Aspectos de la reforma administrativa

El pueblo, con sus intereses y motivaciones reales, es la referencia básica de nuestra política y práctica económicas. Debemos estar conscientes de que se ha relegado al pasado el tiempo en que la dirección se reducía a mandar, a prohibir y a exhortar. Hoy, todo el mundo comprende que esos métodos ya no valen, pues son ineficaces. El socialismo consiste en crear un buen sistema de estímulos que incite al pueblo a desplegar más plenamente sus dotes, a trabajar fructíferamente, a utilizar con eficacia los recursos de la producción.

En este terreno, todo reviste suma importancia: la organización del trabajo, las formas del estímulo, el sistema de ocupación, la situación en el mercado de consumo, el estado de los servicios sociales y culturales. Además, todo ello debe enfocarse partiendo de la necesidad de activar el factor humano.

Se plantea en toda su dimensión un problema: mostrar nueva actitud hacia la organización del trabajo. El nivel de aquello que tenemos hoy en esta materia es, como regla, el día de ayer o hasta el de anteayer. Necesitamos una organización del trabajo que corresponda a los requisitos del progreso tecnocientífico, que absorba la mejor experiencia patria y extranjera, que se adecue a las nuevas condiciones de la administración económica y a los principios de autogestión, lo cual es particularmente importante.

Hoy, tras haber llevado a cabo experimentos varios, comprendemos claramente que, con el nuevo mecanismo económico, lo que mejor concuerda es la contrata por brigada y otras formas eficaces de organización y estímulo del trabajo. Sólo a base de estos métodos se podrá materializar en su integridad la autonomía contable, implantándola en cada colectividad y en cada puesto de trabajo.

Se debe reorganizar el sistema de salarios y estímulos por el trabajo. Basándose en la Ley sobre la Empresa, se garantizará el desempleo de ésta a subir tarifas y salarios y a fijar primas. Se amplían considerablemente las posibilidades de introducir estímulos eficaces. Es particularmente importante que el salario real de cada trabajador esté estrechamente vinculado con su aporte laboral individual al resultado final y que no se le ponga límite alguno. Sólo puede existir un criterio de la justicia: que el salario esté bien ganado.

La intensificación de la producción social y la articulación del correspondiente mecanismo económico nos inducen a aplicar un nuevo enfoque al problema del empleo racional en nuestra comunidad. Al mismo tiempo crecerá la demanda de recursos laborales en el sector de servicios, en las esferas de la cultura, la instrucción, la sanidad, la recreación. Hoy, la situación cambia radicalmente. El desarrollo acelerado del progreso científico-técnico implica de formar de técnicos.

En la situación actual resulta absolutamente intolerable la pasividad de los dirigentes que desaprovechan las nuevas posibilidades de cumplir tareas de orden social. En este sentido, quizás se deje sentir, por una parte, la vieja costumbre de abordar los problemas sociales basándose en el principio de saldos y por la otra, la tradicional psicología parasitaria. Es necesario renunciar a lo uno y a lo otro. Ahora nadie sino los propios colectivos van a resolver los problemas de su incumbencia. Hay que actuar con energía, tenacidad, espíritu de iniciativa en los colectivos laborales, a nivel de ciudad, región, municipio y república.

¡Gringos Go Home! ¡Pa’fuera tús sucias pezuñas asesinas de la América de Bolívar, de Martí, de Fidel y de Chávez!

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Viviremos y Venceremos!



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Manuel Taibo


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