Un discurso para la historia del siglo XXI

La Historia de América i del mundo, está desde ahora signada por un discurso que no solamente debe estremecer los corazones i las conciencias de todos los habitantes de América, sino de todos los pueblos del mundo; no solamente de los pueblos pobres del mal llamado Tercer Mundo, sino de los pueblos o naciones (es decir, también, gobiernos) de los países desarrollados de Europa que, apocados, temerosos, sumisos, nunca han tenido fuerzas i valor para enfrentar a un imperio planetario i tiránico como ninguna en la Historia Universal (i sucumbieron a ser cómplices del genocidio en Afganistán e Irak), i se han plegado sobre todo a un gobierno demencial, cruel i asesino, como el del primer terrorista del mundo que es sin duda el presidente, George W. Bush. Este ya célebre discurso para el futuro de la Humanidad, comienza por destacar que después de 5 años de la llamada Cumbre del Milenio, la cruda realidad es que la mayoría de la metas señaladas de por sí modestísimas no serían alcanzadas. Lamenta que reducir a la mitad los 842 millones de hambrientos del planeta, para el 2015, no la alcanzaríamos al ritmo que llevamos, sino para el 2215. Así pasaría con muchos otros propósitos. En consecuencia, también desde el comienzo señala que el modelo de las Naciones Unidas está agotado i que no se necesita una reforma, sino cambios radicales, lo que impone la necesidad de refundarla. Creo que esto solamente, despertó consternación en mucho dinosaurio presente en representación del imperio i en muchos mediocres representantes de otros países que no se atreven ni siquiera a sumarse a planteamientos tan dignos i verdaderos. I el huésped de la Casa Blanca, mejor llamarlo el Emperador Esquizofrénico, mezcla de Nerón, Calígula o algún jefe mongol o de los bárbaros que acabaron con el Imperio Romano, porque ninguno tuvo a mano el poder destructor que tiene este energúmeno que se llama George W. Bush, debió escuchar con sonrisa maléfica, esta voz que le sacude la conciencia. Jamás un imperio de los conocidos en la historia, tiene tantas muertes por guerras, terrorismo o algo peor, hambre i miseria, que el lamentable señorío norteamericano, aprovechando un pueblo complejo, indiferente i manejable como ninguno, tal como el pueblo que reeligió a un presidente que ha superado en maldad, a hombres como Truman, Bush padre o como Reagan, para mencionar solamente tres, entre muchos que no fueron menos malos que ellos. I digo un pueblo complejo, porque si algo es de notar en él, es vivir unos indiferentes de otros con ignorancia casi total de lo que sucede a alguna región de su territorio. Igual que le sucedió al gobierno racista, despiadado i corrupto del señor Bush i esa comparsa de semejantes a él que forman su escuadrón de la muerte: Cheney, Rumsfeld, Rice, etc., i sobre todos a las bestias que destinan de intermediarios con América Latina. Creo poder asegurar que, la gente de Las Vegas, de San Francisco, Los Ángeles, Hollywood, etc., en el oeste, apenas habrán dedicado unos minutos a ver por televisión la tragedia del Estado de Virginia i sobre todo la casi desaparición de Nueva Orleáns; lo mismo la gente de Boston, Búffalo, Chicago, Filadelfia, Nueva York, Atlanta, que están pendientes del juego, el béisbol, el balompié, el abierto de tenis, los parques de diversiones, los clubes nocturnos, etc., de modo que si murieran, quedaran sin hogar, perdieran todos los haberes de tota una vida, esa “pila de negritos i plaga latina” que vivía en los alrededores del Missisipi, los tiene sin cuidado. Muchísimos de esos que viven en mansiones a pruebas de ruido, ni les habrá llegado la noticia. Aunque no se crea; su mundo es mui limitado en conocimiento, porque ni leen libros i los que tienen biblioteca es porque el arquitecto i el decorador se la puso allí; pero ellos utilizan sólo la piscina i el bar mui bien dotados. Su único fetiche, como siempre digo es el dólar; i su único templo, la Bolsa, aunque por Internet o a través de lacayos. Por eso, los que nuestro presidente llamó “pueblo hermano”, no son éstos, sino los más de 40 millones de pobres que llenan grandes parcelas de su territorio.

Por eso, para los que con dinero de las transnacionales manejan los hilos del poder, encuentran inadmisible que se alborote el patio trasero de su autocracia capitalista.

Ese tal Chávez, un mulato despreciable, no puede estarlos molestando tanto; han probado varios métodos tradicionales que ayer fueron efectivos i masacraron pueblos i aplastaron presidentes i gobiernos, no les ha dado resultado, como en el pasado, otro peligroso llamado Simón Bolívar les adivinó sus intenciones desde un principio i los vio i señaló como puestos allí en el norte, para plagar a la América de miseria, pobreza, asesinatos, robos gigantesco legalizados, sobornadores de conciencias i paremos de contar maldades i contravalores; sus secuaces (así los llamó Pat Robertson) han resuelto, entonces, llegar a sus recursos finales: asesinarlo. I como aquí en Venezuela, abundan sus lacayos, miserables vende patrias, ladrones aristocráticos que perdieron sus privilegios, partidos que saquearon o arrasaron al país, esos se burlaban del magnicidio programado (i lo están deseando), hasta que un “revenderísimo” antisocial, mente deformada i de paso estafador de sectas, lo anunció, casi como decir, una trascripción fiel del pensamiento que con neuronas todavía convalecientes de alcoholismo (siempre quedan maltratadas de por vida) lo había concebido en la Casa Blanca; Casa Sucia para el mundo entero. Igual que los lacayos de aquí; los que demostraron en el golpe de estado que hasta a Bolívar quería asesinar; por eso en el acto protocolar del efímero gobierno de transición, le estorbaba la efigie de Simón Bolívar en un cuadro que escondieron sin respeto alguno.

Pues bien: los “valientes” de palabra suelta i soez que aquí calificaban al presidente venezolano de cobarde, porque cuando fracasó el 4 de febrero, rindió las armas para evitar derramamiento de sangre; o inventaron que por cobardía también, había renunciado a la presidencia el 11 de abril de 2002, o que personas de baja ralea así sean periodistas –como la brujas de la televisión i la prensa- o los comentaristas de dudosas glándulas genitales i costumbres, no encuentran ya en el diccionario que insultos prodigarle, resulta es un hombre en plenitud viril i ética, el auténtico líder de una revolución grande i pacífica, quien, aun negándole la visa la Embajada Norteamericana (porque ellos mismos son lacayos i son conspiradores) a su cuerpo de seguridad, al Jefe de su casa militar i al equipo médicos o cuerpo médico, con los cuales viajan todos los presidentes o delegados que asisten a la ONU i teniendo que recorrer desde su avión (donde quedaron secuestrados sus acompañantes) más de 200 kilómetros en las fauces del imperio, el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, el primer verdadero presidente que ha tenido el país en la más verdadera democracia de nuestra historia contemporánea, se ha presentado a la LX Reunión de la ONU, a latirle a los leones en su cueva, con el discurso más valiente, documentado, bien pronunciado, con todos el vigor de quien dice verdades, con señalamientos de frente como jamás se ha visto en parlamento alguno en todo el mundo, con la hidalguía que hace reconocimiento al “pueblo” norteamericano de ser un pueblo hermano, con las cifras de todos los negocios energéticos del planeta, con el señalamiento también de cómo el imperio esta destruyendo el planeta, apuntándolos con el dedo de haberse, de cómo empezamos la era del agotamiento del petróleo, de la destrucción de la atmósfera i el hueco de la capa de ozono, del recalentamiento de los océanos i la frecuencia i la intensidad de huracanes i ciclones, del descogelamiento de los polos, etc.,etc., dándole una lección al siniestro terrorista de los Estados Unidos (lo afirman intelectuales como Noam Chomsky) i al mismo Presidente o Secretario de la ONU, declarándola como lo que es: UNA INSTITUCIÓN QUE NO HA SERVIDO NI SIRVE PARA NADA, porque el Imperio la desconoce cuando le da la gana, no firma las principales convenciones o acuerdos, desconoce el derecho Internacional i tiene una élite de Seguridad de una mini-minoría con derecho a veto i en fin, es una pobre cocina del imperio que condimenta todos los platos a su gusto.

Nadie, ni siquiera un senador de ese país donde reside la institución, se hubiese atrevido a decir lo que el presidente expresó en un relativamente breve discurso, interrumpido por los que estaban con los intestinos en afanes peristálticos, escuchando lo que jamás imaginaron que escucharían. Una institución que no necesita reformas, sino enterrarla (con la misma lápida que pusieron a un supremo haragán: ) i fundar una nueva fuera del territorio del imperio, como lo es el sur del continente, donde sobran sitios sanos, equilibrados i éticos. ¡Qué tremendo discurso henchido de verdades tan grandes como rascacielos! ¡Qué verbo arrollador por el énfasis que aporta lo ético, lo verdadero, lo real! ¡Jamás antes habíamos escuchado algo semejante, ni creo que escucharemos después en otro hombre, a menos que otra circunstancia vital para el mundo, para el planeta Tierra, requiera del verbo encendido de este verdadero líder de todos los pueblos humildes, pobres i marginados, creados así por la política i economía del capitalismo salvaje i su orientación neoliberal! Si me pusiera a comentar las partes de ese discurso, dado en la cueva de los leones, en el reino del capitalismo i con la animadversión de verdaderos terroristas i saqueadores del mundo, creo que pudiera escribirse un libro. Este es un discurso que señalará el verdadero inicio del siglo XXI, pues no es la voz de un hombre, ni de un país, ni de unos pueblos la que se ha alzado; es la voz del género humano, de la humanidad sufrida. Es la síntesis de la voz de Virgilio para señalar el infierno que es el mundo; es la voz de Zaratustra descendiendo en palabras de Nietzsche para orientar a los hombres; es la voz de Víctor Hugo enseñándonos las injusticias que caen sobre Los Miserables; es la voz de Marx pintando las aberraciones de la Revolución Industrial i la enajenación de la vida humana; es la voz de Russell indicando cómo los políticos malos, los malvados, los capitalistas o imperialistas desquician la ciencia i la ponen al servicio del mal; es la voz de Oppenheimer i de Einstein avergonzados de su creación atómica; pero, sobre todo, el la voz del Libertador Simón Bolívar, con el vigor juvenil del Monte Sacro, la vehemencia del guerrero i civilista del Manifiesto de Cartagena, la majestad i grandeza del Discurso de Angostura, el dolor de mundo de su Delirio sobre el Chiumborazo i su clamor de oro en San Pedro Alejandrino por la Unidad i la Paz del mundo; todos esos pensamientos estuvieron condensados o resumidos en este discurso lleno de valor, verdad i principios éticos. Aquí comienza el siglo XXI para los pueblos de América, sobre todo América Latina.

En verdad, como el ciclón Katrina desnudó la debilidades i fechorías racistas del imperio, el presidente Chávez desnudó las mismas acciones de la ONU, cuando una minoría que se sabía derrotada, aprobó un documento a favor de las triquiñuelas, maldades i desvergüenzas del imperio, de manera violatoria de las más elementales normas de decencia política. El presidente lo rechazó; lo calificó de írrito, i ofreció la prueba al mundo entero, además de señalar con el dedo el golpe de estado, el saboteo petrolero i todas las calamidades del país, como facturadas en Washington i en el Pentágono. I para finalizar le hizo un magistral recuento de todos los logros obtenidos por el proceso revolucionario bolivariano, como no lo ha hecho en apenas 7 años ningún país del mundo. No le tembló la mano ni el pulso para señalar el castillo feudal del Imperio, donde mora la Bestia, que aterroriza a todos los países del orbe; pero no existe la bella. La bella sería la decencia, la paz, la fraternidad, la igualdad i la Libertad. Sólo faltaría decir que requieren del mago David Coperfielfd (nombre tomado de un personaje de Dickens), para que borre o desaparezca otra vez, como en una ocasión lo hizo, de la entrada a Nueva York, la Estatua de la Libertad o bajarle el brazo con la antorcha para que se cubra el rostro por vergüenza, pues en ese país esta pereciendo la paz, la democracia i la libertad del mundo entero. El Presidente Chávez demostró ser un paladín de la libertad i Víctor Hugo, el gran Hugo de Francia nos alertó. “la tribuna sin libertad no es aceptable más que para el orador sin dignidad”. Venezuela i el mundo justo, tuvieron en la ONU, un orador con dignidad suprema.





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Roberto Jiménez Maggiolo


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