Hablemos sin complejo de la democracia


Ha sido recurrente la recepción de mensajes que expresan resistencia al uso de la palabra democracia en el nombre de nuestra ONG.

Me imagino que esa actitud corresponde a traslado mecánico de las críticas que Marx hizo a lo que él llamó, la democracia burguesa. Pero hay que entender que el mundo ha cambiado y así deben hacerlo nuestras concepciones.

Para el siglo XIX, el pilar de la democracia, que es el derecho al sufragio, estaba restringido, cuando existía, a los hombres, mayores de 21 años, alfabetos y propietarios de bienes de fortuna. De democracia tenía muy poco. Era, en realidad, la dictadura de la minoría dueña de las riquezas, siendo muy comprensible la postura de Marx.

Pero la democracia ha cambiado. Hoy, en la mayoría de los países, el voto es universal, razonablemente secreto, y a veces directo, como en nuestro país. Pero llegar a ello no fue gratuito, hubo que librar numerosas luchas y realizar incontables sacrificios. Por eso es que no se debe mirar a la democracia con el mismo cristal de hace 150 años.


UNA DEMOCRACIA MINUSVÁLIDA

Igual error cometen aquellos que presentan a la democracia norteamericana como
el “sumun” de las democracias.

Es cierto que, para el momento en que se funda Estados Unidos, los planteamientos democráticos estampados en su constitución constituían un progreso significativo con relación a los poderes absolutistas del resto del mundo.

Y si bien, sus postulados democráticos aparecieron de avanzada frente al nazismo alemán, al fascismo italiano, al estalinismo soviético, al franquismo español o a las dictaduras tropicales de nuestro sub-continente, a pesar de su profunda y odiosa discriminación racial, al no avanzar en la profundización de los mismos, se han quedado rezagados con relación al resto del mundo.

Sólo por mencionar algunos ejemplos, aparte de que las elecciones presidenciales son de segundo grado, vemos como en Estados Unidos no hay un órgano electoral central, como nuestro Consejo Nacional Electoral, y sus elecciones son controladas por instituciones de cada Estado, lo que ha permitido que se realicen elecciones fraudulentas, como sucedió en Florida en las elecciones del 2000, y sin derecho a pataleo.

Asimismo, el Presidente postula a dedo los miembros de la Corte Suprema y, por la forma de las elecciones, no hay, ni puede haber, partidos minoritarios, existiendo de hecho, una dictadura bipartidista. Allá no pudiesen existir partidos como Primero Justicia, o Causa R.
UNA ANTIDEMOCRACIA DE EXPORTACIÓN

Esa imposibilidad de que las minorías tengan canales de expresión impuso el concepto de Sociedad Civil como una forma de respuesta a esas carencias democráticas. Concepto que fracasó estrepitosamente en nuestro país, cuando reconocidos jalamecates trataron de imponerlo. Porque es que aquí las minorías si tienen forma legales de manifestarse.
Precisamente, esa visión minusválida de la democracia que se practica en Estados Unidos ha pretendido ser transplantada a los diversos organismos internacionales en los cuales juega papel preponderante, como lo hemos visto en la ONU, en el FMI, en el BM, etc.
Para que la humanidad toda transite por los caminos del progreso, hay que romper los esquemas petrificados de esa “democracia” y luchar en contra de esa Dictadura Global de hecho, “Por Una Democracia Global” verdadera.


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Carlos Enrique Dallmeier / www.democraciaglobal.com


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