Hace falta valentía política

El país necesita un clima de entendimiento y de alta política para el diseño de una estrategia de largo aliento, que permita producir consensos sobre problemas urgentes muy complejos, cuya resolución no puede esperar eternamente, que van desde aumentar la producción tanto en el sector público como en el privado pasando desde Empresas Polar hasta PDVSA, contener el gasto publico, optimizar el control fiscal, reducir la deuda externa, mejorar el sistema educativo, reducir la deserción escolar y el embarazo precoz, derrotar la delincuencia, reducir a un dÍgito la inflación, además de construir nuestro propio modelo de socialismo ético y productivo, enmarcado todo en una profunda confrontación con quienes pregonan destruir el legado de Hugo Chávez, derrocar al camarada presidente Maduro y volver al capitalismo y a su manifestación económica mas perversa, el Neoliberalismo salvaje. Sin duda alguna se requiere del ejercicio de la alta política y no del discurso excluyente de la polarización manifestada en los dos extremos.

Por eso es que hay que respaldar la convocatoria a diálogo que ha realizado el camarada Presidente Maduro; no se puede seguir alimentando el extremismo, la exclusión y el sectarismo como modelo político de negación del otro y lo que es más grave, negación de lo que somos como pueblo y nación, una sociedad diversa, heterogénea pero con problemas comunes y metas y desafíos en los cuales todos podemos asumir compromisos y tareas que nos unan y dignifiquen y que todos podamos compartir de forma unida y soberana.

Considero valiente la convocatoria presidencial pese a los que pretenden descalificarla o minimizarla basando sus argumentos en lo que representan los principales voceros de la oposición. A estos amigos que confunden la realidad del país con los miserables intereses de una minúscula parte de la dirigencia opositora, o peor aún, a los que confunden al pueblo opositor con esa parte de la dirigencia opositora que pasó toda la campaña municipal llamando a desconocer al gobierno de Nicolás Maduro y pregonando su salida, les digo: los intereses más altos y sublimes de la Patria tienen que estar por sobre esas diferencias y el diálogo sincero y franco no quiere decir que reeditemos los pactos del pasado o que seamos pendejos.

Tenemos problemas muy serios como por ejemplo los desequilibrios macroeconómicos, que dejemos más propina al bombero de lo que cuesta llenar el tanque de gasolina es algo irracional, que tengamos la inflación más alta del mundo, que la productividad sea tan baja, que la industria de la construcción esté en receso, que la inversión privada sea tan baja, que siga la fuga de divisas pese a los controles del estado, que ninguna de nuestras Universidades esté entre las primeras quinientas del mundo, son todos motivos para sentarnos a dialogar.

Construir nuestro propio modelo de Socialismo Bolivariano, Ético y Productivo implica dejar atrás el primitivo modelo económico que estamos desarrollando, también es un desafío de diálogo, de discusión y de construcción de consensos. !Solo el Pueblo salva al Pueblo!



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Willian Rodríguez


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