Cumbre metropolitana sobre elecciones a la A.N.

Preocupadísimos por el grave i angustioso problema que tiene la oposición venezolana, i considerando que la cultura de individuos como Roberto Hernández Montoya i Roberto Malaver, no pasa de hacer “tortillas” (i se sabe como se llaman las tortillas hechas con palabras solamente, sin “las posturas de aves domésticas”), hombres pensantes de diversos partidos o de lo que queda de ellos, formaron una comisión hiperbólica i heterogénica no obsoleta todavía, según el léxico libélico de Pompeyo Márquez que, viniendo desde los tiempos de aquel periclitado multisápido de Rómulo, el de la pipa varonil para el disimulo, estaba acostumbrado a escuchar sus discursos con un diccionario de la DRAE a mano, como hacían muchos venezolanos de entonces, que le decían a sus esposas: María, traeme (así en maracucho florido) el diccionario que voi a oir un discurso de Rómulo.

La comisión (ordenada desde arriba, o sea desde el Imperio del Norte i su Calígula, pues por depravado se parece más a este emperador que al mismo Nerón) se escogió fortalecida intelectualmente, con sólida formación social, jurídica, económica i sobre todo, filosófica, (para eso tienen los libros de Patrística i Escolástica siglo XXI, de un economista que se hizo filósofo) a fin de no llegar a nada, sino poner en ridículo a sus dos interlocutores (esta palabra la aportó Teodoro) i de todas maneras llegar a proponer el retiro de los candidatos i no ir a elecciones, pues tal parece que lo fundamental es entorpecer el proceso electoral, orden expresa del vaquero-emperador a través de una Koré, llamada Korinne en griego, en latín Corinnia, que no debe confundirse Koré (el diminutivo) con una Niké; i Corina, significa muchachita, doncellita, pues con su figurita de cuerito encogido, ella se siente pequeñita, cándida i doncella, casi una náyade del tiempo, aunque las cosas mitológicas i literarias hoi, han cambiado tanto que, ni Caperucita Roja es lo que la gente cree, ya que en vez de ir a ver a su abuelita mientras cruzaba el bosque, le dijo al Lobo unos versitos que riman con arroyo i además se perdió con él por varios días i, cuando reapareció rechazó el nombre de Caperucita i se hizo llamar Caperuza de Lobo de lo más feliz la niña, igual que Corina. Así mismo Corina se sentía fuertemente atraída hacia el norte, como aguja de brújula i su sueño era entregarse al imperio, por lo que se puso súmate que súmate a sumar dólares, unos para ella (la mayor parte por si acaso) i otra para desestabilizar i ganar elecciones, aunque el jefe le reclamara que no ganan ni en una junta de Condominio. De todas maneras, con esos billetes verdes, los lacayos, vendepatrias i eunucos mentales, se consiguen “a montón”. Por eso ellos mismos, para enaltecerla, la han llamado la Juana de Arco venezolana, con el perdón de esta Doncella de Orleán, la extraordinaria francesa de la historia.

Los amigos Roberto Hernández Montoya i Roberto Malaver, realmente estaban, pese a su buen humor, algo nerviosos pensando a cuantas eminencias iban a entrevistar i que su limitada cultura i humildad, fuesen apabullados por sus entrevistados de elevadísimo índice de inteligencia

El primer miembro integrante de la comisión, por edad, por ser difícil de entender con su lengua enredada, sus cortocircuitos sinapsiales i su agresividad gritona i mirada erótica, debería ser Don Pompeyo Márquez; quizá, “quien abriese los fuegos” recordando al filósofo de “disparen primero i averigüen después”. Roberto Malaver, más acostumbrado a recibir fuego de su suegra antichavista, parecía más tranquilo i pensaba para qué cosa o tarea se podría alquilar en estos tiempos a Pompeyo, que parece un sobreviviente de las ruinas de Pompeya, aunque siempre muestra sus credenciales de guerrillero de jardín, con aquellas fotos que se hizo en las faldas del imponente Ávila; colocaron cardones i ramas secas i quemadas, ranchos destartalados i simularon un peligroso i escondido campamento guerrillero, perdido en intricadas montañas i entre la fosca, para engañar a los jóvenes que reclutaban.

El segundo, no podía ser otro que el prepotente Teodoro Petkoff, ese “recio” hombre parado detrás de un bigote, con cabello semirubio i desordenado como un auténtico pensador marxista (ahora sin la equis /x/ para ser marista) pues pese a haber sido también guerrillero de jardín, que llevó un trencito de juguete para una excursión de damas i niños, parece que un descarrilamiento imprevisto, apachurró a algunos inocentes. Sin embargo, vuelto a la vida civilizada pero con la ideología marxista hasta “en el tuétano de sus huesos” como dice en un librito que recoge algunos artículos de prensa, parece que en el gobierno de su otrora gran opositor Rafael Caldera, le hicieron un transplante de médula, antes de morir Godofredo González i una donación especial del presidente Ronald Reagan, con tan gran éxito quirúrgico i de tratamiento inmunológico que, en unas Jornada en Honor a Luis Hómez, las ensució (por no usar otra palabra) con el discurso más elogioso que haya escuchado sobre las maravillas de capitalismo, el cual ha debido ser recogido para la Historia grande. En esa ocasión lo acusé, señalándolo con el dedo, de estar buscando un ministerio i la profecía se cumplió, pues a los pocos meses o días, tanto él como Pompeyo, eran ministros del más reaccionario i derechista presidente que haya tenido Venezuela. Dicen que viajando juntos en avión, no sé si a Washington, Teodoro le dijo a Pompeyo:

Lo que es la vida…mira que cagada pusimos en las guerrillas i cómo es falso que con los adecos se vive mejor…¡la vaina buena es con los copeyanos i nosotros con la mariquera de ser marxistas!

Desde ese tiempo, Teodoro, el ex candidato presidencial de la izquierda venezolana, cambió de “look” como dicen ahora, se compró un rolex que exhibía cada vez que movía los brazos i sus trajes hacían juego con el color oro. Después de tanto progreso (léase, dinero) cuando perdió el poder en el gobierno, pasó a un programa de Televisión para que la gente culta i que quiera “aprender filosofía política”, se pregunte ¿Y TEODORO QUÉ DICE? O más periodista todavía, fundara ese pasquín que de titula TAL CUAL, para que se vean las sanas barbaridades de su ética periodística como cambiar una rosa en manos del presidente Chávez, por una pistola, o ahora, recientemente, cometer el DELITO de ofender o irrespetar el Escudo Nacional públicamente, unos de los símbolos de la patria i cambiar el caballo por una tortuga para burlarse, además, de la hija del presidente. Allí se identificó: tiene menos raciocinio que un caballo (¡No sé hasta cuando le prestan atención a este gaznápiro!) i pensamiento más lento que una tortuga, porque ni sus editoriales ni sus escritos de opinión valen nada, pues carecen de todo respaldo moral i de eticidad, violando la verdad i respirando por viejas i merecidas heridas.

El nerviosismo humorístico de Roberto Hernández Montoya, que con parsimonia se echa hacia atrás, levanta la cara i discretamente acaricia su barba bien cuidada –para tomar una actitud de intelectual que pueda competir con la imitación de Einstein de Manuel Caballero- mientras Roberto Malaver mantiene la misma sonrisa con la cual enfrenta a la suegra o a los decretos de Daniel Romero, alguno de los cuales los “saca del aire”- se preguntan de palabra i con la mirada ¿quiénes serán los otros sabios intelectuales de la delegación que enfrentarán? Díganme si se le ocurre hablar del Cociente Intelectual de Stern i la edad mental de Bidet, pues deben haber practicado con Pompeyo, Castillo Lara i otros dinosaurios, sacar ese índice de inteligencia; en los de mediana edad como Ramos Allup, Marín i Heydra, o en los efebos que abundan en Primero Justicia que son los más tiernos.

-Díme Malaver, ¡si todos están por encima de 119 que me dijo un psiquiatra amigo que allí comienzan los hombres brillantes hasta llegar a genios!...¿Qué hacemos?

-Lo consultaré con una vecina mui delgada, porque no es antichavista i sabe enfrentar a mi suegra.

El estupor bajó cuando supieron que los otros dos eran César Pérez Vivas i uno de ese partido “joven” opusdeísta, de hombres castos i puros, de donde nació la denominación de escuálidos, puesto que deseando presentarse como fieros contendores del gobierno, el abogado emblema olvidando la zoología del bachillerato, quiso que se llamaran “escualos” (tiburones) pero le salió escuálidos, cuyo significado ignoraba. En Derecho, ni en Derecho Canónico, enseñan esa cosas terrenales tan horribles.

La representación de Pérez Vivas, obviamente era de COPEI (ahora Comité pro escuálidos indecentes) quien es famoso por su extremidades inferiores; no porque fuese un futbolista en su juventud, sino por las patadas que propina: unas de palabras (esas se llaman “metidas de patas”) i otras de verdad, especialmente para damas, como lo hizo en la Asamblea Nacional contra Iris Varela. No se sabe si por misoginia o porque su ideas son tan “pesadas” que no pueden salir por vía oral, sino por los pies, lo que no deja de ser una ventaja no vaya a ser que salgan por la parte media i posterior del cuerpo.

Finalmente, el problema del cuarto candidato, estaba en Primero Justicia. Por lógica, el más autorizado debería de July Borges (pues dicen se cambió el nombre) por pre candidato presidencial, dispuesto a pelear fieramente con William Ojeda para ver quien queda de último; sin embargo ese día concertado para reunirse la Comisión Cumbre Metropolitana que querían calificar de ecuménica, el señor Borges tenía concertada cita para arreglarse la cejas. Por ello se decidieron por Blyde, advirtiéndole lo que es un escualo, encomendándose al visto bueno de la Koré i hasta rezando una nueva oración que empieza por “Santa Corina, que estas en Imperio…”etc. Lo precipitado de la organización, las órdenes cambiantes desde Washington, hicieron que estos señores en lo que pestaña un cura, cambiaran i después de hacer febriles, vocacionales, fervientes, amorosos llamados para ir a luchar en elecciones, después de comprometerse con la OEA i otros observadores, al suprimirse las máquinas “matahuellas” como cree que se llaman según Pompeyo i Teodoro, Súmate al imperio les dio toque de retiro, pese a que, en Acción Democrática, los diputados aferrados a sus sueldos sin trabajar, dijeron que la pieza oratoria de Manuel Rosales, mandada a publicar como pieza oratoria literaria, todavía no la han entendido. Parece ser que, por su dominio de otros idiomas, la escribió en francés pero la leyó en español i, naturalmente, como no podía ser traducción literal sino con un toque de prosa poética (como cuando habló de la pobreza i el hambre) la cosa no quedó nada clara. Estamos en espera de un estudio detenido i lexicográfico, para que muchos delicados i honestos diputados como Elías Mata, resuelvan si corren o se encaraman. Quien entendió bien bien, fue Julio Montoya que, de inmediato lanzó un público desafío a muchos personeros, gritando no tenerles miedo, incluyendo al presidente de la República. Por eso, esta cumbre que prometía tantos conocimientos políticos, históricos, ideológicos i literarios, fracasó, haciéndoles perder el humor, solamente por momentos, a nuestros entrevistadores amigos los Roberto.

-Menos más que esos Homo Sapiens no nos apabullaron con su sabiduría, amigo Roberto, dijo Malaver. Sabes que homo es hombre, i sapiens, si le quitamos la /i/ queda casi sapo. Entonces hubiésemos sino las víctimas de la anécdota del Sapo i la Luciérnaga.







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Roberto Jiménez Maggiolo


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