Combatir la anticultura bachaquera

Si no hacemos lo que se debe hacer, entre otras cosas acabar con las colas que de manera exprofesa siguen manteniendo quienes les ha ido de lo lindo, ya que ello les permite condicionar las ventas y especular con los precios en que venden a través de la nueva modalidad de los llamados "Combos" contentivos de determinados productos, a los cuales les remachan precios que rozan con la especulación mas grosera habida y por haber.

En otros casos muchos comercios, siguen ofertando determinado producto único y exclusivo determinado día, y como ahora las colas no son tan extensas, obligan a la gente a comprarles 3 o 6 kilos de equis producto; por ejemplo de jabón, cuando lo correcto es que deben abrir sus establecimientos para que los usuarios/compradores pasen al interior del local y seleccione desde sus anaqueles los productos que va a llevar, según su capacidad adquisitiva; en tal sentido hay que meter en cintura a quienes pretenden seguir manteniendo la práctica de las colas.

En verdad hemos visto, como en muchas de las colas, vienen utilizando niños y niñas, y adolescentes en algunos casos como forma de apartar puestos para adultos que al acercarse a la puerta del establecimiento comercial asumen el lugar, o en todo caso, muchos de esos menores terminan haciendo las compra, es decir, que la irresponsabilidad ha llegado al tal extremo que padres y representantes están metiendo en la anticultura de bachaquerismo a sus menores hijos.

De manera que se hace necesario que las oficinas municipales o defensorías de niños, niñas y adolescentes deben tomar cartas en este asunto, que es violatorio de los principios y derechos que la ley estableció en defensa de los seres aun no contaminados por las malas prácticas de la sociedad del capital.

De manera que retomo la idea inicial, alguien debería dar una explicación, de cómo es eso, que habiéndose controlado con el cierre de la frontera, que miles de bachaqueros hayan dejado de estar en las colas adquiriendo y llevándose decenas, centenares o miles de cosas o productos, lo cual implica que en depósitos y/o anaqueles deberían estar repletos de éstas cosas o productos.

Mi interrogante es:-¿Donde o que destino están tomando esos productos? Ya que la lógica indica que a menos demanda, mayor existencia de mercancías o productos, si la producción o el abastecimiento sigue siendo el mismo, suministrado a los mismos distribuidores; entonces no será que tanto las distribuidoras, como los vendedores al por menor, descubrieron que en las colas está su gran negocio? Al vender caro y apropiarse del aporte del IVA que cobran pero no registran.

En otro orden de ideas, para quienes difaman y/o se creen el cuento que la cotidianidad aquí en Venezuela, es invivible y que en el país vecino todo es un paraíso, solo quiero que veamos esto: Nosotros los venezolanos e incluso aquellos extranjeros que viven aquí dentro de nuestros país, podemos adquirir con tan solo un billete de 100 Bsf, por lo menos dos cilindros de gas doméstico, o cancelar el recibo de energía eléctrica o pagar el servicio del agua y Aseo Urbano; si con tan solo cien bolívares. En cambio allá en el otro cachete, con un billete de 100 Pesos, los pobres Colombianos y extranjeros que se arriesgan a mal vivir en ese país, con un billete de cien pesos no pueden adquirir ni pagar absolutamente nada, ya que el valor real de nuestro Bolívar Fuerte, en el Banco República de Colombia, tiene un valor de cambio que oscila entre 240 y 250 Pesos por 1 Bsf. He ahí la diferencia para los que no quieren ver la realidad y se conforman con las mentiras y manipulaciones que la Prensa Colombiche les mete hasta la saciedad y que aquí la derecha anti patria igualmente amplifica a su libre albedrio.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1290 veces.



Macario Sandoval

Equipo PSUV-Táchira.

 macariosandoval@hotmail.com

Visite el perfil de Macario Sandoval para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Macario Sandoval

Macario Sandoval

Más artículos de este autor