Alquimia política

Estudio al Plan de La Patria (I)

En vista de que poco se le ha dado importancia al contenido del Plan de la Patria (tanto por opositores que no lo leen por malcriadez, como por los propios oficialistas, que solamente articulan el título sin conocer el fondo del documento), me he planteado hacer una serie de entregas, quizás no tan continuas, pero sí en temporalidad pertinentes, para que se vaya reconociendo y por ende comprendiendo el Plan de la Patria 2013-2019, que no solamente es el programa de Gobierno vigente en Venezuela, sino un documento Ley ( Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, No 6.118 Extraordinario, 4 de diciembre de 2013) que como mandato administrativo y de planificación, orientará las políticas públicas y las relaciones del Estado con la Sociedad en los próximos años.

En este aspecto, valga resumir el origen del Plan de la Patria. Todo comenzó con el Anteproyecto d Reforma Constitucional presentado a la consideración del pueblo venezolano en el 2007, para su aprobación por vía de referéndum constitucional. La propuesta, inicialmente realizada por el presidente Hugo Chávez, y luego ampliada por la Asamblea Nacional de Venezuela, tenía como objeto modificar 69 artículos de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999); esta propuesta proyectaba hacer de Venezuela, un Estado con un régimen económico caracterizado por: “…el desarrollo de un Modelo Económico Productivo, intermedio, diversificado e independiente, fundado en los valores humanísticos de la cooperación y la reponderación de los intereses comunes sobre los individuales, que garantice la satisfacción de las necesidades sociales y materiales del pueblo, la mayor suma de estabilidad política y social y la mayor suma de felicidad posible…(Así mismo), fomentará y desarrollará formas de empresas y unidades económicas de propiedad social, tanto directa o comunal como indirecta o estatal, así como empresas y unidades económicas de producción y/o distribución social, pudiendo ser estas de propiedad mixtas entre el Estado, el sector privado y el poder comunal, creando las mejores condiciones para la construcción colectiva y cooperativa de una Economía Socialista”. (Modificación propuesta al artículo de la CRBV, 112)

Para algunas voces, esta propuesta de modificación le dan una característica al Estado venezolano de Socialista, aunque la definición concreta de economía socialista se refiere a un sistema económico que se basa en la propiedad colectiva, en manos del Estado, y donde los medios de producción son también de un solo sector de la sociedad, que se rige por planes económicos creados por el Estado, y la economía rompe con los cánones neoliberales de la competencia y la ley de la oferta y la demanda. Si vamos a la letra y espíritu de la propuesta de Hugo Chávez, en aquel entonces en la Reforma Constitucional, se aprecia que la propuesta va orientada hacia “socializar la economía”, darle lugar a la propiedad social, comunal, como otra alternativa de organización político-administrativo que le permita al pueblo desarrollarse e integrarse al mundo global sin perder su autonomía e independencia. Pero como todo buen mensaje, este fue distorsionado y manipulado, al punto de perderse el referéndum constitucional, y retardar unos cambios que inevitablemente, por vías democráticas y constitucionales, se podían ir haciendo, pero que si se reformaba la CRBV, auguraba transitar por una trocha que apuraba los tiempos y permitirá consolidar los beneficios para el colectivo. Lo que se quiso en aquel entonces lo resume Elías Jaua (sociólogo y político venezolano, 1969, actual Canciller de la República), en una intervención a comienzos del 2013, en el PSUV, al decir que el Socialismo es la sociedad del trabajo productivo para satisfacer necesidades humanas, no es la sociedad de la especulación cambiaria para enriquecer a la burguesía parasitaria. Las acciones económicas tomadas están destinadas a proteger nuestros ingresos en divisas, evitar que sigan cayendo en el torrente de la voracidad capitalista y preservar nuestros recursos monetarios para el sostenimiento del sistema socialista de Seguridad Social que ha venido construyendo el proyecto del Presidente Chávez, para seguir ampliando y construyendo sistemas de riegos y agroindustrias para la producción de los alimentos que consumimos, para seguir construyendo industrias que nos permitan producir en Venezuela los materiales de construcción, insumos textiles y médicos para nuestro pueblo, para seguir desarrollando la infraestructura de soporte para la producción y el vivir bien socialista: Electricidad, agua potable, ferrocarriles, metros, autopistas, puentes y para seguir expandiendo el sistema de Ciencia y Tecnología, logrando que todos y todas tengamos acceso. En fin, que los dólares del pueblo, afirma Jaua, se usen para que el pueblo viva bien; dólares para la construcción del Socialismo, no para seguir fortaleciendo a la burguesía y sus valores de consumo.

En una palabra, la propuesta de Reforma Constitucional del 2007, es el referente más importante para entender los planes de gobierno que en lo sucesivo iba a implementar el Gobierno nacional en el marco de las políticas públicas del denominado chavismo, o cultura política chavista-bolivariana. Otras voces han inferido que el Plan de la Patria 2013-2019, es la conclusión de una serie de ideas para imponer la Reforma Constitucional que no llegó a aprobarse en el 2007, y eso es más del centimetraje de calumnias y cortinas de humo que le colocan al proceso revolucionario, para no dejar ver su aporte integral y de contenido, a una política de desarrollo de carácter continental. Si marcó el fondo de buena parte del Plan el documento de Reforma, pero solamente en la esencia, la sustancia se ha ido construyendo desde las voces del colectivo organizado que moldeó cinco grandes objetivos históricos que hoy marcan el camino del proceso revolucionario venezolano iniciado en 1998: 1.- La Independencia Nacional; 2.- El Socialismo Bolivariano del siglo XXI en Venezuela, como alternativa al modelo salvaje del capitalismo y con ello asegurar la “mayor suma de seguridad social, mayor suma de estabilidad política y la mayor suma de felicidad”, para el pueblo; 3.- Convertir a Venezuela en un país potencia en lo social, lo económico y lo político dentro de la gran potencia naciente de América Latina y el Caribe, que garanticen la conformación de una zona de paz en nuestra América; 4.- Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo mundo multicéntrico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria; y 5.- Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana. Acerca de cada uno de estos objetivos y de sus objetivos estratégicos y nacionales, versaré en próximas entregas.



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Ramón Eduardo Azocar Añez

Doctor en Ciencias de la Educación/Politólogo/ Planificador. Docente Universitario, Conferencista y Asesor en Políticas Públicas y Planificación (Consejo Legislativo del Estado Portuguesa, Alcaldías de Guanare, Ospino y San Genaro de Boconoito).

 azocarramon1968@gmail.com

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