La izquierda clasemedia

Como dice Toby Valderrama, la izquierda es otra forma de presentar, de envolver a la nueva socialdemocracia. Y si es clasemedia… es una redundancia y nada más. A ella pertenece está clase política e intelectual que ahora apuesta sin pena (ni gloria) por el fascismo, por el Nacional Socialismo tropical. Son los mismos valores. La misma familia autoritaria, el mismo orden, la democracia burguesa, que apuesta por los pequeños propietarios, por las pequeñas y medianas industrias. Por las reformas y la fe medianas, pequeñoburguesas, por ser respetados por los grandes capitalistas. Es, sobre todo, una clase política profesional de sí. El aquerrale de los ingenieros, de los economistas del barrio, de los sociólogos, de los abogados de los periodistas, de los médicos, arquitectos, de los curas y militares clasemedia, de los quincalleros, de los pequeños propietarios y pequeños explotadores.

El reformismo, que siempre será tragado por el capital, como Cronos se comió a sus hijos.

El club de los ricos está completo. Ni siquiera Peña Nieto, con su adulancia entra. Menos el Chapo Guzmán. Latinoamérica no cuenta.

De estos reformadores ellos solo necesitan una oportunidad para perpetuar su hegemonía. No les importa nada. No les importa el planeta porque saben que van a morir. Solo les importa su orgullo de ser ellos los que mandan sobre el resto de los mortales, como Zeus.

Ellos si saben de dioses. Y saben que la única inmortalidad es la humana, y por eso deben acabar con ella. Porque también saben que la de Zeus, la de los Dioses es tan caprichosa como inexistente.

Solo los pequeños reformadores del capitalismo, los pequeños burgueses creen que Zeus es inmortal. Por eso siguen creyendo en los embelecos capitalistas. Por eso creen en los valores burgueses. En la familia autoritaria, y la reproducen con más empeño que sus maestros. En la democracia burguesa, porque con ella se regocijan de su menesterosa libertad. Estos reformadores viven de la esperanza en un futuro cantado. Son optimistas de la bondad liberal, moderna, de la humanidad manida de los mecanismos capitalistas, de los avances tecnológicos, creen en su moral. No creen en ellos, en el hombre libre, solo creen en las instituciones modernas, en el capitalismo, en el mercado, en el orden, en la familia, en la lógica plana de la felicidad. No creen en la vida, solo en la felicidad.

El izquierdista cuando llega a viejo. Es un ser desdibujado. Las líneas principales de su juventud ahora están maquilladas. Su pelo teñido, su piel broceada queda. Sus olores disimulados con perfumes caros. Su figura protegida de las miradas maliciosas con trajes bien cortados y hechos con telas finas y caras. El izquierdista que muere viejo muere en una mortaja de lujo pero sin una historia hecha, que se pueda leer con respeto.

El izquierdista (clasemedia), quiere ser parte de la historia de los dominadores. Lo gobierna el resentimiento social mucho más que a la clase más desvalida. A la clase más baja en nuestra escala social. Se resiente del rico por no poder ser entendido en sus aspiraciones.

Mientras el burgués orgulloso y poderoso le teme a los pueblos y a las revoluciones socialistas, por los izquierdistas clasemedia pequeñoburgueses solo siente desprecio. Como sienten los grandes capitanes por los aduladores y cobardes.

A sus verdaderos enemigos hay que matarlos. A los otros hay que usarlos y desecharlos, como lo hizo Luis 17 con Fouché, el campeón del servilismo. La encarnación de la intriga, el chisme, la astucia, el alma del policía moderno y servil. La burguesía no pelea con reformadores, solo los usa a su antojo. Porque fue ella la que inventó todas las reglas y las impuso a la fuerza. Hasta ahora. Por eso le teme a las revoluciones populares, socialistas con líderes auténticos. Por eso les temen a los pueblos que saben leer y escribir, sumar y restar. Por eso les temen a los pueblos sanos y que leen más de la cuenta. Por eso les temen a la cultura, a la libertad, a la moral, al carácter, a los héroes, a los líderes tercos y preparados. Por eso son capaces de intentar exterminar a un pueblo completo. Los burgueses no son un atajo de idiotas, los burgueses son un sueño, un ideal, son un deseo pequeñoburgués, una quimera maldita, la esperanza del esclavo que quiere ser él mismo patrón y propietario de almas.



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Héctor Baíz

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