Preparándonos para una nueva batalla

En este momento cuando afinamos los preparativos para la gran BATALLA REVOLUCIONARIA, en las proximidades de las elecciones Municipales y de la alcaldía Mayor en la Gran Caracas, donde el triunfo del pueblo será la continuidad del proyecto de sociedad en la cual ha depositado su fe y empeño; esto ocurrirá como expresión del desarrollo de la conciencia que busca su horizonte hacia la sociedad socialista. Necesario es que en el preludio a esa contienda la vencedora debe ser la Patria, a la par con el fortalecimiento del Poder Popular que busca su expresión más local en la construcción de la comuna y en algunos casos su fortalecimiento.

Lo que se plantea, a pesar de las diferencias y dificultades muy específicas y locales, es la unidad de todas las fuerzas que apoyan el proceso revolucionario; hoy más que nunca, necesario es reafirmar el compromiso con los intereses del pueblo, abriendo y organizando todos los espacios de participación para la ejecución del combate. Por ello convirtámonos todos en vanguardia impulsores y defensores del proceso. Vanguardia es aquel que incluye, no el que excluye, es el que une, no el que desune, es el que aglutina; el que convence con sus ideas y su práctica, es el que marcha sin miedo y sin vacilación al frente de la causa que cree y defiende.

El militante y activista de hoy no es el Juanbimba de la cuarta república, su condición de elector es mucho más madura y conciente, desde luego entiende que las ambiciones políticas personales, la búsqueda de los cargos públicos como botín, la vanidad, la arrogancia y la persecución del poder como inclinación perversa, son ajenos a todo principio y ética revolucionaria. De esto no podemos dudar, nuestra militancia sabe perfectamente donde están las desviaciones pequeñas burguesas de los “cuadros de la revolución” y de algunos mas chavistas que Chávez.

Con esa máxima por delante y la humildad combatiente, trabajemos duro y sin descanso por la victoria de las elecciones de este 08 de diciembre, y después del triunfo y la victoria irreversible, urge seguir atendiendo sin reparos, las peticiones y orientaciones del soberano, decía nuestro comandante supremo

“ el que esté perdido pregúntele al pueblo”, implica esto futuros alcaldes, oír la máxima voz del pueblo que surge del gran consenso nacional de todos los oprimidos que hoy se emancipan y encuentra su expresión libertaria en la confianza depositada en sus vocerías, en estos momentos aspirantes a puestos de gobierno en elección popular.

Fundamentalmente en esta gran batalla la disciplina revolucionaria juega el más importante papel; si no se deponen las posiciones personales o grupales, si nos infectamos de sectarismo, la coordinación de la batalla será más complicada y por ende la gobernabilidad que se desprende del reconocimiento del otro como sujeto histórico de este proceso, pudiera llevar a un aumento de los esfuerzos previstos para tal escenario.

Así mismo digo que la oposición ha venido preparando desde hace bastante rato en diferentes terrenos su estrategia de combate, tanto en el terreno nacional como en el internacional, expresado en combates “pacíficos y violentos”; pero estoy plenamente convencido que si se les ocurriera un zarpazo como el del 11 de Abril de 2002, en esta coyuntura electoral, este pueblo saldría como el 13-A, a combatir en todos los escenarios, para garantizar el triunfo de nuestras elecciones y por consiguiente el de la esperanza del pueblo, que no se equivoquen cuando busquen nuevamente drenar su arrechera.

No han triunfado con la guerra económica, que pretendió echarle la culpa a la revolución por las estafas y robos en los establecimientos comerciales, solo la claridad del gobierno sobre sus enemigos, ha podido frenar tal embate; muy a pesar de la conciencia consumiste que aún persiste en gran parte de nuestra población, pero que tal cultura irá desapareciendo en la medida que avancen los valores socialistas.

Hoy más que nunca la defensa de nuestra soberanía y nuestras esperanzas están puestas en el desarrollo y profundización del proceso revolucionario bolivariano, en aumentar aún más los existentes lazos de hermandad y organización que nos identifican como pueblo soberano e indeclinable. Digámoslo más claro, hay una inmensa exigencia de esta revolución, a construir aceleradamente instancias organizativas; desde las más embrionarias e imperceptibles formas, hasta aquellas que son impulso visible de la revolución. Pero la organización no puede ser pensada con fríos cálculos para acceder a cuotas de poder a partir de diferentes instancias organizativas: cooperativas, sindicatos, asociaciones de vecinos, cargos de alta gerencia institucional etc. Organizarse hoy demanda reconocer las potencialidades que cada uno tiene para proponer y desarrolla cualquier tarea que le demande la lucha por garantizar la continuidad del proceso revolucionario.

Creemos que la acelerada marcha de la revolución lo demanda, lo exige el país entero. Es también el momento de contribuir a formar la conciencia colectiva, trabajar duro para que se materialice la verdadera democracia directa, la de participación protagónica, la de conducir el proceso juntos el pueblo organizado y sus instituciones, la de asumir conciente y organizadamente su defensa en cualquiera de los espacios donde nos encontremos; en fin la de hacer cumplir la contraloría social, los sueños de la mayoría, no los que están en la imaginación, si no los que están en el proyecto de sociedad que nos hemos dado a través de nuestra Constitución, el Proyecto Nacional Simón Bolívar, el Plan de la Patria, los planes de municipalización y parroquialización y las leyes que ha parido la Asamblea Nacional

Ya a pocos días de esta batalla electoral y en medio de una guerra económica, creo finalmente en estas reflexiones que no es el momento de descuidarnos, ni de confiarnos respirando aires de triunfalismo; es el momento de permanecer alertas ante los enemigos; los de afuera y los de adentro. Es el momento de prepararnos sin escatimar esfuerzos en todos los terrenos; porque de lo contrario pueblo que no se organiza y se duerme lo jode el imperialismo, ya vivimos esa experiencia en otros momentos electorales. Vendrán otros momentos y el País seguirá preparándose para seguir construyendo la Patria Socialista; por ahora a votar por la revolución este domingo 8 de diciembre.

¡¡¡ Con una mayor organización, triunfará la Revolución!!!.

¡¡¡ S i vienen con arrechera, tendidos quedaran sobre la acera!!!

¡¡¡ Vamos todos pa,lante por la lealtad al comandante!!!








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Bartolo Hernández


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