En cierta conversación con un taxista

Iniciamos la conversación con la toma del puente sobre el Lago de Maracaibo que hicieron con razón o sin ella los familiares de los privados de libertad de la Cárcel de Sabaneta. Pienso que no hay necesidad de describir lo pasado ya que fue aclarada la situación muy sabiamente por la Ministra del Poder Popular para Asuntos Penitenciarios Iris Valera.

Sin embargo no puedo estar de acuerdo con la paralización total de San Francisco y el caos horrendo que se formo. Las colas daban miedo, los carritos por puestos se metían por donde no cabían y supongo que más de uno que lo atrapo la cola en el puente o llegando a él, por las diferentes vías, estaban que se tiraba del puente o lo pasaba nadando, y si eran los que quedaron atrapados entrando o saliendo de San Francisco se lamentarían no haberlo hecho más temprano o más tarde.

No que no tengan razón los familiares, pero, no es la forma, váyanse al frente de las casas o trabajos de las personas que tienen el poder de solucionarles sus necesidades y prioridades, tranque sus salidas o entradas, ellos son los que deben solucionar, no las `personas que se ganan la vida trabajando como choferes de tráfico, otras que simplemente deben cruzar el puente o las que vivimos en San Francisco.

La conversación paso como es de suponer entre dos Maracaiberos parlanchines de esa situación a la muy famosa del Chip Tachirense. El taxista me comentaba que había estado en varias oportunidades por ese estado y la gasolina la había pagado a muy alto costo, de la misma manera yo le relate la historia que mencione en un artículo que fue publicado por este medio anteriormente, agregando por supuesto lo que me da vueltas en la cabeza desde mi segundo viaje. “Si esas colas se dan en Maracaibo, segurito tumbamos al gobierno”

Usted que está leyendo este artículo, debería ir a comprobar lo que escribo, las colas dan terror, pánico, frenesí de salir corriendo. Según mi amigo el taxista, las dichosas colas se hacen debido a la poca existencia de estaciones de servicio y estas no dan abasto a los usuarios que deben comprar la gasolina.

Yo tan calladita como siempre no me creí el cuento, no es que haya muchas personas necesitadas del precioso oro negro, lo que sí es cierto es que quienes lo trafican deben hacer todos los días asignados colas para poder ganarse el pan diario. Ya que si entendí las explicaciones a cada persona le corresponde por su número de placa 3 días a la semana, aunque otras me informaron que para los turistas era según el último digito de la cédula. Entonces me pregunto por qué si San Antonio y Ureña son municipios tan pequeños, se hace necesario llenar el tanque 3 veces por semana, si no eres transporte colectivo.

No mi amor, allí está el gato encerrado, los no transportista llenan y revenden para que los no informados turistas como nosotros caigamos en sus garras y la otra se llevan al vecino país.

Pues es allí donde le gobierno debe meter el ojo, contabilizar que cantidad necesita cada habitante de los municipios Fronterizos con Colombia y controlar más la venta.

Allí le dejo es piedrita que pesa más que un matrimonio obligado.


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Adela Portillo


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