El espejo de Zara

Verse en un espejo, no es tan sencillo como parece.

No hablamos de mirarse soslayadamente, como quien no quiere descubrir las “patas de gallina” que el tiempo deja en el rostro, o los párpados caídos que dan muestra de que la vida se nos ha ido en un cerrar y abrir de ojos.

Se trata de confrontarse ante lo que somos, de por un momento a solas, desnudar nuestros autoengaños para adentrarnos en lo que tratamos de ocultar a los demás, pero que no hay forma de hacerlo con nosotros mismos, ya que esa cosa llamada “conciencia” siempre está allí.

Digo esto porque recientemente la cadena española Zara, que también opera en Venezuela, reabrió sus puertas, y ello trajo como consecuencia, inmensas colas de gente que se agolpaban a sus puertas para adquirir los productos que ella ofrece.

Y sucedió lo inevitable: la clase media venezolana se encontró ante el espejo.

Productos que antes eran adquiridos por una clase media que los compraba y que por sus precios y “prestigio”, le daba cierto “caché” su adquisición, estaban siendo ahora devorados por otro sector de la clase media que no le “paraba bolas” comprarlos a mejores precios, por la aplicación de precios justos que el Estado venezolano promueve por virtud de una ley, sin importarle que sus congéneres sociales les tildaran por el “tuírer” de ignorantes, “maburristas”, descerebrados y apátridas.

Y es que era suficiente camuflarse para hacer colas para comprar productos baratos de la dieta básica que MERCAL vende en todo el país, para ahora, tener que vestirse de “chusma” para irse al Sambil y hacer una larga cola para adquirir lo que mañana, no podrían decir con “caché”: lo compré en Zara.

Verse en ese espejo significa admitir que la medida del “comunista” Maduro de sincerar la economía venezolana, ley en mano, también les beneficia; pero eso es una “pata de gallina” que no es tolerable ver, y mucho menos soportable para la conciencia de una clase media, que beneficiada de las políticas públicas del Estado venezolano, preferirá ahora quitar toda etiqueta que de compras anteriores haya hecho en Zara, a descubrirse vestida por una cadena de ropa española que cedió ante las presiones del régimen.

¿Será que algún día podrán tomar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y preguntarse ante ese “espejo”: espejito, espejito… yo quepo en este librito?

La respuesta los dejará “enzarados”, aunque en ese espejo, más de una “pata de gallina”, ya se han visto.

 

Olezmar@gmail.com

@OrlandoLezama



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Orlando Lezama

Ex miembro del Cabildo Metropolitano de Caracas

 olezmar@gmail.com      @OrlandoLezama

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