El sueño burgués del recluta y la gran "guerra económica"

No es nada más asesinar inocentes, también inocentes son los soldados reclutados y engañados para matar gente inocente. Todos los soldados reclutas son inocentes. Los verdaderos asesinos son quienes sostienen la vida paradisíaca de la alta burguesía mundial, o sea, ellos y sus diabólicos mecanismos para chupar de la inteligencia y del espíritu de otros menos, mucho menos fortalecidos en el poder mundial. Menos que algunos reyes, por ejemplo, menos que la familia Rockefeller o los diez de la revista Forbes por ejemplo. Más nerviosos, o más neuróticos, o más cardiópatas, más preocupados por el éxito y ponerlos a su servicio.

Hay categorías entre los ricos ricos. Hay los consolidados, como los reyes europeos o los grandes burgueses europeos, judíos, y norteamericanos. Hay los nuevos ricos, como Bill Gate, o los artistas de cine, o las modelos, o los Yupis, o los políticos ladrones, o los jefes de los carteles de la droga, y algunos ricos latinoamericanos. Después les siguen la inmensa clase media al servicio de estos ricos, siempre con la mirada puesta en lo más alto, soñando con las joyas de la duquesa de Alba, o con la isla griega de Johnny Deep, gente preparada pero muy inculta. Más abajo una mezcla de resentidos de clase, gente rebelde, ignorancia y mala alimentación, estafadores mezclados con ladrones de quintas y atracadores de bancos, gente con sexto grado o bachillerato, otros de misión Ribas I, II y III, otros de TCU, algunos ingenieros, pero mucho más topógrafos y maestros de obras, electricistas, mecánicos, torneros, secretarias, enfermeras y maestras, y putas caras y no tan caras. Más abajo, los hijos de los que no estudiaron, con padres presos, desconocidos o muertos, asesinos por cuatro lochas, estranguladores de viejitas, fumadores de piedra, promiscuos con madres súper maltratadas, súper ignorantes, casi animalitos, capaz de esconderse una pistola en su sexo para ayudar a su hijo en preso, sostén de familia. Y atravesando todo ese rosario de clases hay toda clase de maldad capitalista, desde los bachaqueros buhoneros, hasta los que se disfrazan de grandes ejecutivos para venderle petróleo a falso al gobierno español. Pasando por proxenetas y tratantes de blancas, sicarios, paramilitares, las mafias de la droga, de la gasolina, de las policías, de políticos profesionales, las bandas juveniles, algunos pastores evangélicos, algunos padres católicos, muchos semitas nacionales: judíos y árabes, y la asociación infinita de todos ellos.

En la base de la sociedad está el soldado recluta, que es pueblo humilde. Eso no se debe discutir. Pueblo atontado la mayoría de las veces, pero pueblo. ¿Por qué atontados? En las guerras antiguas, por más absurdas que nos parezcan, la guerra de Troya, por ejemplo, el soldado era reclutado pero un hombre de carácter, un hombre jugándose la vida por la fama y gloria en la batalla, la de su nación y la propia. Las guerras modernas, desde la aparición del mercantilismo y el capitalismo, han sido hasta ahora la "guerra económica" librada por los pendejos. Un engaño, un juego de estrategas por el control de mercados, bosques, minas, tierras, pero para la gloria de una familia de vagos herederos de títulos y de riquezas materiales. Un juego entre generales y políticos, entre reyes dictadores, para resolver sus disputas por el premio mayor desde sus castillos.

Y los soldados ahí, al servicio de causas ajenas, trabajando como esclavos, matándose uno a otros, como peones, por causas ajenas. Hoy sería exactamente lo mismo, con la diferencia que cuando tienen que hacer la guerra les ha resultado más sencillo saquear y masacrar, o simplemente empobrecer con sus monopolios a países y pueblo débiles. Pero, como hoy la guerra les resulta un negocio, el soldado simplemente se ha convertido directamente en un obrero de la guerra, la recluta es optativa, y trabaja dentro de estructuras administrativas similares a la de las corporaciones.

La excepción ha sido y son los soldados de las resistencias. Es el caso del ejército rojo el orgullo y sacrificio de sus soldados cuando pelearon y vencieron al fascista alemán. El ejército Vietnamita cuando venció al engreído ejército invasor imperialista norteamericano. El soldado rebelde. El soldado revolucionario. El soldado que libra la guerra política. El otro es pueblo esclavizado, atontado, atrapado en una "guerra económica".

El estilo burgués, por ser el modelo de vida más reposado, más "libre", entre comillas, es lo que los inspira. Ser como ellos algún día. En la mente de ese pueblo atontado, sin ninguna consciencia de clase, siempre está el tener mucho dinero a costa de lo que sea para llegar algún día a reposar y mandar. Así se reclutan asesinos para los grupos paramilitares, con dinero y con mentiras y miedo, y soldados para la represión. Y policías. Luego del tránsito por esos ejércitos el pobre podrá querrá ser más caprichoso, más impune, más animal; luego de haber peleado por la causa del más hijo de puta, lo gobierna el imaginario de todos los seres humanos medianamente occidentalizados y alfabetizados, individualistas y de sentimientos mezquinos, que son muchísimos. Luego de haber asesinado a mucha gente, con la excusa de que recibió órdenes, o sin excusas, querrá ser también poderoso.

No en vano Norteamérica y Europa se han propuesto acabar con toda cultura "oriental", creyente del honor, de la misericordia y la vida humanas. Para que todo ser en este planeta tenga un precio y una ambición más claros. Primero occidentalizaron a china y Japón, a indochina etc. Y ahora están acabando con lo que queda de oriental en el medio oriente, en el mundo Árabe, en el Islam, en Persia. El propósito es hacer del mundo un enorme campo de batalla, un tablero de Monopolio mortal, donde pelee todo el mundo por alcanzar el éxito capitalista, en la crueldad, en la indiferencia. Imitar a un Rockefeller y a un Juan Carlos de Borbón, a Bill Gate y a la Reyna Isabel de Windsor… O al simpático Johnny Deep, o la señorita París Hilton.

O sea, que cualquier pendejo de Latinoamérica, África, Asia, y Oceanía, ahora entrega su voluntad, su libertad, su vida por copiar, por aspira ser como esos otros seres, de la misma especie, que han logrado hacer del mundo entero el jardín de propia casa y la parte trasera donde calienta su hogar. Que reemplazaron a los dioses del Olimpo sin mucho trámite: son la misma mierda salvaje, animal, homicida y caprichosa. Hoy en casi todo occidente peleamos para tener bastantes cosas, para mandar sobre otros; entregamos la libertad para ser "libres".

Son cosas en las cuales muchas personas no piensan, porque las dan por sabidas y por naturales. Por eso, preocuparse en una revolución socialista les resulta a muchos una experiencia desgarradora, angustiosa. Es pensar en el cambio. Es pensar en vivir una vida diferente a la de vivir soñando en poder ser libres algún día. Es cambiar el norte, hacia costumbres más tibias y queribles, dejar de soñar con ser libre y comenzar a serlo peleando valientemente, por la especie que somos, como clase obrera, como el soldado que dejó de ser tonto, desde lo que somos, sin aspirar nada más alto que la vida misma, de forma digna honesta y honrada, vencer esa pesadilla burguesa.



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Héctor Baíz

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