Como lo veo lo escribo N° 186

¿A cuánto Pueblo le llega lo expuesto en Aporrea?

Me pongo a leer con detenimiento a casi todos los escribidores de Aporrea, cada uno tratando de que su mensaje llegue a las manos del servidor público encargado de ponderar su idea o su crítica, de tomar en cuenta su carencia o su reclamo, de hacer real su esperanza o evitar su desaliento, de escuchar sus denuncias y atenderlas; pero los resultados de esas tentativas reflejan, que son pocos los tomados en cuenta y de ellos solo sobresalen los que dan en el blanco, es decir, los que ponen en evidencia, que hay algo más que los imperios y unos cuantos antivenezolanos, que perdieron toda concepción de Patria, los que nos mantienen en jaque y a punto de perder otra oportunidad de cumplir con el legado de Bolívar, traído al presente y renovado por el Comandante Chávez.
 
Como mienta el Comandante Ali, “dispersas las luchas y dispersas las razones, porque nos empeñamos en aislar nuestra lucha, las luchas que nos pueden llevar a la victoria final”; que por cierto no lo han puesto al lado de Bolívar para que con su canto lo saque de su arrechera “al ver que nos están quitando de nuevo, lo que el dejo siendo nuestro”
 
Lo dije en un “Como lo veo lo escribo” reciente, que por cierto no fue publicado, que dejaría de dirigir mis escritos, a quienes dirigen el proceso, muy pocos demuestran conciencia socialista y me enfocaría a llevar mi mensaje al Pueblo; que para mí, es todo aquel que se interese por el destino de la Patria y que hace todo lo posible por serle útil. Un bolivariano o bolivariana que respete y se respete y trate de obedecer las leyes por más injustas que parezcan, pero que no se rinda en su lucha por tratar de mejorarlas, tratando de concientizar a sus compatriotas en cada oportunidad que se le presente. Una vez lo hice, por los años 80, con pocos recursos imprimí y repartí en algunos lugares de Caracas un llamado a los bolivarianos para formar una Junta Patriótica y como Chávez, me equivoque con algunos de los que destaque como candidatos. Después le hice llegar un planteamiento de país a varios personajes, entre ellos, al que fue Alcalde de Caracas Aristóbulo Isturiz y  al eterno José Vicente Hoy.
 
No sé si estos me pararon, porque ni por educación recibí una respuesta pero por lo menos la Constituyente se dio; en su descargo tengo que reconocer que realmente mis escritos carecían de estilo y su redacción solo reflejaba mis deseos de una Patria Digna y creo que sigue siendo así, a pesar de las nuevas tecnologías solo me he aprovechado de ella para incursionar en páginas como antiescualidos, en el Grupo Revolución Bolivariana y enviar mis anhelos por correo a personeros nacionales e internacionales que participaban o simpatizaban con nuestro intento de instaurar un nuevo socialismo.
 
Recuerdo como en cada asamblea popular existían múltiples revistas, periódicos y suficiente información sobre lo que acontecía en la batalla contra el escualidismo y los reconocidos enemigos de la Patria, pero sobre todo, el sentir revolucionario que hacia vibrar el alma y el espíritu de lucha. Actualmente se mantienen algunos persistentes escribidores en Aporrea y un grupo de movimientos revolucionarios entre ellos Marea Socialista, enarbolando la bandera revolucionaria, manteniendo viva la esperanza de alcanzar una patria digna y a estos les dejo la gran pregunta: ¿A cuánto Pueblo le llega lo expuesto en Aporrea?
 
 Creo que la correa de transmisión de las ideas y propuestas, se está quedando en un círculo que no alcanza al pueblo todo; será por eso, que las voces disidentes, irreverentes y contestatarias continúan en el aire. Si tomamos en cuenta el calibre de las denuncias y las puestas en escena de las diferentes situaciones a la que se enfrenta la Patria y sus posibles soluciones, veríamos que la respuesta de las masas no se aprecia por ningún lado, al igual que tampoco se aprecia entre los expositores, la unidad que tanto clamó el Libertador para poder alcanzar la victoria y la plena independencia.
 
En todos se deduce el deseo por la verdadera participación del pueblo y se habla del poder comunal y las comunas como transición al socialismo y no lo pongo en duda, pero remedando un programa cómico muy conocido, quien podrá defender al pueblo cuando la inequidad quiera someterlo como hasta ahora; a quien podrán acudir todos aquellos atacados por dar su opinión o todos aquellos sancionados y vilipendiados; de seguro no será el Chapulín Colorado, todos sabemos que solo el pueblo salva al pueblo, entonces debemos de tener de nuestro lado una institución con el suficiente poder para que esa participación del pueblo tenga la vialidad para que se traduzcan en realidad los proyectos comunales, por eso creo, que debemos rescatar esa parte del Poder Moral del legado de Bolívar, renovado por el comandante Chávez, llamado Defensoría del Pueblo, que es designada por la Asamblea Nacional y por lo tanto dependiente del gobierno de turno sin ningún vínculo real con el pueblo, es como si los sindicatos encargados de velar por los derechos del trabajador, fueran designados por los gerentes de las empresas.
 
Es que lo veo tan clarito que a lo mejor por eso pocos o ninguno lo creen; y me refiero a mi propuesta que a groso modo repito hoy con insistencia, porque en lo que si coincide la mayoría es que tenemos que buscar una razón verdadera que motive y de un nuevo aliento a la revolución bolivariana:
 
La Defensoría del Pueblo
Hace años propuse en Aporrea y la extendí a varios correos de compatriotas incluyendo a varios diputados, en mi “Como lo veo lo escribo CIV”, http://www.aporrea.org/contraloria/a24674.html que las autoridades de la defensoría del pueblo, deberían ser elegidas popularmente; y en el CXXVI, http://www.aporrea.org/actualidad/a43576.html, decía que no sabía que le impedía a los voceros revolucionarios detenerse un poco a pensar, que como es posible que un comité elegido por la cúpula del Poder Ciudadano sea quien designe al Defensor del Pueblo, cuando lo lógico es que sea el mismo pueblo quien escoja al que será el encargado de velar por sus derechos ciudadanos. Pero parece que este Poder Moral no existiera para nadie. Es una lástima que los que promulgan y comulgan que todo el poder debe ser del pueblo, no reparen que existe un vacío en este poder constitucional (la Defensoría del Pueblo), donde el pueblo no tiene ninguna injerencia a pesar de llevar su apellido.
 
Elevo de nuevo esa proposición, que lo analicen los intelectuales, aunque por ahora los descalifique su silencio al no entender que la lealtad es con la Patria y su Pueblo y que la casa donde se lavan los trapos sucios es Venezuela. El Consejo Moral Republicano, integrado por la Contraloría General de la República, la Fiscalía General de la República y la Defensoría del Pueblo, nació acéfalo y por lo tanto no ha podido evitar la desviación, la incapacidad y la ineficiencia de los funcionarios públicos; no hay quien le ponga el cascabel al gato, aunque la voz autorizada para llamarle la atención, exigirle que se corrija o renuncie a la hora que pierda el rumbo o no rinda como debe, la tiene el Poder Moral traído del legado de Simón Bolívar, por el Comandante Chávez.
 
Digo que nació acéfalo porque las dos primeras instituciones llevan la terminación “de la República” pero la tercera dice “del Pueblo”, ¿entonces que esperamos para proponer que sus representante sean elegidos desde cada comunidad haciendo valer el dicho “que sólo el pueblo salva al pueblo”?. ¿Cuál es el miedo de apoyar una idea que resolverá: el problema actual de una contraloría social con voz pero sin peso? Una Defensoría que evitará los maltratos que recibe el pueblo de algunos Servidores Públicos, que defenderá el derecho de participación verdadera y mandará a la cárcel a los especuladores y hambreadores, que se la pasan abusando y robando con los precios.

Parte de mi proposición es que en cada comunidad se postule un candidato que reúna las condiciones síquicas y sociales para convertirse en Defensor de sus vecinos, bien remunerado para que cubra sus necesidades y diligencias y podamos exigirle resultados eficaces o revocarlo. Que a su vez todos esos Defensores de vecinos integren la Defensoría del Pueblo, Institución que ha fallado, si miramos a través de la venda, cuantas violaciones de los derechos fundamentales de la gente han pasado por debajo de la mesa, que no es para sorprenderse porque los que la dirigen en este momento no guardan ningún lazo obligante con el Pueblo al que le deben consideración y respeto.
 
Está comprobado por los años, que entre los venezolanos existe una fuerza inexplicable que nos impide ver más allá de la arboleda, y nos somete a postergar nuestro verdadero destino como ciudadanos de esta Patria maravillosa. Esa fuerza solo puede anularla un poderoso rayo de luces producido por el pueblo y que no se extinga con el tiempo; pero para esto, el pueblo debe llenarse de verdades, de realidades y de acciones tangibles que demuestren que un mundo más justo es posible.
Quiero decirle a todos aquellos que desean una patria digna, que “ante su defensa hasta el llanto de la madre calla”; y es de un infantil extremo, seguir aceptando que utilicen a los imperios o a la IV República, para tapar la ineficiencia y la incapacidad de muchos funcionarios de la administración pública.

Por cierto, estoy de acuerdo con que el litro de gasolina cueste como maximo 1Bs, tal vez aplicado en dos partes como se acostumbra para todo; eso sí los beneficios tienen que sentirlo el pueblo todo.



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Luis Díaz


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