Julián Conrado y la inconsecuencia de la dirección del PSUV

He escrito en unos dos años más de una docena de artículos sobre el insólito caso del cantautor colombiano Julián Conrado. Recién fue secuestrado y detenido advertí que el asunto se había convertido  en un boomerang para Santos, o mejor, en un ventilador (...) que la mayor cantidad de mierda que regaría sería la del tinglado fiscal y judicial neogranadino ...  ( http://www.aporrea.org/internacionales/a127910.html ) Así sigue siendo hoy día, una vez quedó al descubierto la patraña acusatoria colombiana que se alegó para formular la solicitud de extradicción del artista. No voy a repetir acá lo denunciado en centenares de artículos.

Lo que no imaginé jamás es que el ventilador serviría también para dejar al desnudo las inconsecuencias de un gobierno y un partido, atrapados en el lodazal de una diplomacia acomodaticia que declina esenciales principios, en función de mantener unas precarias relaciones de buena vecindad que solo son retribuidas con la hipocresía conspirativa.

Veamos:

1.- En más de dos años tan solo hemos escuchado la declaración de Luisa Ortega declarando que según la opinión de la Ministerio Público la extradicción no procede. También el Presidente Chávez  en referencia al caso, reafirmó la soberanía venezolana cuando afirmó, recordando a Pedro Carmona: Mandó a matarme. Es un asesino y sin embargo el gobierno de Colombia de entonces le dio asilo político.  Del resto lo que ha imperado es el silencio. Nada ha mencionado ningún otro funcionario.

Nada ha dicho la Defensoría. Nada ha decidido el Tribunal Supremo, contraviniendo claramente la Ley. Existe si en cambio, un extendido corrillo en algunas esferas oficiales, al cual se suman adulantes corifeos gobierneros, según el cual Julián Conrado estaría preso para protegerlo. El estúpido argumento es absolutamente falso e intenta justificar el desafuero de la detención, así de simple.

2.- Innumerables colectivos sociales y cantantes populares, así como sectores y colectivos de base del PSUV;  calificados voceros del Partido como Earle Herrera; importantes personalidades del pensamiento revolucionario como Nestor Kohan, James Petras, Istvan Meszaros, entre muchos otros, han protestado la detención o se han pronunciado por la libertad del cantante. También los partidos del Polo como el PTT y el PCV.

Se amplia para el futuro el compás de participación legal de la insugencia: el gobierno colombiano dialoga con la FARC en La Habana y acaba  de  reactivar legalmente el partido Unión Patriótica, en el cual figuraron algunos líderes guerrilleros  (Julián Conrado, entre ellos) en la década de los 80 y que fue barrido del escenario político con el asesinato de 3000 de sus dirigentes. ¿Y la Dirección Nacional del PSUV? Silencio absoluto. Ninguno de sus personeros, la mayoría de los cuales fueron perseguidos por subversivos en la IV República, siendo acusados de asesinos, violentos y cuanta vaina se le ocurría a la canalla mediática y política oligarca, tal como hoy le sucede a Conrado, se pronuncia sobre el caso. Entiendo su solidaridad con la postura gubernamental, pero es deplorable su falta de independencia, actitud crítica y oídos sordos al sentir de un sector importante de la militancia de ese partido y la opinión progresista mundial. 

Disculpen la ironía, pero en lo que concierne al gobierno bolivariano, si las cosas siguen igual, para cuando decida darle asilo al cantante ya no tendrá sentido porque se habrá pactado la paz en Colombia. Y por otro lado, ¿Será que la Dirección del PSUV está esperando que el mismísimo Santos pida la libertad de Julián Conrado para pronunciarse? Al punto que hemos llegado, quien sabe si ni así lo haría...

Se conspira abiertamente desde Colombia. Y se conspira  con el conocimiento de Santos. El recibimiento a Capriles, en campaña permanente para deslegitimar al presidente Maduro, fue un guiño a la ultraderecha venezolana, en coyunda con el uribismo y la oligarquía colombiana más reaccionaria. No habrá medida, ni giro diplomático que pueda cambiar esta situación, incluso en el supuesto negado de que Santos tuviese una actitud personal sincera y respetuosa de nuestra soberanía. Un Conrado menos o más, no alterará la línea imperial y la comprobada política antichavista desde el vecino país durante los últimos quince años. ¿Se entenderá esto de una vez por todas?

Arturo Ramos R.



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Arturo Ramos R.


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