Los ni-ni no deciden las parlamentarias

El principal interés de los actores políticos en una contienda electoral, son los electores, es decir, los elegibles tratan de ganarse el beneplácito del pueblo que elige. Esta ha sido una constante en los sistemas electorales democráticos, pero, lo apertrechado que se observa las elecciones del 6D ha intensificado el interés de los bloques históricamente en pugnas. En la calle se percibe que la llegada podría ser de fotografía, e inclusive, algunos analistas consideran que los aventajados en estos últimos 15 años, esta vez, podrían no ser tan afortunados.

En busca de ganarse la aceptación del electorado, el PSUV y el GPP afinan su mejores armas: la estructura partidista y el significado social, político y humanista del presidente Hugo Chávez, ambas armas poderosísimas, que en caso de acoplar en la cognitividad individual y colectivo del sentimiento Chavista, permitirá que salgan nuevamente airosos, aun cuando, pareciera que no la tienen nada fácil.

La Oposición afianza su estrategia en los tres jinetes apocalíptico: inflación, inseguridad y desabastecimiento, bajo el supuesto que eso es suficiente para obtener mayoría parlamentaria. A diferencia del chavismo, no cuenta con la solidez de una estructura partidista, ni una fuente de inspiración que incentive a su seguidores a posicionar en la estructura cognitiva social, una posibilidad creíble de cambio. Más aun, cuando no tiene propuesta concreta donde pueda percibirse prosperidad en el país. Su campaña está basada en los malestares que causan los jinetes antes mencionados, llevado al elector a través de los medios de comunicación impresos, radio eléctrico, televisivo y redes sociales, porque la ausencia de una estructura política medianamente cohesionada en los sectores sociales afectos al chavismo, que son además, definitorio en la batalla electoral, hasta ahora, es notoria, lo cual es una gran debilidad, ante un elector que requiere el acompañamiento directo y emotivo de los elegibles.

Sin embargo, las cartas no están echadas totalmente, aun cuando falta pocos días para sufragar, queda mucho camino por andar, en vista que existe un sector importante de la población que no ha definido su voto, y son determinante. Ellos tienen opinión política, no son Ni-ni, ni abstencionista, son biconceptuales, porque observa el desarrollo de los acontecimientos social y político con rigurosidad y escepticismo. Además, participan en los eventos electorales, no solo opinando, sino también votando, y en esta oportunidad podrían estar definiendo la correlación de fuerza en la Asamblea Nacional. El exhorto es a los estrategas electorales en afinar y a revisar los detalles de campaña, sobre todo, la comunicacional y discursiva.

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Jiuvant Huérfano


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