Castillo Lara y sus juntas

Dime con quién andas y te diré quien eres, reza el refranero popular. Al dedillo le cae esta expresión a ese Cardenal de apellido Castillo, conocido en los predios de la conspiración con el seudónimo de zamuro negro.

Una vez perdido el poder en el Vaticano y tras verse obligado a acogerse a la jubilación prematura, zamuro negro optó por convertirse en el líder de lo que ellos denominan oposición púrpura, y junto a tres cadáveres políticos, se ha dado a la tarea de hacer llamados a la rebelión, al desconocimiento de las autoridades y al desorden público.

Que un hombre como Castillo Lara, vinculado a la mafia del Banco Ambrosiano, capaz de ofender al pueblo venezolano por votar a favor de Chávez, diciendo que eran unos muertos que habían vendido su voto y su conciencia por cincuenta dólares; decida formar filas en una oposición como la venezolana no produce ya ningún asombro. Lo que sí llama la atención es que un Cardenal asuma públicamente la dirección de un grupo integrado por delincuentes de la calaña de Antonio Ledezma, Oscar Pérez y Patricia Poleo.

Por lo general los curas tratan de mantener su imagen de "hombres de Dios" aunque a muchos de ellos, a escondidas, sean unos verdaderos demonios. Aún, descarados como Porras intentar hacer creer que actúan guiados por el amor a los pobres y en defensa de la democracia. Por eso no deja uno de extrañarse que zamuro negro se asocie en público con "figuras" de la oposición venezolana, ampliamente conocidas por sus actos delictivos.

No hay un banco al que no le suenen las alarmas cuando el expresidiario Antonio "Acera" Ledezma le pasa por el frente. Pocos han olvidado que a pesar de la complicidad que había en la cuarta y de que estaba apadrinado por Carlos Andrés Pérez, toñito fue tan descarado que pasó una temporada en prisión por "su limpia gestión " en la Alcaldía de Caracas.

Por Oscar Pérez, por su parte, es ampliamente conocido en los predios de la policía científica, gracias a su afición a robar carros. Al igual que Ledezma, paso un tiempo "encanado" por su habilidad para apropiarse de lo ajeno… y pensar que este par de pajaritos hablan de respeto a la propiedad privada.

Ahora, la mejor compañía de Castillo parece ser Patricia Poleo, la histérica periodista ya había sido condenada por difamación e injuria, lo que la dibujaba bastante bien como periodista y persona; pero lo último da asco: autora intelectual del acto terrorista que acabó con la vida del fiscal del pundonor.
Con razón el nuevo Arzobispo de Caracas y el Nuncio Apostólico han marcado distancia del viejo Castillo Lara… tiernitos los dirigentes de la oposición púrpura.


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Alexis Arellano


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