Cuñas en otro idioma ¿ para qué tropas?

I´m living y el MINCI qué dice?

TEMAS PARA EL DEBATE

En esta ocasión, en este primer artículo del 2014, trataré de abordar un asunto que es responsabilidad de todas y todos los venezolanos. Cada quien con una cuota de responsabilidad diferente: mayor o menor según sea su ámbito de acción y el rol que juega en la sociedad.

Se trata del maltrato a nuestro idioma. No entraré en disertaciones sobre si se trata del idioma español, castellano o venezolano, como se debate en algunos espacios. Tampoco elucubraré acerca de la influencia de la familia y la escuela sobre el desarrollo del habla del niño o niña. Me centraré en el empeño que tienen algunos medios de comunicación, a través de sus diferentes mensajes, de arrinconar o descalificar nuestro idioma, al apelar a extranjerismos, y de manera muy especial anglicismo, en su habla cotidiana.

No me ubico en el extremo de quienes se autodenominan puristas del lenguaje, porque es cierto que la lengua es dinámica, que se puede enriquecer con los aportes que recibe de otras culturas, pero también puede morir por el mal uso o el desuso que de ella se hace.

Si el idioma español, tiene uno o varios apelativos para cada situación u objeto, aunque trato, no puedo entender por qué algunos locutores o personajes públicos, de cualquiera de las tendencias políticas que se disputan el control en Venezuela, se empeñan en hacer el ridículo usando términos de otras lenguas, que en muchos casos no reflejan fielmente lo que pretenden decir.

A veces pienso que debe ser por ese complejo de inferioridad heredado por años de transculturización, lo que parece avergonzar a los difusores de mensajes comunicacionales y los lleva a pretender hacer gala del  uso de otra lengua (Inglés) que consideran superior a la heredada de nuestros padres.

Hasta hace un par de décadas, nos causaba gracia el habla de los puertorriqueños por su espani-inglis, en el que mezclaban términos mutilados en inglés y español, lo que dio lugar a esta denominación de  espani-inglis. Entendible por la brutal transculturización de que ha sido víctima el pueblo de Puerto Rico, el cual no ha contado, por ahora, con un líder de la talla de nuestro Hugo Chávez.

Resulta incomprensible que este fenómeno se continué presentando en Venezuela, después de 14 años de transformación social, que en algunos sectores ha sido acelerada y en otros lenta, pero transformación al fin, con sus leyes, regulaciones y normativas, construidas en  su mayoría con la participación protagónica del pueblo soberano.

En el caso específico de la publicidad difundida por nuestros medios audiovisuales, es  evidente como, sin prestar la mínima atención a las normativas que sobre el manejo del lenguaje existe, los anunciantes promocionan sus productos mediante frases en inglés.

 Aunque son muchos los ejemplos, sólo voy a referirme al caso de un conocido y nocivo refresco, que en su promoción, deja, al terminar el comercial, escrito en letras rojas, la famosa frase I´m living y  coloca, al final, el logo de este producto, que, por cierto, ha sido objeto de demandas a escala internacional, por su nocivo efecto en la salud de sus consumidores.   

La Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión, (Ley Resorte) entre otras restricciones a la publicidad, establece en su artículo 4: Los mensajes que se difundan a través de los servicios de radio y televisión serán en idioma castellano

Esta discusión es ya de bastante data. El asunto ha sido debatido por docentes, comunicadores, especialistas y público en general. Tenemos expertos y especialistas que saben mucho sobre este tema, así como un andamiaje de leyes, reglamentos y normativas que regulan el contenido de los mensajes que se difunden por los medios de comunicación, en sus diferentes formatos. Lo cual evidencia lo trascedente del asunto.

Sin embargo, nos preguntamos: qué está pasando que todavía se transmiten mensajes comerciales en un pésimo castellano o en palabras de otros idiomas. Extraña que ningún órgano competente se haya pronunciado acerca de este  comercial.

Ya se ha dicho innumerables veces: las palabras no son inocuas, mucho menos la publicidad, como arma subliminal del consumismo y del capitalismo, así que esperamos que el Minci, que ahora tutela el funcionamiento de Conatel, actué en consecuencia y se pronuncie sobre esta permanente y progresiva transculturización, con la consecuente pérdida de identidad nacional y de  soberanía cultural. Si no abordamos esta materia como un asunto de Estado no hará falta que las botas de tropas extranjeras pisen el suelo de Bolívar, porque ya estarán posicionadas en nuestras conciencias.

Si no saben a qué comercial me refiero, vean la programación de medianoche de Televén, al parecer es el único patrocinio a esta hora, cuando la mente está más relajada. Dato curioso para los sicólogos o sociólogos.

Rodmary66gmail.com

 (periodista)



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Marisol Rodríguez


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