Cambio Libre Absoluto versus Cambio Libre Selectivo

Los ingresos petroleros anuales de Venezuela están en el orden de los 120.000 millones de dólares, los cuales, bien administrados, son suficientes para cubrir los gastos del país en un año, sin necesidad de recurrir al endeudamiento externo.  Aproximadamente la mitad de esos ingresos fueron liquidados por CADIVI el año pasado para cubrir las importaciones y las necesidades básicas de divisas de los venezolanos, incluyendo lamentablemente los 15.000 millones de dólares que fueron fraudulentamente entregados a empresas de maletín, según ha trascendido.  Esta realidad pone de relieve la cuestión de quiénes deben tener acceso a las escasas divisas del país y qué tipo de demanda tiene que atender cualquier régimen de entrega de divisas.

La demanda de divisas puede clasificarse en Demanda Básica y Demanda Especulativa. La primera tiene por objeto la adquisición para la población de bienes y servicios básicos que no se producen en el país o se producen de manera insuficiente, como alimentos, medicinas, equipos e insumos industriales y para la investigación científico-tecnológica, dotación de hospitales, escuelas y universidades, remesas para enfermos y estudiantes en el exterior, recreación, textos escolares y universitarios, etc. La demanda especulativa  tiene por objeto la adquisición de bienes o servicios no esenciales como vehículos de lujo, caviar, whisky, relojes y artículos de vestir de lujo, o bien simplemente la acumulación de divisas con fines especulativos.  El Estado tiene el deber constitucional de atender la Demanda Básica, pero no tiene por qué ni está obligado a satisfacer la Demanda Especulativa.

Se entiende por Régimen de Cambio Libre Absoluto aquel que tiene como objetivo satisfacer sin cortapisas tanto la demanda básica como la especulativa. Que sepamos este régimen no existe en ningún país del mundo, salvo quizás en los paraísos fiscales.

Se entiende por Régimen de Cambio Libre Selectivo aquel que tiene como objetivo satisfacer sólo la demanda básica.

Por otra parte, en Venezuela existen dos proveedores de divisas, a saber el Estado y el sector de los grandes tenedores de divisas, al cual designaremos por simplicidad la Clase Acaparadora de Divisas (CAD), aunque en realidad no se trata de una clase social propiamente dicha sino de una mafia económica integrada por una minúscula proporción de la población nacional inferior al 1%. y que desde el Viernes Negro ha sacado del país y mantiene en bancos extranjeros  la gigantesca cantidad de 500.000 millones de dólares. La CAD han sido desde entonces el principal  y casi única usufructuaria de la riqueza petrolera. El poder económico de este sector es muy superior al del Estado Venezolano, cuyas reservas internacionales actuales apenas si llegan a los 22.000 millones de dólares. Con sus 500.000 millones de dólares, de hecho la CAD es un estado dentro del estado. Sus representantes más conspicuos son los Amos del Valle, los grandes banqueros, los grandes capos narcotraficantes, pero también personajes  que se han enriquecido en este gobierno y que el pueblo los ha bautizado con el remoquete de boliburgueses. Esta mafia insaciable usa su gran poder económico para presionar al gobierno de turno de manera constante a los fines de que efectúe devaluaciones por decreto a perpetuidad.

El Estado, a través de CADIVI, suple en forma directa el mercado de divisas legal y en forma parcial e indirecta el mercado negro de divisas, el cual es ilegal. Cuando CADIVI entregó más de 15.000 millones de dólares a empresas fantasmas, parte de esos dólares fueron a suplir el mercado negro.

La CAD suple gran parte del mercado negro de divisas con las divisas que extrae del estado.  Cualquier régimen de cambio libre que se instaure en el futuro tiene que tomar en cuenta  la existencia de la CAD y debe neutralizar su poder especulativo, amén de contar con mecanismos que impidan el desvío de las divisas del Estado hacia el mercado negro.

Recientemente el grupo Qué Hacer (QH), integrado por distinguidos economistas y otros profesionales, presentó una propuesta, la cual llamaremos Propuesta QH (http://www.aporrea.org/actualidad/a174558.html), como una vía para resolver el problema cambiario. La propuesta QH consiste en crear de forma inmediata un sistema de tres tipos de cambio: 6.3 para bienes prioritarios, 10 para bienes no prioritarios, y el libre para el resto de las transacciones. Entre cinco y siete meses, se pasaría a un régimen de flotación limpia con bandas, para unificar el tipo de cambio. Se crearían mecanismos en paralelo, para subsidiar el consumo de alimentos y medicinas a la población más necesitada, y de impuestos a la importación de artículos de lujo.

Con el debido respeto al trabajo loable del grupo QH, debemos decir que lamentablemente la aplicación de su propuesta QH sería contraproducente por las siguientes razones:

1.    1. Pretende aplicar un régimen de cambio libre absoluto en el cual no tendrá límites la demanda de divisas a cualquier precio. El Estado venezolano no tiene la capacidad      financiera para satisfacer esa demanda 2.    Carece de protección contra las corridas bancarias. La probabilidad matemática de una fuga incontrolada de divisas es alta 3.    Subestima la enorme capacidad especuladora de la CAD y pone las reservas del país a la disposición de ésta 4.    Es un plan ingenuo y poco realista al estimar que al cabo de un lapso de siete meses con cambio libre la cotización del dólar bajará a 13 bolívares, lo cual obviamente no lo permitirá la CAD 5.    El plan no propicia el retorno de capitales 6.    Implica una devaluación del dólar oficial, el cual pasaría de Bs. 6,30 a Bs. 13 en el mejor de los casos 7.   Transcurridos los 7 meses iniciales de cambio libre, la enorme fuga de capitales, obligará al BCV a reimplantar el control de cambios y a devaluar el bolívar una vez      más 8.    Es imprevisible la cotización que tendrá el dólar en cualquier día del período de 7 meses

Como alternativa, los Defensores del bolívar hemos propuesto al país un sistema de cambio libre automatizado, selectivo (CLAS), con mini revaluaciones diarias (http://www.aporrea.org/actualidad/a176628.html),  el cual a nuestro modo de ver ofrece las siguientes ventajas:

1      1.     Es un régimen de cambio libre selectivo, en el cual el monto máximo de las divisas a ser vendidas por el BCV en un año ya está preestablecida (Sugerimos la cifra de    60.000 millones de dólares, la cual es perfectamente sostenible con los ingresos petroleros del país) 2.    El plan está blindado contra corridas bancarias porque el BCV no puede vender más de un monto fijo de divisas diario (Sugerimos 200 millones de dólares). La    probabilidad matemática de una fuga incontrolada de divisas en estas condiciones es cero (0). 3.    Si el plan es acompañado de una Ley de Declaración Obligatoria del Patrimonio de los ciudadanos adultos, es posible impedir en alto grado el acceso de la CAD a las  divisas del estado 4.    Al cabo de 1 año de aplicación del plan, el tipo de cambio será  de 1 Bs/dólar, el salario mínimo y el galón de gasolina tendrán un valor  equivalente a 2973 dólares y 2  dólares, respectivamente 5.    Ante la revaluación diaria del bolívar la CAD se verá obligada motu proprio a repatriar de urgencia gran parte sus capitales, so pena de afrontar pérdidas mayores si  los deja en el exterior 6.    Con el retorno de capitales el bolívar quedaría fortalecido,  por la disminución diaria del circulante y el aumento considerable de las reservas internacionales 7.    Al cabo de un año los venezolanos habrán recuperado la confianza en su moneda, nadie querrá acumular dólares sino ahorrar en bolívares, la industria y agro industria  estarán en franco proceso de reactivación, gracias a la disminución de sus costos como consecuencia de la revaluación. Para ese entonces el mercado negro de divisas  sólo será un mal recuerdo 8.    La cotización del dólar en cualquier día de aplicación de nuestro plan será perfectamente previsible. Por ejemplo, el primer día, el dólar valdrá Bs. 6,30 y a los 30 días  valdrá Bs. 5,88.

Reconocemos el carácter inédito del régimen cambiario que proponemos, lo cual puede provocar cierta incomodidad en algunos economistas ortodoxos acostumbrados a que el bolívar cada vez valga menos. Con el CLAS y las mini revaluaciones diarias, nuestra moneda cada día valdrá más y el poder financiero de la CAD será disminuido en alto grado.

Queda en manos del ejecutivo y del país nacional escoger entre los dos planes presentados.



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Eudes Vera

Ingeniero Electricista, UDO, 1969. Jubilado UDO como Profesor Titular en 1994. Maestrías y Ph.D.en Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Pennsylvania (EEUU), Aston y Hatfield, Reino Unido.

 eudesvera3@gmail.com      @eudesve

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