Las medidas económicas y la burguesía usurera

La revolución avanza hacia un punto anhelado por las grandes mayorías nacionales, ponerle freno al desenfrenado actuar de la burguesía parasitaria y rentista nuestra, que para desgracia del pueblo ha construido su imperio económico entregándose cuan prostituta al imperialismo y expoliando la riqueza nacional. Nuestra burguesía no le importa el país, tampoco explotar para sí sola la riqueza nacional, siempre cumple el papel de segundona, por eso un pensador burgués, reaccionario, colaborador de la dictadura de Gómez como Mario Briceño Iragorry los señaló como pitiyanquis, es decir, que ni siquiera son capaces, aún pudiendo hacerlo, imaginarse un proyecto de desarrollo nacional en el marco del capitalismo. El desarrollo de nuestro aparato económico fue tutorado por las exigencias imperialistas, así colocan a Venezuela como una factoría petrolera, encargada de producir petróleo y consumir toda la baratija que los gringos nos quisieran vender, esa es la burguesía que tenemos y que se ofende cuando se le dice parasitaria, pero “por tus hechos le conoceréis”.

El propio Arturo Uslar Pietri, otro pensador burgués, fue crítico ante tanto entreguismo de los factores económicos nacionales, eso no quiere decir que esos pensadores: Briceño Iragorry y Uslar fuesen revolucionarios, simplemente esbozaron un plan nacional burgués, no para el pueblo, pero si para la burguesía nacional. Por supuesto que las cúpulas burguesas nacionales no quisieron ser autónomas, prefirieron seguir a la cola del imperialismo y seguir siendo pitiyanquis a rabiar como de hecho lo demuestran en cada una de sus acciones.

Como es lógico en un escenario con estas características, el aparato productivo nacional no se desarrolló ni siquiera desde el punto de vista capitalista, la burguesía se dedicó a especular con la moneda y las mercancías elaboradas afuera, extrayendo su riqueza en base a la renta petrolera, una fortuna que solo había que entregarla a las trasnacionales y recibir parte de la misma, aunque poca, para saciar a la burguesía nacional bastaba. Cuando mucho desarrollaron el ensamblaje de algunas cosas, pero siempre el control estuvo afuera, en mano de las trasnacionales; se abandonó la agricultura, creando distorsiones graves para reactivarla, incluso en tiempos de revolución. Las tierras productivas fueron dedicadas al engorde para luego devorarlas con casas y centros comerciales, no para los pobres, sino para quien pudiera pagar la especulación de grupos burgueses dedicados a la rama inmobiliaria; solo la revolución llegó y comenzó a recuperar el valle de Aragua por ejemplo, que lo tenían listo para invadirlo con centros comerciales en una visión torpe y desarrollista, uno de los más ricos del país para producir alimentos son estas tierras, pero la burguesía los dedicaba a la siembra de caña y la cría de caballos de carrera. Nada más por allí se puede observar el nivel parasitario de esta burguesía nacional. Pero ha sido duro reactivar el tema agrícola para el gobierno revolucionario, no hay mano de obra en los campos, no hay cultura agrícola en el país y además las mafias especuladoras se han apoderado de las redes de distribución y cuando un campesino se gana el 20% cuidando la mata y cosechando, las mafias especuladoras de la burguesía se ganan hasta el 1000% nada más con poseer las redes de distribución y las cadenas de frío, eso es un absurdo, total que la actividad agrícola solo queda para valientes y arriesgados, a pesar que la GMAV ha tratado de impulsar el tema agrícola hace falta una cultura agrícola que impacte revolucionariamente los 4 ámbitos: Propiedad, Producción, Distribución y Consumo. Nos hemos acostumbrado erróneamente a consumir todo hecho, no queremos crear y eso es realmente grave y heredado de esta burguesía parasitaria que nos ideologizó de tal forma que despreciamos el trabajo. ¿Qué ejemplo trasmite un “empresario” cuya actividad principal para enriquecerse es comprar con dólares otorgados por el estado y vender con un precio irreal, mucho más alto, determinado por las mafias y que los únicos que los compramos somos los pendejos, porque ningún empresario importa con dólares más caros del oficial, sin embargo si coloca en su “estructura de costos”, torcida como ellos, un dólar ficticio, a un precio exageradamente alto?

Las medidas del presidente Maduro han desnudado la podredumbre burguesa venezolana, que debe ser una de las más podridas del planeta, porque las burguesías de otros países emprenden y los obreros generan la riqueza, pero al menos gerencian y emprenden, aquí no, solo se especula, esa es la actividad más rentable. Ahora todo el pueblo sabe que los burgueses son unos verdaderos parásitos, que se han enriquecido no en base al esfuerzo productivo sino en base a la especulación, la usura, el robo pues. Las inspecciones demuestran una realidad dantesca, incrementos de más del mil por ciento. Robo a pequeños y medianos comerciantes, que a su vez trasmiten la distorsión al pueblo consumidor. Sobre todo al sector de la clase media y a todo un pueblo que ha incrementado de forma exponencial su poder adquisitivo, se nota en las enormes colas en los bancos, supermercados y centros de servicios.

Ahora bien… ¿Cuál es el reto que nos toca llevar a cabo? La revolución asume su responsabilidad de proteger al pueblo de la especulación burguesa, crea la ley respectiva, constituye la Corporación de Comercio Exterior, excelente decisión, abre un registro para que los pequeños y medianos comerciantes se registren y puedan tener acceso a todo el apoyo de parte del gobierno nacional, sin la tutoría de las mafias burguesas, en fin, se trata de levantar una colosal estructura de comercio para que la distribución se deslastre de la carga especulativa capitalista, sin dejar de ganar lógicamente, porque todo negocio debe ser sustentable. Esto se logra con unas poderosas redes y un gobierno fuerte a todos los niveles, coordinado y cohesionado. Esto nos crea una disyuntiva ¿Qué pasará con aquellos espacios de poder que ostenta la burguesía y que seguramente seguirá ostentando y que son claves para la supervisión, por ejemplo, las alcaldías? Un alcalde burgués aliado de las mafias capitalistas que no supervise adecuadamente ni denuncie los abusos de los especuladores, porque ciertamente, al detal, podríamos decir, también se especula, allí las alcaldías son claves para efectos de control, de lo contrario podríamos estar resolviendo el problema macro, pero cuando vamos a lo micro, al nivel en donde el ciudadano saca su dinero de la cartera y compra, podemos estar alimentando nuevos especuladores, que hoy son pequeños comerciantes y mañana la voracidad capitalista, la enajenación de este perverso sistema toca a su puerta y se cree que es dueño del mundo… para eso está la ley que regula la ganancia, pero el éxito de esta ley depende de la capacidad organizativa del pueblo, de sus instituciones, de sus organizaciones revolucionarias, del sistema judicial, en fin, del estado revolucionario. Sin duda que no solo basta con tomar las decisiones a nivel central, también hay que derrotar a la burguesía usurera políticamente en todas las alcaldías para coadyuvar de una forma más efectiva al triunfo en esta batalla económica. Estamos seguros que con las decisiones en materia económica del gobierno de Maduro, incluso hasta gente que pensaba votar por la oposición pudiera apoyar las fórmulas del polo patriótico, ahora bien, este momento histórico debe incidir en la profundización revolucionaria del modelo socialista bolivariano, y el reto de la dirección de la revolución es que todos y todas que lleguen a las alcaldías tengan muy claro los objetivos estratégicos de crear un nuevo sistema para que puedan orientar adecuadamente a las bases organizadas en los hogares de la patria propuestos por el PSUV.

El socialismo venezolano es inédito, estamos construyendo algo que rompe todos los esquemas, así nos lo enseñó Chávez y así debemos encararlo, en Venezuela hay características sociológicas, culturales, políticas absolutamente distintas a otras partes del orbe, pero en Venezuela hay una carga histórica en nuestras luchas que trasciende las fronteras… Bolívar, el hombre que pensó en el universo, el que trascendió a lo universal y trascendió a su generación por siglos nos guía. Solo se trataba de recoger esas banderas bolivarianas, Chávez lo hizo, asimismo con Zamora, mucho más local pero que ensancha la lucha de clases. Zamora visualizó lo que hoy es la burguesía venezolana; en su época ya se conformaba una burguesía usurera, alrededor de la banca principalmente, pero que luego se expandió hacia todos los sectores, surgió el petróleo y las trasnacionales se apoderaron no solo de los recursos sino de la mente de los venezolanos, estando esa burguesía al frente del estado, pues los imperialistas gobernaron a sus anchas, porque quien no se acostumbra al trabajo pues es un flojo y eso le convenía al imperio. Siempre nos han dicho que el pueblo venezolano es flojo, perezoso, pero esto no es así, los que son flojos y perezosos son los burgueses, de allí que lo de parásitos le encajan como anillo al dedo… de todo eso nos sacudimos con la revolución bolivariana, aunque sigue teniendo fuerza la ideología burguesa, mucha fuerza, sin embargo, a cada crisis el pueblo le propina derrotas históricas a esta burguesía parasitaria, excelentemente calificada por el presidente Maduro, porque no se le puede catalogar de otra forma a una burguesía especuladora como la nuestra sino de parasitaria.

Decíamos que necesitamos de una fortaleza orgánica revolucionaria indetenible y a todos los niveles, es decir, la revolución tiene que convertirse en hegemonía absoluta, esto tiene sus intríngulis, también sus enemigos internos que confunden hegemonía con sometimiento, la hegemonía no es sometimiento, la hegemonía no es exclusiva del capitalismo, la hegemonía de la razón es socialista por naturaleza, es decir, si vemos la vida de una forma razonable la humanidad debe ser socialista, debemos ser buenas personas, solidarios, humanos y no mezquinos y envidiosos, porque estos son valores capitalistas y que son reflejos condicionados de un sistema de dominación. Con el socialismo Bolivariano se hace hegemónica la libertad y hacia allá debemos marchar para construir un sistema socialista bolivariano. Puede que en algunos espacios como las alcaldías algunos propuestos por la revolución no sean revolucionarios y no cumplan con la misión, pero igual en el esquema de ensayo y error, tenemos que ganar, porque de lo que si estamos seguros es que un alcalde propuesto por la MUD jamás vendrá a la revolución, mucho menos cuando esto cada día se define más y más. En este orden de ideas, la meta es obtener el triunfo en todas las alcaldías y establecer una fuerte hegemonía; hegemonía contraria al capitalismo, hegemonía para la libertad, para la democracia y la participación popular, arquitecto de esta revolución indetenible.



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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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