Cambalache socialista

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor!...¡Ignorante, sabio o chorro,

generoso o estafador! ¡Todo es igual! ¡Nada es mejor!

¡Lo mismo un burro que un gran profesor! No hay aplazaos ni escalafón, los inmorales nos han igualao"

El cambalache de Santos Disépolo

La MUD

Ahora decir "revolución socialista" no conmueve a nadie. Tampoco asusta a nadie. Parece que la MUD, ha fracasado no porque no tenga un líder o un proyecto de país, como dicen algunos en el gobierno. La MUD no los necesita porque ahora tienen al gobierno y su equipo económico, quienes les están creando oportunidades de negocios. Antes la "Revolución socialista" era un gran sueño, un estímulo para luchar. Ahora es demasiado real y manida a la vez, poco inspiradora.

Gobierno y Revolución

Ahora hacer la revolución es hacer lo que el presidente es capaz de hacer o pueda hacer en el gobierno. Hasta ahí el límite de los cambios. El presidente es la medida de nuestra revolución. Ser tolerante es tolerar lo que Jorge Rodríguez puede tolerar (a Chino y Nacho, por ejemplo). Jorge Rodríguez parece ser la medida para nuestra tolerancia. Se nos enseña un "para qué perder el tiempo en discutir eso". Hay que trabajar, patear la calle (?). Pero lo que yo veo es que ahora trabajar es querer ser capitalista (Lo llaman "emprendedores"; con un eufemismo) o producir para los capitalistas, o sea, dejarse explotar por los capitalistas o por los emprendedores, porque si no el capitalista, o sea, el papá de los emprendedores, cierra su negocio y elimina puestos de trabajo. No cumple con su "función social", que es lo que le pide ingenuamente el gobierno a cambio, de que puedan seguir explotando y hacerse ricos.

Trabajar y trabajar ¿Producir qué y para quién?

Porque trabajar es ahora en un valor en sí mismo. Porque ahora da lo mismo producir para los capitalistas que producir para la sociedad. Porque ahora el socialismo es productivo, es decir, capitalista, es decir, es lo que ellos (nuestros dirigentes económicos) han podido hacer del socialismo. Y democrático: hasta caben los capitalistas, o al revés, hasta caben los pobres. Ahora la revolución es hasta donde alcance la voluntad de nuestros líderes en el gobierno. Se acabó la lucha de clases. Ahora hay que trabajar para producir para los capitalistas, y luego ellos deciden si le dan o no a la sociedad. Ahora la revolución es no hacer cambios, es decir, ahora la revolución es no hacer revolución.

Nuestra base espiritual

No hay grandes ideales. El socialismo dejó de ser un ideal de sociedad, una idea rectora. De pronto se convirtió en el estilo oficial de hacer cosas. Ahora resulta que socialismo es sinónimo de acción de gobierno. Algo concluido en cada acción de gobierno. No sé discute. No se evalúa, no se planifica. No se puede criticar ni pensar. Estupefactos, preferimos entregarnos a los mecanismos que nos ofrece el capitalismo, en vez de estudiarlo -al socialismo- y fortalecerlo en la conciencia del compromiso que tenemos con la sociedad, con toda la humanidad. Hemos abandonado, en una "trabajadera alienada" y en una consumidera loca, nuestra base espiritual y nuestra formación política, y el trabajar para la sociedad.

Conciencia revolucionaria

Por ejemplo, una publicidad del gobierno presenta al presidente como algo "típico entre los venezolanos". Se nota la mano de los publicistas cuando venden mantequilla, jabón, Coca-Cola o de cereales. Algo "típico" del venezolano es llamar a la gente con diminutivos; algo "típico" venezolano es ayudar a la gente que se accidenta en la carretera, algo "típico" del venezolano es ser solidarios con los necesitados Ahora lo que debería ser revolucionario y socialista es "típico", según el MINCI… Ahora nuestro líder principal no es más que algo típico "genuinamente del pueblo" como sí nuestro pueblo no estuviera todavía sumido en enormes contradicciones, no siguiera siendo dominado por los valores del capitalismo. Imagino que a estos "asesores de imagen" les resulta un buen argumento para convencer, convencer mediante este extraño halago, de que somos "típicos" y Uno con el presidente. Como si para eso no se necesitara mucha conciencia política. Es sencillo cuando se usan los mecanismos publicitarios del capitalismo, que siempre serán eficientes… para vender algo. Eso sí que es eficiente, y uno compra el producto, pero siempre nos queda la sensación de que nos están estafando

Construir el socialismo es mucho más difícil. Hay que empezar por ser honestos y reconocer que el camino es más difícil que eso de producir para vencer (vencer qué, sería la pregunta). No creo que el camino sea arduo por lo largo del camino que se debe recorrer, sino por la naturaleza de los obstáculos que se deben superar. Los verdaderos obstáculos son morales, ideológicos y por eso su superación es más política que económica. Es decir, que cualquier cambio o medida económica debe estar sujeto a una acción moral revolucionaria, debe ser cónsono con la mismísima sociedad que queremos construir, debe vencer la lógica del capitalismo, como lo dejaría por escrito Chávez, el comandante, y no ir con ella, como lo practican nuestros tecnócratas. Al capitalismo no hay que darle nada "ni tantico así", como decía el Che. Y a esto se refiere él cuando habla de que no se debe construir el socialismo con las armas del capitalismo.


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Héctor Baiz

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