La MUD, vista como libro de contabilidad

  Esperaba a mi compañera, quien estaba de consulta con médico del CDI de La Matanza, aquí en Barcelona, esos espacios donde están unos médicos cubanos, que “ no son médicos, sino brujos, curanderos o babalaos”, según la sentencia opositora, mientras leía, no para matar el tiempo porque sería incurrir en la misma barbaridad antes citada, sino para enriquecer mi pobreza, el poemario titulado simplemente “Poemas escogidos” de César Vallejo, de la colección Claves de América, cuyo prólogo, al referirse al poeta habla de la lucha de éste con las palabras, “las retuerce y las hace decir más de lo que tienen”; frase ésta que si bien es muy buena, hubiera preferido dijese “y les hace decir todo lo que tienen”. Decía pues que esperaba y leía con demasiada lentitud porque soy malo al leer poemas, malo para entenderlos, cuando, por descansar del esfuerzo que hacía, tomé un diario local y revisándolo, en este caso casi como a la carrera, encontré una entrevista al “Secretario Ejecutivo de la MUD en Anzoátegui (¡Vaya pa´ la auyama!, hubiese dicho un viejo amigo, ante la pomposidad del cargo).

            Al inicio, después de hablar con orgullo del origen casi mesiánico de su jefatura en la MUD, dijo la siguiente cosa: “Veo a la MUD como una empresa en la hay que gerenciar activos y pasivos, para optimizar procesos”.

          De Vallejo, si de números, sumas se trata, había dejado marcado el poema “Intensidad y Altura”:

         “Quiero escribir, pero me sale espuma.

           quiero decir muchísimo y me atollo;

           no hay cifra hablada que no sea suma,

           no hay pirámide escrita, sin cogollo”.

           Quizás por esto, el poema de Vallejo, fresco en mi mente, al leer aquella definición de la MUD, la encontré como demasiada vulgar y hasta pragmática, mercantil e indelicada forma de referirse a sus compañeros, quienes mucho de eso pudieran ser, pero hacen gigantescos esfuerzos para mal disimularlo. Además, es como indecoroso hablar tan mal de los amigos o revelar los secretos íntimos del grupo. Porque, pese a lo dicho en el prólogo del libro del poeta peruano, sobre el alcance de las palabras, depende quien los pronuncie o escriba, llamar a la MUD estructura de “activos y pasivos”, es una vulgaridad o un intento de usar las palabras para llamar las cosas por su nombre; un esfuerzo de franqueza poco común en ese espacio. ¡Al pan, pan! ¡Sabrá el hombre porqué dijo aquello!

            Pero cuando pude dejar de lado la influencia del autor de “España, aparta de mi este cáliz”, y me percaté a quien leía y a quien estaba referida la contabilística frase, pude pensar que quizás el tipo está allí porque le pusieron cuando él mismo no lo esperaba y  habiendo “activos y pasivos” de por medio, y como “no hay cifra que no sea suma”, quizás algo del activo se le pegue.

           Porque si bien es verdad que la frase no es un poema, es más bien algo balurdo y contable, bastante buena para definir la MUD. Uno pudiera decir que, el personaje quien según confesó “no viene del ámbito de la política”, se le “chisporroteó” la frase, para decirlo como “Chespirito”, y la dijo porque convencido está que eso es de verdad la MUD, una “empresa” llena hasta los “tequeteques” de pasivos, pero de enormes agallas que busca, a como salga, “La salida, Transición, golpe de Estado, invasión y hasta tsunami, para ponerle las dos manos al activo de las empresas que no le pertenecen, sobre todo aquellas que del pueblo son.

           Lo dijo bien aunque resulte pedestre y carretero; porque la MUD, que no es sino una empresa, un “cogollo” – esto no lo digo por el poema de Vallejo – está formado por gentes que en su gran mayoría, porque tampoco son todos, llevan su contabilidad, con activos y pasivos. Eso sí, siempre procurarán, para eso se meten en política que el activo siempre supere al pasivo para que abunde el capital.

          ¿Cuánto meto? ¿Cuánto saco?

           Esas dos preguntas son la esencia del pensamiento social y político de la mayoría de ellos, porque, como ya dijese, tampoco son todos. ¡La lógica del capitalismo!; ¡la esencia de toda su sabiduría!, ¡la piedra angular del pensamiento! La política es un negocio; están en ella no porque les preocupe el país; les incomode el malestar de las multitudes; están en ella porque quieren que en sus cajas registradoras entre bastante real, para que los activos aumenten y los pasivos, como por arte de magia, se borren de los libros. ¡De cuánto libro, libreta, letra de cambio o recibo pudiera haber por allí! Eso sí, sin aflojar activos, “para optimizar procesos” o inflar el capital.

          No es poética, sino pragmática. No hermosa, pero sinceramente expresiva de la fealdad de adentro. No es de quienes a la MUD adversan, sino algo muy original y hasta virginal, de uno de los suyos.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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