De agente de la CIA a hacerle el juego a Maduro en una semana

En este debate que damos en Venezuela, uno termina por no saber quién es ni con quién está, menos quién o quiénes están con uno, si se deja llevar por los correos que recibe.

Por un inocente artículo que pretendió ser pedagógico sobre el tema Julián Conrado, intentando favorecer la unidad del frente revolucionario, en el cual traté al antes mencionado con delicadeza, simpatía, pena y respeto, tal como me lo merece, alguien a quien no voy a mencionar, pues no vale la pena, el nombre y el correo me los reservo, me endilgó una serie de insultos y hasta tres veces, no una vez, tres veces, me amenazó. Leo, releo el artículo tratando de encontrar los motivos y no los encuentro. Si hubiese encontrado alguno que por ligereza se escapó, hubiese pedido disculpas al cantautor colombiano y hasta públicamente me hubiese enmendado.

Ahora mismo, por un artículo, que en este momento todavía está expuesto en Aporrea.org, titulado CELAC, Toby Valderrama y el discurso que no escuchó, http://www.aporrea.org/actualidad/a181167.html, alguien a quien tampoco voy a mencionar, el nombre nada me dice, me envió un correo en el cual como respuesta a mis planteamientos cree ayudarme a entenderle a él y los de su grupo diciéndome:

No señor Damas, ustedes y otros individuos que le hacen el juego a  Maduro, que no es ningún socialista, ni se acerca, son los equivocados, ustedes defienden al capitalismo a sabiendas del gran daño social y  ecológico en el planeta entero.

Como la respuesta elude lo que plantee en mi artículo y además me parece irrespetuosa, pues acusa que estamos no sólo de parte del capitalismo sino por la destrucción del planeta y por supuesto contra la especie humana, opté darle la siguiente respuesta:

Si usted lo dice, así será. ¿Qué puede hacer un simple mortal como yo, que vive modestamente, jamás ha tenido una beca, ni un viaje, ni un gesto bondadoso de gobierno alguno, menos quien me pague una página de periódico o financie una página web o un blog, padrino o mecenas; tampoco le ha adulado a nadie, llámese como se llame, para lograr que quienes tienen la verdad en la mano, no me llamen agente del capitalismo y de la CIA? Por cierto, lugar común, que por viejo y manoseado, ya está en descrédito.

De lo que sí estoy seguro es que no asumo el análisis de la sociedad y el proceso histórico como quien se asoma a una iglesia ni llevado por un lazarillo talentoso; dejé de repetir letanías mohosas desde hace años. Por algo pasó lo que pasó en la pasada reciente historia de Venezuela y América Latina y pude presenciarla. ¡Si supiera usted que desde que me identifiqué por las luchas por el socialismo hace cerca de sesenta años, ya sabía que lo hacía por esas preocupaciones, nuevas en muchos, acerca de la destrucción del planeta!

Espero que sólo tome esto como una definición y defensa de mi integridad personal, ofendida al considerárseme, por mi artículo publicado entre otros medios en Aporrea.org y Poder en la Red, CELAC, Toby Valderrama y los discursos que no escuchó, como un individuo que le hace el juego a Maduro, con quien no tengo, no busco ni aspiro relación íntima alguna, salvo defenderle y ayudarle desde mi modesta trinchera, para que no fracasemos; como siempre defendí y defiendo a Chávez, a cambio de nada, sin dejar de criticarles también. Lo mismo que hago y haré, siempre que tenga motivos para ello, por el Toby Valderrama. Porque no reacciono por resentimientos, ni aspirando a nada distinto a que se haga lo que creo conveniente con humildad. No le hago el juego a nadie.

Le recuerdo, si lee bien mi artículo que le molestó indebidamente, jamás se me ocurrió llamar a Toby agente de nadie; al contrario, le considero un revolucionario, sólo que no me avengo a su estilo, percepciones y eso no es ofensa ni motivo para ser ofendido, menos para responder con las simplezas de siempre, evadiendo los hechos que mencioné y pidiéndole peras al olmo, ignorando la realidad o percibiéndola torcida. Pero comprendo que es un viejo estilo, bien le conozco por viejo, el de descalificar para no tomarse el trabajo de convencer. Del lado contrario, de la gente de la MUD, no digo de la derecha porque en veces es difícil saber quién lo es y quién no, también suelo recibir agresiones peores que esas. Días atrás, por un artículo hasta generoso y con intenciones pedagógicas sobre la situación de Julián Conrado, recibí amenazas que hasta percibí como demasiado graves e improcedentes para alguien a quien por lo menos se le puede considerar un aliado del camino. Es el mismo estilo.

Como un desafío y muestra de lo que digo, si le parece, puede hacer público esto; pues no existe sobre la tierra nadie que calce los puntos para que este ciudadano le hale bolas; ni reales para comprarme y ponerme a escribir lo que algún jefe quiera. Ni en PDVSA. De repente, usted se asombra si supiese mi percepción de la conducta gubernamental venezolana frente al problema estratégico y el manejo táctico, pero tengo muy claro, y de eso no me saca nadie, que mi primer problema o contradicción es con el gran capital y el imperialismo, pero no con Maduro o Chávez: Porque sus gobiernos no me hayan satisfecho a plenitud en sus políticas, no me publiquen un libro de los tantos que danzan de una editorial oficial a otra les he tenido que empezar a publicar en el exterior- no me concedan y reconozcan públicamente el premio que gané o no me llamen a formar parte de corte alguna, no voy a ponerme a decir lo contrario de lo que antes dije.

Por último, no tengo ni busco quién me defienda ni a quién defender por motivos personales o grupales; no soy agente ni mandadero de nadie; tampoco sacerdote de iglesia alguna y me dan piquiña los masones. Pues si algo me enorgullece, que no es mucho, aunque eso le sorprenda o aumente su disgusto, no tengo ni quiero formar parte de grupo alguno ni debo solidaridad automática a ningún personaje. Mis opiniones son mías y eso es mi orgullo.

Vivo, con orgullo, de haber trabajado digna y duramente como maestro de escuela, durante cuarenta años y debo sumar mis ingresos modestos a los de compañera de toda la vida, quien también hizo lo mismo, para poder subsistir con modestia, pues la política no es ni ha sido nunca para mi fuente de ingreso y eso no va a cambiar jamás. Por lo que me insulta usted, diciendo que le hago el juego a alguien. No sospecha usted cuánto soy libre. No me arrecharía que nadie me quite una promoción u ostensible amparo, porque nunca lo he tenido y le aseguro que jamás lo he buscado ni buscaría porque me  sentiría indigno.

En mi generación, miles de izquierdistas, con diferentes excusas, fueron a estudiar al exterior, hasta post grados, con amparo oficial de la derecha venezolana a través de sus diferentes mecanismos, siempre dignificados, de gobiernos extranjeros o enviados por sus familiares; yo no tuve ni busqué nada de eso y no le miento si le digo que cuándo llegaron a ofrecérmelo lo rechacé. Mi dignidad hubiera sido maltrecha.

Esto que acabo de escribir saldrá por algún medio, sin mencionar su nombre, acompañado del fragmento que me dedicó amable, objetiva, generosamente, sobre todo muy original, ilustrativo y enjundioso, como eso de hacerle el juego a Maduro.

Por último le agregaré dos cosas puntuales. Yo sólo hice referencia a Toby Valderrama, a más nadie, y a lo que consideré una omisión y estilo inadecuado. Nunca al fondo de su planteamiento. Pero por lo anterior le haré una pregunta que no espero responda, bien sé no tiene la respuesta:

¿Esa aspiración suya, porque ahora es suya, queda por fuera el Toby no me venga a decir que era el sentido táctico de Chávez, promotor del CELAC que las masas, como subyugadas por el flautista de Hamelin, en este caso un grito, montado sobre una mesa, ¡abajo el capitalismo!, se movilizarían para derribar al sistema, qué no pasa por una insignificante propuesta chavista como CELAC, según su percepción, cuándo y cómo habrá que materializarle? ¿Parece tan fácil como aquello de montarse en una montaña, pegar un leco y ellas y ellos vendrán hacia mí? Este es el fondo del asunto, no que yo y otros hagamos el juego a Maduro. ¡Eso huele a herrumbre, naftalina, cosas pasadas y fracasadas aunque un tanto poéticas!

Claro ¡de qué vuelan, vuelan!

 



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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