Alcaldías, modernidad y revolución

El caso de la Alcaldía de Barquisimeto

En los últimos meses, venimos observando con preocupación las desviaciones del proceso revolucionario, algunas por seguir las inadecuadas costumbres cuartorrepublicanas (como el burocratismo que denunció el Che y que también Chávez ha reclamado en infinitas oportunidades), otras por evidente corrupción de los funcionarios altos y medios que la dirigen y otras por no tener claro el rumbo que impone el proceso, el horizonte del socialismo del siglo XXI, lo que habla mucho de las carencias ideológicas que tiene el mismo. Hay que tener presente estas deficiencias para poder, desde dentro, corregirlas a tiempo, porque se continuaría ampliando una enorme brecha por donde fácilmente se seguiría colando el adversario, que ya sabemos, es muy fuerte: nada menos que el imperialismo norteamericano y sus lacayos de Venezuela y América Latina.

En el caso de la Alcaldía del Municipio Iribarren, cuya capital es Barquisimeto, el Alcalde Henry Falcón viene pregonando una obra ornamental y en otros ámbitos populista, a la que le han colocado el pomposo nombre de “la revolución eficiente”, que consiste en hacer bonita la ciudad (repitiendo el esquema de Salas Romer en Valencia y Rosales en Maracaibo) y llenarla de centros comerciales al estilo del “American Way of Life”, con la ilusa idea de que eso es la modernidad de una ciudad, que se crearán nuevos empleos y q eu eso haría mas “competitiva” la ciudad de los crepúsculos. Craso error que se corroborará en el futuro cercano. Las experiencias que mencioné (Maracaibo y Valencia) así lo evidencian.
Ciertamente el Alcalde con ello ha logrado captar las simpatías de un conglomerado social heterogéneo donde se encuentra parte de la clase media del Estado Lara.
Así es que queremos un alcalde, dicen, que no hable de política, que no ideologice o adoctrine en sus programas de radio y televisión, sino que hable de la competitividad, la gerencia y la eficiencia. Si hasta parece un meritócrata de PDVSA con un discurso del IESA. No importa que ahora aparezca al lado del autócrata de Miraflores. Ese, tarde o temprano hará lo mismo que Rosales y con una infraestructura política individualista que viene construyendo a través de una obra personalista, se saldrá del proceso. Ese es el gerente eficiente que necesitamos, dicen. ¿Serà cierto?. La historia y su actuación lo dirà.

Y desde la alcaldía se informa (¡!DIJE SE INFORMA!¡, no es con la consulta y la participación de las comunidades), que en Barquisimeto se entregò a una empresa privada el Complejo Ferial para convertirlo en un “Arena Mall”, se han otorgado los permisos para la ampliación del C.C. Las Trinitarias donde habrá un hotel cinco estrellas, se construirá un Sambil haciendo una negociación extraña de los terrenos del Este, por demás costosísimos y un Metropoli Shopping Center. Todo ello se vende con la argumentación de que esos centros comerciales pondrán a tono a la ciudad con las grandes metrópolis de Venezuela como Caracas, Valencia, Margarita y Maracaibo. Lo que no se dice es que con ello reforzaremos el turismo de los “huele vidrios”. Se vendrá a la ciudad no a visitar Tintorero, ni por el Tamunangue ni el golpe Tocuyano, ni a degustar las tostadas caroreñas y el lomo prensado, no por apreciar la artesanía larense de Quibor, Agua Viva, Carora, ni a conocer el Museo Arquelógico de Quíbor y otras tantas hermosuras que Lara y Barquisimeto tienen que ofrecer, sino que se vendrá a disfrutar de la modernidad de los grandes Mall o centros comerciales donde nos llenaremos de aire acondicionado y consumiremos exactamente lo mismo que, como si estuviéramos en cualquier centro comercial de éstos: impersonales, consumistas, hedonistas, ahistóricos, egocéntricos, donde lo que importa es la bolsa que llevas en las manos con alguna marca reconocida, con las ferias de las comidas donde se pierde el gusto y hasta la intimidad familiar, con exactamente las mismas marcas franquiciadas, reproduciendo en síntesis el modelo capitalista que tanto ha criticado el Presidente Chávez y al cual supuestamente, se quiere sustituir por un modelo mas solidario, sensible, comunitario, equitativo e inclusivo. Y no sólo se reproduce el modelo capitalista, es que es el modelo norteamericano de vida, al que el mismo Chávez ha denunciado también como inviable para la humanidad. Como dice un amigo de la UCLA, la estètica de la revoluciòn, no puede ser la estètica del capitalismo neoliberal (asì como la economía y la polìtica tampoco pueden ser lo mismo).

Y si es por la creación de empleos, esa es otra falacia con la que se disfraza lo que hace el modelo de negocios de las franquicias que operan en estos centros comerciales, donde se contrata, por horas o por turnos, personal muy joven, estudiantes que no pertenecen a la Población Económicamente Activa (P.E.A.), sin posibilidad de sindicalizarse para proteger sus derechos laborales, sin seguridad social, lo que hace que se dé una enorme rotación laboral, una superexplotación del trabajo y, por ende, un rendimiento en las ganancias muy grande para las franquicias, en detrimento de la masa trabajadora que realmente pertenece a la P.E.A. Es lo que en estudios del trabajo se ha denominado Flexibilización Laboral, fenómeno social propio del esquema del neoliberalismo capitalista. Por otra parte, los centros comerciales se convierten en una esponja, un imán que atrae los negocios de la ciudad y hace que se abandonen y quiebre el comercio de las arterias comerciales tradicionales de la misma, lo que hace que se conviertan luego en verdaderos cementerios, tal como son hoy, por ejemplo en Maracaibo, avenidas como la 5 de Julio, Las Delicias, Bella Vista y el sector Los Haticos, con lo que se da una pérdida de la ciudadanía y del arraigo cultural.

De tal manera que se hace imprescindible revelar estas realidades, al interior del proceso revolucionario para detectar los caballos de Troya, o las quinta columnas que hay al interior del mismo y que pueden minar su consolidación. Ya se ha dicho reiteradamente que es más fácil dominar a un pueblo destruyendo sus valores, su cultura, su estètica, sus héroes, su historia, su idiosincrasia o identidad. Y esto es lo que ocurre con el modelo consumista de los grandes centros comerciales que hoy, desde Barquisimeto, una alcaldía “bolivariana” intenta imponer a los ciudadanos.


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Cécil Gerardo Pérez


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