Baíz

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