Chávez es otra cosa

            Una noche cualquiera me tropiezo con el abogado Juancho Núñez Calderón, en el Paseo Colón, de Puerto La Cruz. Al verme me dice: Américo tanta bolas que le hemos echado a este  país y pasan los años y el pueblo nunca gobierna. Es qué nunca los revolucionarios vamos a ser Gobierno. Hasta cuando estos adecos y copeyanos van a seguir haciendo lo que les da la gana con el pueblo.

            Y llegó Chávez y el pueblo se hizo Gobierno. Primer hombre raíz de pueblo que llega a Miraflores. Con él el pueblo comenzó a mandar. Se reveló en armas, asumió su responsabilidad y fue hecho preso. Es hijo del 27 de febrero y se alzó para zafar al pueblo del yugo cuartorepublicano el 4 de febrero.

            Y su voz se sembró en el  corazón de los pelabolas. El Por ahora se convirtió en su bandera revolucionaria. Y su voz y su pensamiento político se desparramaron por las sabanas latinoamericanas. Hincó en el corazón de los excluidos. En los ancianos que eran reprimidos por la ballena por reclamar el pago de sus pensiones. Hincó en el corazón de los habitantes de los cerros de Caracas y de todos los cerros de Venezuela. En su primera rueda de prensa, al salir de Yare, dijo El pueblo tiene que tomar el poder político.

            Chávez fue grande desde el mismo día de el Por ahora. Hay que sumergirse en las aguas turbias para encontrar la verdad. No tenemos porque temerle a la turbulencia que genera la liberación de los pueblos.

            Chávez siempre fue coherente en su discurso. No hablaba paja. Cumplía lo que decía. Con él sincronizaba a la perfección el verbo con la acción. Siempre tuvo el timing. Desde chamo, con una cara de joven rebelde e irreverente, fue un tipo cuatriboleado, un vergatario. En su primera entrevista con José Vicente, trajeado con su liquilique verde, anatómico, demostró su temple, su discurso vehemente; pero con una ilación  perfecta propia de los buenos oradores.

            Su liderazgo creció como la  paja silvestre en invierno. Fue un huracán popular que se llevó por delante a los dinosaurios adecos y copeyanos y a los de la izquierda trasnochada que tumbaba gobierno en las mesas de los cafés de Sabana Grande, que después se convirtieron en sus críticos más ácidos por pura y simple envidia.

            Y surgieron los chavologos, especie de científicos de anime, que  lanzaron al aire cuanto tratado existe para negar el liderazgo de un hombre que había nacido para hacer historia y trascender el ámbito político internacional.Nunca quisieron entender que Chávez era otra cosa. Se empeñaron en menospreciarlo y ese fue el más grande de los errores de sus enemigos mediáticos. Recuerdo cuando se burlaban de su verruga, de su aspecto de zambo y de su caminar. El ninguneo a ultranza de los ricos fortaleció su liderazgo, el amor del pueblo. Nunca pudieron derrotarle. Les ganó un coñazo de elecciones. Sólo perdió la Reforma porque la Guerra Mediática y una buena campaña publicitaria engañosa confundieron a un sector de la población.

            Chávez le quedó grande a medio mundo, incluso a personas que estaban tan cerca de él que nunca lo entendieron. Pasaran muchos años para que vuelva a nacer un líder de su envergadura. Con tanta dedicación para gobernar a favor del pueblo y tanto coraje para enfrentarse al poderoso Imperio de USA. Tanto que les ecoñetó el ALCA, que le volvió ñinga su hegemonía en la OEA y fue la espita del surgimiento de gobiernos revolucionarios en América Latina.

            Chávez es otra vaina. Un hombre capaz de despertar histeria colectiva en una gran masa de personas. Yo vi a hombres llorando y a mujeres desmayarse a su paso por la calle Sucre de Puerto La Cruz en su primer cierre de Campaña en Anzoátegui cuando fue electo por primera vez Presidente de Venezuela.

            Chávez es tan grande que varias universidades de Europa abrieron cátedras para estudiar su vida y su obra. Cómo será de grande Chávez que cuando llegaba a cualquier país del mundo los periódicos titulaban LLEGO CHÁVEZ. Chávez es tan arrecho que Santa Marta, Colombia, rompió el protocolo y fue al encuentro del pueblo caminando como cinco cuadras  en medio de una multitud. Lo mismo hizo en Puerto Príncipe, Haití. Quién no recuerda cuando saludó a Hirohito, Príncipe de Japón con una fraternal abrazo y la prensa rosa nipona y europea le cayó encima.

            Chávez rompió paradigmas. Acabó con el falso protocolo, con el Levita. Su discurso era directo, llano, claro, sencillo, desprovisto de regorgayas y oropeles lingüísticos. El contenido de su discurso se enriquecía con los símbolos patrios, con la cultura popular, con el llano y la música llanera, con las vaquerías, con las rancherías y las enramadas.

            Chávez es otra cosa. Cómo sería que aun en el cielo sigue ganando elecciones. Y fue tan talentoso que no pudo haber escogido el mejor para continuar  su obra, Nicolás Maduro.

            TINTERO

            Guillermo Martínez, alcalde de Barcelona, en sus primeros 100 días, desarrolló un gran trabajo que lo reconoce hasta la oposición. Para este joven burgomaestre ser alcalde es fácil. Es cuestión de trabajar en función de las necesidades y demandas reales del pueblo y rodearte de hombres y mujeres talentosos, con vocación de servicio y disposición para el trabajo creador. Claro que para eso tienes que contar con el apoyo del Gobernador, en mi caso, el profesor Aristóbulo Isturiz, y del Presidente Maduro.



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Américo Hernández


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