Gobernador Rangel Gómez, usted puede hacer algo al respecto

Epa, Cachamay, no se les ocurra pitar el himno de Uruguay, esta tarde



Mientras los presidentes de América, con el comandante eterno Hugo Chávez
a la cabeza, hicieron y hacen un gran esfuerzo por la unidad de sus pueblos,
una mano peluda, ni tan raro que fuera de la CIA, se encargó de poner "de moda" en el continente, el que a la hora de tocar el Himno Nacional de la visita, este simplemente casi ni se escucha por la soberana rechifla que los locales le envisten.

Recuerdo en mis tiempos de Estadio Nacional en Santiago de Chile, donde jamás me perdí un partido internacional allí, que el público escuchaba con respeto el himno de la visita, para luego cantar a todo dar el himno propio. Me dolió descubrir en un partido contra Brasil, en la pasada eliminatoria para Sudáfrica, como la pita estremecía las mismas gradas que me habían enseñado a respetar el himno del país hermano. En esos años, los setenta, se produjo uno de los primeros incidentes con el himno de Chile en Perú. Para el partido de vuelta, Salvador Allende ordenó que no se tocaran los himnos, porque, dijo, en un partido de fútbol no estaba en juego la dignidad de naciones hermanas... Luego vino el golpe y no sé cómo llegamos a esto, la pitadera contra el himno del país hermano, ¡qué feo!.

En la eliminatoria pasada, además, aparte de los argumentos de confraternidad y unidad americana, quedó un hecho práctico en evidencia: que por lo menos en los días en que escribí por primera vez sobre este tema, para un partido Venezuela-Ecuador en Anzoátegui, en todos los partidos anteriores a ese juego, los equipos pitados habían ganado como visitantes: ganó entonces Brasil en Chile, Uruguay en Colombia, y en Pueblo Nuevo, Brasil dió cuenta de Venezuela por sobre la pitazón.

El asunto está en que, es fácil suponer, los jugadores visitantes, al ver su himno pitado, son premiados con un aguijonazo de patriotismo que les potencia las energías y las ganas de ganar, como venganza frente a la ofensa... Preferimos que juguemos con el sano empuje de los valores que sustentan la unidad y la hermandad de nosotros los americanos, y que sin torcidos aguijonazos en ninguna de las partes, que gane el mejor y ya, en lo que se llama "en buena lid", según entiendo.

Así pues, por fidelidad a nuestro amor americano, a nuestro proyecto de hermanos, por respeto a la herencia de Hugo Chávez y por básica inteligencia del que quiere ganar, no permitamos que esta droga de perversión de los valores potencie los músculos de nadie y que las cosas se resuelvan de manera esforzada pero leal, porque así como está prohibido pisar la cancha drogado, estas pitas terminan teniendo un efecto de droga psicológica sobre los jugadores ofendidos, y para qué dar esa ventaja, ¿verdad?.

Así pues, me permito recomendar al gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, que antes de hacer sonar los himnos, varias veces, mientras el público va llegando a estadio de Cachamay, e inmediatamente antes de sonar los himnos, se deberían emitir unos mensajes por los altoparlantes del estadio, llamando al público a respetar los himnos nacionales de los equipos en disputa y a no ofender a un país hermano, pitando su Himno Nacional. No hagamos lo que no nos gustaría que nos hicieran. Escuchemos el himno de la visita en respetuoso silencio, y cantemos y celebremos el nuestro, como corresponde a un pueblo local, pero civilizado y educado como el nuestro.

Y que gane el "más mejor", es decir, Venezuela..!


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El Tano

Poeta inurbano, diseñador gráfico. Integró el equipo de comunicaciones de La Moneda cuando el presidente Allende en Chile. En Venezuela, diseñador de los empaques de los productos Casa, que se venden en Mercal. Coordinador de Abrebrecha-UCV. Del Colo-Colo en Chile y del Zamora en Venezuela.

 abrebrechaucv@yahoo.com      @eltanoyea

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