Perdona comandante, pero no sé callar en silencio

Comandante; eterno y amado padre, estoy tan lleno de tu ausencia física, que no se si es que me duela la vida o si es que esta vida con tu ausencia, se me esta convirtiendo en el dolor y la razón existencial de no seguir enarbolando tu bandera de dignidad, lucha, batalla y victoria ante las pretensiones lisonjeras de algunas debilidades dirigenciales, que coquetean con la rendición ante la arremetida feroz de los adversarios y enemigos de la patria.

Muchos de los que juraron defender tu legado, hoy en día, tratan de transparentar las realidades de una total y absoluta acefalia de liderazgo comunitario, mismo que han venido siendo sustituidos, mediante mecanismo de imposiciones conducidas o inducidas, ante las necesidades de nuestro pueblo, que por razones meramente de sobrevivencia, se ve en la denigrante situación de aceptar tan humillante imposición de dirigentes, que jamás en su vida han pisado nuestras calles de barrios, con sus defecaciones caninas y sus banales fiestas espontaneas de fines de semanas, en donde el trasnocho del vecino es aceptable, porque salir a reclamar el derecho a descansar, en el fin de semana, solo podría representar un inconveniente comunitario, y hasta posiblemente la perdida del bien mas preciado del ser humano como lo es la vida. De estas cosas te hablo comandante eterno amado gigante.

Los que un día decidimos ser fieles y disciplinados obedientes de tus pensamientos, hemos tratado de conllevar tus ideales tal y como tu nos enseñaste, pero los que se mimetizaron y supieron confundir a nuestros dirigentes, luego de tu ausencia fisica, en las filas de nuestro Proceso político de cambios profundos, y han logrado escalar altas posiciones dentro y fuera de la organización política que nos dejaste; han venido socavando y licuefaccionando, todos los cimientos ideológicos de tus pensamientos de unidad, convirtiendo tu legado, en un objetivo decorativo de la panoplia comunicacional, porque en la practica, tu legado solo sirve a los infiltrados, para venderle a tu pueblo, una paradisiaca patria socialista manejada, cual marioneta de trapo, por empresarios revolucionarios y comerciantes socialistas; ¡vaya! forma tan extraña de preservar tu legado.

Tanto es así; camarada eterno amado gigante que, al igual que como le hicieron a Simón Bolívar, cuando le levantaron una plaza a Henry Clay, hoy los que una vez trataron de ofenderte y humillarte, tanto en tu vida como en tu ausencia física; gozan de buena salud dentro de nuestras filas revolucionarias, como magnates del pensamiento Chavista, y a los que se atrevan a cuestionar la presencia de estos (tres puntitos) dignos y dignas representante de la incongruencia ideológica socialista, son reprimidos, rechazados y expuesto al escarnio publico, para que mas nunca tenga cabida en las filas revolucionarias CHAVISTAS.

Me gustaría poder expresarte muchas mas cosas de las que tengo rondando en el pensamiento, pero por razones de salud mental, debo despedirme camarada presidente eterno amado gigante, pero no sin antes, expresarte y decirte, que por mas que pretendan humillarnos o por mas tiranías ideológicas políticas que intenten aplicarnos, para doblegarnos y arrodillarnos, ante el amigo traidor; de nuestros ojos no saldrán las lagrimas que limpien el excremento ideológico que defequen, los que por lisonjerías perdieron el rumbo a la mitad del camino.



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Jesús Chua Espinoza


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