Roberto Hernández Montoya ¿Nuestro Ibsen Martínez?

Prometo que esta será la última vez que me pongo a criticar públicamente un artículo de un camarada porque esa no era en principio mi intención cuando me propuse escribir desde mi humilde perspectiva algunos artículos para tratar de aportar algunas ideas en este etapa tan difícil por la cual estamos transitando los bolivarianos y para ser además coherente con el “Golpe de Timón” planteado por el propio Comandante Chávez.

Sin embargo, por un lado no me gusta que me manipulen y por otro lado creo que algunos camaradas le hacen un flaco favor a la Revolución, confundiendo con sus superioridad intelectual, aún cuando estoy segura que  no lo hacen de forma consciente, a un pueblo  que ahora más que nunca necesita de liderazgo y orientación ideológica y política. Por lo demás las polémicas respetuosas son sanas y necesarias. Por tal razón decidí escribir  anteriormente un comentario sobre un reciente artículo de Pérez Pirela y por la misma razón ahora lo hago con uno de  Roberto Hernández Montoya.

He notado que el estilo del amigo Roberto se está volviendo cada día más manierista, cada día más lleno de piruetas intelectuales y cabriolas dialécticas que creo emplea para “decir cosas sin decir nada”  usa su erudición su prestigio y su habilidad como escritor para tratar de mantenerse vigente en el convulsionado ámbito del opinionismo revolucionario. Poco a poco las circunstancias lo están llevando a transformase en una especie de versión chavista del brillante opinador escuálido Ibsen Martínez y eso  no es ninguna ofensa porque Ibsen era o es, no se que se hizo, un tipo brillante, erudito, inteligente, divertido, sarcástico, buen escritor, sólo que escribía y escribía y en definitiva no decía nada. Pero era muy entretenido y ameno.

A Roberto le está pasando algo parecido, porque cada vez es más difícil opinar sin tomar partido, no conviene para un intelectual ser totalmente acrítico, quiere tratar de lucir algo independiente como debe ser un intelectual, no parecer demasiado oficialista, pero, al mismo tiempo no quiere pisarles los callos a ningún funcionario del gobierno además de que él mismo es uno de ellos y, para hacer todo eso hay que ser un malabarista verbal, mucho más sofisticado que nuestro filósofo del Zulia.

Analicemos su último artículo Contradicciones http://www.aporrea.org/actualidad/a166187.html

Para comenzar con el título: no tiene ninguna relación con el contenido. No se sabe en que consisten las contradicciones, después de leerlo dos o tres veces uno no entiende de que contradicciones se está hablando.

Primer párrafo. Nos apabulla con su erudición, tanto así que apuesto que la mayoría de los ciudadanos comunes y corrientes que se se tomó la tarea de leer el artículo, tuvo, en caso de este párrafo en particular, que hacerlo tres o cuatro veces para entender su significado y seguramente tuvo que correr a buscar en la Wikipedia quien es Edgar Morin y su “paradigma dialéctico de la complejidad” todo eso no es  de ninguna utilidad para nadie y sólo te deja confundido para enfrentar el segundo párrafo.

Segundo párrafo. Aquí viene la inaplazable e ineludible crítica en un momento como este, critica que trata de todo: apagones, inseguridad , él dice “descuidamos la inseguridad” creo que para alguien que maneja el idioma come él, hubiera debido  decir  “descuidamos la seguridad”, pero bueno ese es un detallito insignificante, sigue con el desabastecimiento continuado, las camionetas negras, el desplante, la corrupción y el fariseísmo que no es otra cosa que la hipocresía expresada de forma erudita. Termina obviamente con la acostumbrada pregunta retórica dirigida a los mismos extraterrestres a los cuales se dirige también Pérez Pirela  ¿Servirá de algo el susto del 14A?

Tercer párrafo. Después de sentirse en paz por haber cumplido con el deber revolucionario de no callar ante lo demasiado evidente, procede de inmediato a disminuir los efectos perniciosos de esa acción osada “regañando” no se sabe bien a quien por  “no resaltar” todos los logros de la Revolución Bolivariana.

Ahora resulta que el “susto del 14A” como él mismo lo denomina, no fue provocado por los logros de la Revolución, sino por sus desaciertos que son precisamente los que queremos señalar para tratar de corregirlos antes de que sea demasiado tarde. Además el sistema de medios públicos tiene una incesante y martillante campaña que apunta precisamente a visualizar los logros de la Revolución sólo que, como lo hace de forma, panfletaria, aburrida, repetitiva y rutinaria, obviamente no surte el efecto que se quisiera y ese también es otro error que tenemos que señalar para ver si lo remediamos de alguna forma. Me sospecho, no estoy del todo segura de eso, que el regaño debe ser para los que se toman el trabajo de escribir artículos señalando lo que no anda bien, en lugar de hablar de lo los logros. En fin no está claro a quien va dirigido el llamado de atención, pudiera sea para cualquiera, de esta forma no queda demasiado mal con nadie.

En el párrafo tercero hay un claro ejemplo de que la manipulación mediática no es exclusiva de la derecha: ….“Pero basta que falte un kilito de cualquier cosa para que los medios lo ventilen urbi et orbi y compre con histeria cada quien veinte kilos de azúcar, hasta la diabetes”  ¿¿Basta que falte un kilito de cualquier cosa?? Se nota que Roberto no debe afrontar la ardua tarea de hacer mercado. No se como resolverá ese asunto de carácter doméstico. Y supongo que hablará de los medios de la oposición??? No creo que El Correo del Orinoco, por ejemplo, se dedique a eso, por lo cual aquí se mezcla todo y también regaña a la gente que enloquecida cuando encuentra algo lo compra en demasía.

Cuarto párrafo. Vuelve al virtuosismo dialéctico, al puro estilo Ibsen: Por eso es risible el periodismo optimista que titula: «Ayer no hubo terremoto en Consoplonia y no murieron 200.000 personas» tampoco se saben a quien va dirigido eso y que significa claramente. Quizás va dirigido al sistema de medios públicos, a los críticos que escriben, a los medios de oposición en fin….es vago.

Quinto párrafo y frases finales. Aquí  se termina de asomar la visión oficialista de una forma sibilina pero inexorable. Usando palabras poco comunes como “corro y corrillo” critica a  quienes a su vez critican. Son unos divisionistas  que forman corros y corrillos o sea grupos y grupitos y usa términos como. …. “dispersiones seléucidas” con link y todo de la Wikipedia (j.mp/10pymgC) que no se sabe si se le quedó en un descuido en el afán de encontrar algo rebuscado, o si lo puso a propósito como “una atención” a sus mortales lectores para facilitarles la inevitable búsqueda a fin de tratar de entender el artículo. Sigue nuestro escritor: “Pero sí hay la mar de grupitos sórdidos enfrentados a grupitos trampositos que hallan más revolucionario despanzurrar a otro chavista que dar la cara por la Revolución¡Allí está! ¡Esa es toda la esencia del artículo del camarada Roberto! Aquí quería llegar: condenar a los chavistas críticos que supuestamente “despanzurran”  a  otros chavistas que dan la cara por la Revolución (dar la cara por la Revolución??? Serán los funcionarios me supongo) pero tampoco se atreve a mencionar claramente a nadie. Se expresa como Nostradamus.

Finalmente nos comunica que no sabe que recomendarnos; que sugerirnos como solución. Pereciera que las contradicciones sí existen, pero en la cabeza del camarada Roberto.

Este fin de semana también apareció en aporrea un magnífico artículo de carácter alegórico del Maestro Luis Britto García  “Gran  sarao de los matavotos” http://www.aporrea.org/actualidad/a166206.html

y leyendo ambos artículos uno no puede evitar de hacer paralelismos un poco tontos como entre Mozart y Salieri. Bueno así somos los aspirantes a intelectuales.



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Donatella Iacobelli

Directora de la revista cultural ENcontrARTE.

 radona17@gmail.com

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