Si no es guerra económica, ¿entonces qué es?

Los opositores, o al menos los que fungen de líderes o acceden a los medios de comunicación, negaron el Golpe Abril de 2002, el sabotaje petrolero, los llamados de arrechera, las guarimbas y, actualmente, no sólo niegan la guerra económica que ejecutan en contra del pueblo, sino que culpan al presidente Nicolás Maduro del desabastecimiento y la especulación.

Maduro no pocas veces ha reconocido los desaciertos que su Gobierno ha cometido en materia económica, pero esto es una cosa y otra que ocurra lo que sucedió el 31 de diciembre de 2014, y del primero de enero de 2015 en adelante.

Poco antes del cañonazo en este país, los venezolanos compramos a un precio alto que se sabe siempre se da en las fechas navideñas, pero asombrosamente al día siguiente, sufrimos un alza en los artículos de primera necesidad tan descomunal, que es imposible que la gente pobre la pueda seguir soportando. Un kilo de lomo 500 bolívares, uno de pollo 150 y más.

Atribuí la situación a que el primero de enero, abren sus negocios muy pocos comerciantes y el que decidió trabajar, especuló viendo que casi no había actividad, pero pasa el tiempo y los productos se mantienen por las nubes. Ahora yo me pregunto, ¿Qué ocurrió el 31 durante el feliz año, para que se desataran como demonios esos precios escandalosos apenas unas horas después? No hay explicación, sólo que el grupo de golpistas de siempre está montado en una estrategia con el objetivo de golpear a la gente en el estómago, y tumbar a Maduro.

Otro argumento que esbozan: no hay producción y, si eso cierto, quién produce el azúcar que encontraron en Pepsi Venezuela o la mercancía que retuvieron en un galpón de Herrera C.A en la zona industrial de San Francisco, y que han localizado en tantos otros. ¿Quién produce los artículos de primera necesidad que los contrabandistas o bachaqueros venden en mercados como Las Pulgas y Las Playitas? Si esto, amigos lectores y lectoras, no es una guerra económica ¿entonces qué es?

Escasea la harina PAN, la gente se queja, y los opositores dicen que eso es porque solo produce Polar y las empresas del Gobierno no, y eso tiene lógica, pero ¿cuánto hace que El Gigante desapareció físicamente?, y porque con Chávez sí había. Con el Comandante Eterno no faltaba nada. Pero ahora el pueblo no consigue leche, y sobra para hacer queso, yogurt y vender en las cafeterías; no se encuentra papel higiénico y abundan las servilletas en todas sus presentaciones.

No pueden ocultar la guerra económica. ¡Imposible! Lo que ocurre es que los opositores en su locura saben que le hacen un grave daño al pueblo, que ya está consciente de su plan perverso, y la niegan a todo tren enfilando sus críticas hacia la ley de la oferta y la demanda, pero qué tiene que ver eso con que comerciantes hampones tomen una carga de leche, azúcar o pañales y se la escondan a la gente, esa será una ley pero de "crimen y castigo" que es lo que, en definitiva, les hace falta a los delincuentes acaparadores.

En este país la mayoría está clara acerca de la guerra económica de la oposición queriendo hacer claudicar al Gobierno revolucionario; tiene perfecto conocimiento de que al presidente Maduro le aplican lo que a Salvador Allende en Chile. Y ya esto también lo niegan.



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Alberto Morán


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