Pero en una guerra podría no quedar títere con gorra

¿Por qué dudar pudiera haber un magnicidio?

Hay por lo menos tres motivos para que algunos banalicen, tanto que ríen a carcajadas ante su sola mención, la denuncia del magnicidio en la persona de Nicolás Maduro.

El primero de ellos se fundamenta en la ignorancia de lo que somos, representamos, en el juego de ajedrez de las grandes potencias.

El segundo, derivado de lo primero, el desconocimiento de la naturaleza del sistema capitalista, de las grandes potencias, empezando por Estados Unidos y la creencia o la necesidad de éstas de creer que a ellas les pertenece el mundo y, en el momento de alguna contingencia, como la falta de agua o recursos energéticos, los que hayan en alguna parte les pertenecen. Eso explica el guerrerismo de la OTAN y la anunciada invasión a Siria, sin olvidar Irak, Libia, etc. A lo anterior se agrega, ignorar el grado de deterioro del planeta y lo que esta circunstancia juega en las diferencias entre los humanos.

El capitalismo nació de la rapacidad. El europeo, se fortaleció y expandió con el saqueo a América y África. La historia de EEUU y el crecimiento de su economía y territorio es tan conocido y tantos los oprobiosos hechos que es imposible contarlos en este espacio. Además, el magnicidio ha sido práctica frecuente del poder político y económico gringo, tanto fuera como dentro de su propio territorio.

Estados Unidos hoy, también las otras potencias de la OTAN, incluyen en sus “inventarios”, como activos, la zona de la Amazonía y eso lo enseñan en la escuela. Puede que un niño norteamericano, como dice Noam Chomsky, no sepa donde le queda la isla de Manhattan, pero está enterado que existe la Amazonía, sus características y cree que a su país pertenece.

El tercero, es que hay un sector que banaliza el asunto del magnicidio, pese las pruebas presentadas por el gobierno venezolano, con el aval del Ejecutivo colombiano, porque está metido hasta las narices en el complot. Este grupo juega a la política, alcanzar notoriedad en ella y recibir pingües beneficios por su participación. Son pequeños tarugos, llenos de vanidad y sueños miserables.

Venezuela, por distintas razones, geográficas, disponibilidad de recursos, es una presa preciada para las grandes potencias

Por supuesto, los opuestos al gobierno revolucionario tienen varias opciones y, en efecto las acarician y manejan. Una de ellas es ganar las elecciones, la otra el golpe de Estado y la invasión.

El golpe de Estado tradicional no tiene sustento en la Venezuela de hoy. Chávez, con todo su talento y perspicacia, se encargó así fuese. El ejército venezolano de ahora es distinto al de antes, aparte de la existencia de un cuerpo de milicias nada propicio para ignorar.

Que la derecha regrese al poder por la vía electoral, aun siendo posible, no le presenta nada fácil las cosas a ella y al capital internacional. Tendría que convivir con una oposición pro chavista de gran valor cuantitativo y cualitativo, aparte de la diversidad de opiniones de quienes ahora integran la oposición; sin olvidar un ejército con una nueva visión de país. En esas circunstancias, para que la derecha más extrema y los intereses imperialistas impongan su voluntad, resultaría sumamente difícil, para no decir imposible. No es esa la mejor salida para los enemigos de Venezuela y los venezolanos.

El golpe de Estado en Chile y la desaparición de Allende, para sólo mencionar un caso, del cual ya conocemos sus consecuencias, a mediano y largo plazo, logró llevar a su más mínima expresión al movimiento popular. Este, para decirlo de otra manera, fue desorganizado y hasta destruido mediante la más brutal represión; tanto que el Partido Socialista Chileno de hoy, parece una caricatura de lo que fue. Hasta aquellas fuerzas anti allendistas, pero con cierto pudor democrático y nacionalista, como las hay hoy en la oposición venezolana, fueron aniquiladas posteriormente, aunque apoyaron el golpe, para imponer el programa de Pinochet y el capital gringo.

En la Venezuela de hoy, la derecha internacional, el gran capital gringo, no las tendrían todas consigo con solo sacar de alguna manera al movimiento popular del poder; quedaría éste conformando una fuerte oposición con la posibilidad de coincidir con sectores opositores cuando se intenten acciones como la DE PRIVATIZAR A PDVSA.

El ideal del capital de EEUU, sus socios de la OTAN, los capitalistas nacionales y sus servidores políticos internos, sería como en Chile, destruir el movimiento popular, los respaldos del gobierno chavista y hasta neutralizar, como mínimo, a los sectores opositores que pudieran no prestarse a sus pillerías. Este objetivo se logra instaurando un régimen de fuerza, servil y contraria al interés venezolano. Como el golpe tradicional no es previsible, como ya dijimos, optarían por generar un caos que pudiera permitir la invasión con la finalidad de imponer “el orden”, el que ellos quieren y les conviene. Para eso, el magnicidio, es una manera de crear las condiciones apropiadas para esos criminales planes.

No es cosa de reírse; hay un plan en marcha y todo es posible que ocurra, como que podamos pararlo y revertirlo para profundizar los cambios.

Pero debe quedar claro que en una guerra, como esa que podrían desatar los villanos, guerreristas, piratas y bárbaros de nuevo cuño, podría no quedar, como dicen en Cumaná, “títere con gorra”.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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