El "consumismo" y la presencia del líder

"La presencia de un líder es fundamental en una revolución socialista. Es la presencia de una idea. El líder en una revolución socialista debe ser la inteligencia capaz de integrar e interpretar las necesidades y deseos la población iluminando sus actos y decisiones con esta idea primordial"...

Así comienza un escrito que tenía en mente para darle vida al Che en estos momentos tan confusos, en estos tiempos de crisis seria en el mundo capitalista (el único que hemos conocido hasta ahora, a pesar de Chávez).

El consumismo.

Y lo del líder viene al caso porque veo que la presencia de los nuestros es cada vez más mediática, más ensayada, pareciera que es lo que se planifica con más cuidado en nuestra revolución. No obstante, a pesar del cuidado que se pone en la imagen de perfección y cálculo, en la rueda de prensa convocada por el presidente hubo un traspié. Aparentemente, para cualquier crítico suspicaz, lo más elocuente en sus palabras, (que develarían nuestro destino próximo) no está en su exagerado optimismo, con el cual el presidente intentó disimular las consecuencias nefastas de las medidas económicas anunciadas (zonas económicas especiales, cambios en el gobierno, nuevas responsabilidades, compromisos, etc… para hacer de Venezuela un país productivo y próspero etc...). Lo más facundo fue más bien la parte referente al consumismo, ese "consumismo irracional" que debíamos superar. El resbalón político en esta parte de su discurso confirma el sentido negativo de la primera, la del gran optimismo. Si las medidas todavía siguen presentadas maquilladas de socialismo, paz y llamados de unidad, la respuesta del presidente acerca de cómo se debía afrontar el consumismo es la clave para entender el tamaño de la contradicción del discurso: vamos por la vía del capitalismo en busca del socialismo.

Progreso económico, potencia económica, cultural, social, política, pero cogiendo el camino equivocado del capitalismo. El caso es que consumismo es consumo capitalista, en esa manía por acumular, es ese sentimiento y locura burgueses de coleccionar vainas. Consumo socialista es consumo de lo verdaderamente necesario, es uso racional, es planificación, es socialismo. Controlar el "consumismo" es controlar un estado mental, un acondicionamiento de la conducta de masa. Atacarlo es atacar la explotación de los trabajadores, la plusvalía, el fetiche de la mercancía, la alienación, etc. Acabar con él es acabar con la sociedad capitalista, no hay de otra. Consumismo es una cualidad del consumo: es gastar y dilapidar de manera compulsiva, es un carácter patológico. No existe un "consumismo racional", no existe "consumismo bueno". es como Es como si habláramos de tabaquismo, es como oposicionismo, es una actitud compulsiva irracional de sí. Ahí se equivoca el presidente.

Que me desmienta Jorge Rodríguez o que se explique mejor el presidente. Pero, aparte de la carga psicológica del adverbio, el consumismo se refiere al derroche, al despilfarro de mercancías, es decir, al centro-corazón del capitalismo, sustento espiritual y material del sistema capitalista.

La duda del presidente, ese pequeño silencio al hablar del tema, se presentó como una contradicción clara entre (por un lado), estimular la producción capitalista, al tiempo que se le pide a la gente que no consuma, que no consuma mucho. Como si eso fuera posible hoy día. Eso no existe en el capitalismo. Precisamente, cambiar la conducta del derroche y cambiar el modelo de producción anarquice capitalista, está en el centro espiritual de la revolución socialista. A saber, cambiar sobre todo hábitos culturales instalados por mucho tiempo en nuestro espíritu, cambiar las formas materiales y espirituales de toda la sociedad, es decir, cambiar todo.

Y aquí nos tropezamos otra vez con el Che cuando nos alertaba que no se puede hacer la revolución socialista con las armas melladas del capitalismo. O sea, con ese "consumismo racional", con asesores tecnócratas, y con Zonas Económicas Especiales que no son otra cosa que Zonas Capitalistas Liberales. No dudo que Maduro se haya percatado de la dimensión de esta "pequeña" contradicción. En su rostro se notó el enredo en que se metió cuando habló del tema. Porque la contradicción abarca el abandono de las acciones y políticas revolucionarias…

Y hablo sobre todo de no hablar con la verdad y con humildad, y de no actuar verdaderamente en conexión con las masas, sin tantos mediadores tecnócratas detrás, sin tantos "pases", sin tanta publicidad. La genta sospecha ya que la renta petrolera (lo dólares, parece que es lo único que nos importa ahora), se están yendo hacia los bolsillos de los que más tienen: dólares para los empresarios y la burguesía. Y bolívares devaluables para los programas sociales.

Se nota la confusión. Se les ve la "costura capitalista" a esos famosos y misteriosos asesores y asesoramientos económicos, y el barullo político que tienen los jefes del alto gobierno. Sin mencionar la inconsistencia, política (teória) de la dirigencia del psuv.

Lamentablemente el soporte teórico político de más fuerza y que más utiliza el gobierno ha sido el asociar todo ese contrabando capitalista con Chávez y el Plan de la Patria (descaradamente adulterado). Por un lado el discurso patriota y chavista, y por el otro aquello de que "no somos dogmáticos, no tenemos complejos de ningún tipo", que suena a "vamos a llamar al FMI para que nos den dinero", es decir, "vamos a endeudarnos"; los dólares que se robaron los burgueses patriotas, se pierdieron, ya la burguesía nacional tuvo una buena cuota de dólares "que se queden tranquilos ahora"… como si eso fuera posible, como si fuera posible detener al capitalismo peleando en su terreno y respetando sus propias reglas.

Afortunadamente Chávez nos enseñó a no ser tan tontos. Ahora leemos el periódico con cuidado aprendimos a leer entre líneas; a ver y a escuchar. Menéndez no nos impresiona. Tampoco el patriotismo fatuo.

Creo que es tiempo de leer al Che Guevara otra vez, con inteligencia, con atención. Una vez, dos veces, tres veces, todas las veces que sea necesario, para entender que una revolución es sacrificio material, pero sobre todo sacrificio moral y valentía. Es humildad y fuerza, es vivir lo más cerca que se pueda de la verdad.

Quedará para otra ocasión mis reflexiones sobre el líder y mi admiración al Che y al "El hombre y el Socialismo en Cuba".

Feliz y estimulante año nuevo.

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Héctor Baiz

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