Ha muerto la especulación

Después de varios días de sufrimiento lento vilipendioso a
consecuencia de las medidas económicas que el gobierno antepuso contra
la guerra económica que, la oligarquía engañosa y sus descendientes
directos habían, fomentado con toda la mala intención del mundo de
sacarnos del proceso democrático revolucionario sin consideración
ninguna. Nos vemos en la infausta y a la vez positiva necesidad de
informarle al mundo que bajo efectos por demás contagiosos como
tendenciosos y alevosos se ha ido a otra vida: el plan que con mucha
soltura y efectos desastrosos tenían en marcha los parásitos del
capitalismo, aupados por la oposición, ha llegado a su fin y queda
desterrada para siempre. ¡Paz a sus restos!

La MUD está de luto y con lágrimas de cocodrilos hemos vistos a sus
representantes inmediatos cerrarse de luto mediático que compunge sus
insomnios políticos, por demás desastrosos como pecaminosos y, no
encuentran de quien escorarse que les dé consuelo amistoso que
reconforte sus espíritus golpistas que deseca sus almas electoreras,
por lo que el berrinche adentro es total y, Ramón Guillrmo Aveledo no
encuentra donde meter la lengua de su complicidad bruta, pero en
cambio, Ramos Allup se exorciza de emoción fingida sin apuros contra
Maduro.

No así el caprichoso que por más que le peñizquen las hemorroides de
sus buenas intenciones de desleal contra el pueblo de Venezuela y del
chavismo en particular no suelta un asueto de ternura y, por el
contrario se envalentona de rabia más sin pedir cacao ni guasacaca
blanca y, la mazamorra amarilla que le da a sus enfermos fanatizados
de mala comprensión los irrita y se van con las manos vacías por no
querer entrar en la cola de precios bajos y con desprecio político
hacia su público amargado, toman el autobús de paseo de la empresa
Imeca con el diputado Miguel Cacchiolo al volante, recorriendo el
país, cuyo fin ingrato y sin precedentes es devolver todo lo sustraído
por el sobreprecio de sus mercancías. A lo que María Corina con cara
de tristeza boquiabierta exclamó: ¡Cacchiolo es el ángel que el cielo
espera!

La estampida de voces infructuosas y tono desmesurado se fue a las
gradas de la reacción esperada y, en coro de vidas espantadas el susto
no paso de seguido al ser atajado por Julio Borges que con la
compasión de Richard Mardo tras de él invocaron el alma del cardenal
Urosa Savino quien ruega por los suyos en desvelo permanente en el
cielo y en Caracas y en la CEV, a la vez, y ellos provocadores de la
tirantez inoportuna se despelucaron de risa cuando emocionado
gritaron: ¡Cacchiolo somos todos!

En actitud sospechosa con el río interno que les corre sin corriente
de compromiso y con piedras por demás: la campaña orquestada desde
afuera con, Uribe Vélez, pedaleando la conjura con JJ Rendón al
costado, sin un torniquete de piedad como saqueadores de la verdad y
de buenos sentimientos y abusadores del rumor concentrado, acosaron a
los presidentes de los entes comerciales e industriales del país de
bajar las santamarías del bloqueo que los negocios implicados en la
componenda insurreccional no fueron capaces de mantener el lema
ambicionado de tumbar al presidente Maduro e inmaduramente se
comportaron en las primeras de cambio cuando el fuelle del cinismo
económico comenzaba a dar sus frutos y, los habitantes del país a
sufrir sin remedios y, pasaron un comunicado por la tv colombiana como
mayamera en despliegue ofensivo: ¡Lo que viene es peor con precios
bajos, incluidos!

Los carteles que se leen sin lentes de esperanza, fortifican el
descalabro oposicionista, que con arrogancia capitalista como deudos
directos, expresan: Estamos de luto por caprichos negados y, mientras
nosotros lloramos, los chavistas gozan un bolón comprando de todo y,
ahora más que nunca tienen la seguridad que Chávez vive y, nosotros en
el umbral de un entierro que el 8-D, seremos más los cadáveres. Y, por
si acaso, le proponemos que el que no llore que mame, que en el mamar
está el vivir.

Señoras y señores, si ustedes quieren precios altos en los
electrodomésticos de su felicidad, no escatimen esfuerzo y muéranse de
rabia incontrolada y, llore sin desconsuelo que por primera vez en
Venezuela lo que subió bajo. Fenómeno por demás especulativo de este
gobierno que actúa como un régimen contra los empresarios honestos,
palabras más, palabras menos que, alguna vez debieron de salir de la
boca del caprichoso Capriles como un antojo a la predilección de su
lenguaje coercitivo que refuerza sus mentiras.


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Esteban Rojas


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