Solidaridad con León Gieco

El dramático caso de una joven argentina motivó a Gieco a componer y divulgar un tema por el que hoy es demandado. La solidaridad con el cantor no se ha hecho esperar. “Que lo injusto no nos sea indiferente”

Hace ya algunos meses el argentino León Gieco compuso un tema por el que ahora es demandado. Lo demandan por apología del delito, y quien lo demanda es el abogado del hombre acusado de violar a una joven, la cual dio muerte al bebé una vez que nació. Dramático el caso. La joven fue hecha prisionera y el acusado fue absuelto.

Iniciadas las acciones judiciales se ha comenzado a generar un extraordinario movimiento de apoyo al cantor argentino, y de reflexión en torno a un hecho que toca las fibras mas sensibles de cualquier sociedad.

Nos permitimos hacer algunos extractos de la amplia y completa nota del colega Fernando D’Addario de “Página 12”, quien estuvo en la población de San Salvador de Jujuy, epicentro del caso que involucra a la música de conciencia y a toda una colectividad.

La secretaria del juez Jorge Osvaldo Samman le leyó brevemente a León Gieco la acusación por “apología del delito” que pesa sobre él y le preguntó si quería hacer alguna declaración. León dijo que no. Eso fue todo. En apenas diez minutos quedó zanjada en los papeles una jornada que le alcanzaría al músico de Cañada Rosquín para escribir una novela autobiográfica o una comedia del absurdo. Es que más allá de la notificación formal que debió realizar en el Juzgado de Instrucción en lo Penal de la localidad de San Pedro, su paso por Jujuy se vio sacudido por todas las variantes emocionales: desde el encuentro con Romina Tejerina y las internas del penal de Mujeres Nº 3 de San Salvador hasta la movilización popular que lo escoltó hasta los tribunales jujeños, pasando por una improvisada interpretación a capella de Sólo le pido a Dios, en la calle, y la sensación final de que el absurdo jurídico que había disparado todo eso se estaba convirtiendo irremediablemente en otra cosa, mucho más trascendente.

Debe decirse que, a despecho de las intenciones del abogado querellante Pedro Miguez Agraz, representante legal del vecino a quien Tejerina señaló como su violador, su denuncia contra León Gieco se transformó en un boomerang: reactivó milagrosamente una causa que ahora vuelve a instalarse en la discusión pública. Ayer no se hablaba de otra cosa en Jujuy. La “visita” de Gieco inclinó la balanza en un debate que mantenía dividida a la sociedad jujeña. Agraz, sin querer, embarró la cancha en su contra: consideró que la canción Santa Tejerina, incluida en el disco “Por favor, perdón y gracias”, incurría en apología del delito por “santificar” a la joven condenada en primera instancia a 14 años de prisión por matar a su bebé recién nacido. Basó su acusación, según indica el expediente, en la letra del tema y en el reportaje que publicó Página/12 el 26 de junio pasado en su suplemento Radar. El hombre acusado de violación fue absuelto por la Justicia y reivindica su paternidad sobre el bebé muerto.

Antes de notificarse ante el juez, Gieco debió bajarse de la camioneta que lo llevaba hasta el tribunal, porque una columna de más de 500 manifestantes (de la Corriente Clasista Combativa, de Madres y familiares de Detenidos-Desaparecidos de Jujuy, el PCR, Comisión de Derechos Humanos, Comisión de Mujeres de San Pedro, entre otros) lo reconoció y empezó a vivarlo.

Caminaron juntos hasta el juzgado. Una bandera rezaba: “Pedro Miguez Agraz: ¿conoce algo del derecho a la libre expresión?”. Mirtha, la hermana de Romina, decía: “Lo que le están haciendo a León es una vergüenza, y al mismo tiempo estamos orgullosos de que él esté aquí. Esto, aunque es ridículo, nos da fuerzas, porque: ¿nos irán a imputar a los miles que estamos defendiendo esta causa?”

El abogado querellante, por las dudas, entró por la puerta de atrás, después de luchar contra un candado rebelde. No podía soportar el escrache. Un inusitado despliegue policial le añadió un toque de grotesco al asunto. A la salida, Gieco volvió a ser escoltado por la gente, la mayoría de origen humilde, que le pedía “no aflojes” y el músico, literalmente, no aflojaba en la firma de autógrafos y en el reparto de saludos. Hasta que alguien conectó como pudo un micrófono al megáfono que estaba en el techo de un auto un poco destartalado, y Gieco cantó con la gente, en medio de la calle, eso de que “el dolor no me sea indiferente / que la reseca muerte no me encuentre / vacío y sólo sin haber hecho lo suficiente”.

Poco antes les había prometido a los familiares de Romina: “El destino la puso a ella en este lugar y nosotros no la vamos a dejar sola”. Todos tomaron lo dicho como de quien viene: palabra de León.

¿Usted, qué opina?

Publicado en Últimas Noticias. 22-09-05



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Lil Rodríguez

Periodista. Defensora de los valores culturales venezolanos y latinoamericanos.

 lilrodriguez@cantv.net      @lildelvalle

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