El pueblo ya no es el pendejo de antes

Conversando con una doña de 70 años

Si sabroso – como siempre - fue el almuerzo del comedor popular del barrio Los Yaques, de Puerto La Cruz de este miércoles 3 de abril. Más lo fue la sobremesa. Aunque a mí me gustó la “conversa” con Doña Noemí García, una jubilada de 70 años del Ministerio de Nutrición con 33 años de servicio.

“Claro que es sabrosa la comida. Si de balanceada, fresca y bastante hay que hablar tengo que decir que es de primera. Pero lo mejor es el precio. Te imaginas sopa, seco y jugo por 10 bolívares. Además del aire acondicionado, la amplitud e higiene del lugar y el cariño y la rapidez con que te la sirven”.

De entrada dijo la doña al requerir su opinión sobre el servicio. Menuda ella, de tez morena, con el pelo preñado de plata y unos humildes espejuelos que embellecen todos los rostros de las abuelitas del mundo.

-“Si todo muy bien. Pero gracias, primeramente a Dios y, después, a Chávez”.

-“Hay que dolor tan grande sentí por mi Presidente Chávez cuando se murió tan lleno de vida, tan ágil, tan bonito”.

-“Sentiste. ¿Quiere decir que ya no sientes ningún dolor?

-“No. Aún tengo el dolor en mi corazón que me taladra el alma. Pero con los días siento que no se ha muerto, que está entre nosotros. Y como Maduro va ganar siento que Chávez va a seguir mandando para nosotros los pobres”.

-“¿Por qué estás tan segura que Maduro va ganar las elecciones?

-“Porque los pobres somos más que los ricos”.

-“Pero ¿usted no cree que el 7 de octubre algunos pobres votaron por Radonski?

-“¡Claro! Los envenenados. Gente que se dejaron absorber el cerebro. Porque sí algún gobierno ha favorecido a nosotros los pobres ha sido el de mi Presidente Chávez. No entiendo como un pobre reniegue a Chávez. Tan bonito y tan elegante que es Chávez”.

A mi lado una señora joven con sus dos hijas degusta apetitosamente la comida sin dejar de prestar atención a nuestro dialogo. Noemí ni remotamente se imagina que la esté entrevistando. Eso, quizás la desinhibe y le hace conversar con confianza y desenvoltura.

Usted, como ama de casa, ¿qué opinión le merece el problema de la escases de Harina Pan, azúcar, y demás artículos de consumo masivo?

-“Eso es puro acaparamiento de los ricos que controlan esos productos para que le gente le eche la culpa al Gobierno. Pero el pueblo, no es pendejo, el pueblo sabe que son ellos, los enemigos de La Patria, los que esconden los alimentos para que el pueblo salga a trancar calles y a quemar cauchos. Pero el pueblo no ha caído ni caerá en eso porque se dio cuenta de esa marramuncia”.

¿Usted cree que Maduro es un buen hombre? ¿Qué va a seguir la senda de Chávez, de gobernar para los más pobres?

-“Yo si lo creo. Mi corazón de madre y mi conciencia me lo dicen. Además por algo Chávez lo escogió como su relevo. Maduro es inteligente, sencillo, humilde y buena gente. Y va a ganar”.

-De Chávez ¿Qué es lo más que le gusta usted?

¡Todo! Y dicho esto el parabrisas de sus ojos se le enchumbo. No sin antes que un haz de luces emanara por encima de sus espejuelos. ¡Todo! Porqué hasta cuando se ponía peleón se veía bonito. Él tenía de todo. Dios le dio de todo a Chávez. Su muerte tan inesperada me duele en lo más profundo de mis sentimientos”. Y ya no pudo seguir hablando. Bandadas de palabras amorosas aterrizaron en sus labios: Pero no pudieron vencer el bloqueo que su noble corazón ordenó a su cerebro. La joven señora, que comía con sus dos hijas en la mesa de al lado, le ofreció su vaso de avena, que Noemí rechazó decentemente y entonces la joven madre me la ofreció y yo acepté gustosamente. Gracias dijo la doña junto conmigo. A tiempo que secaba sus hermosos ojos con una fino pañuelito que extrajo de su cartera.

Desde hace rato me estaba llamando un camarada como a cuatro mesas de la mía, en el pasillo central. Me acerqué y el tercio de una me dijo: “Américo ayúdame a ganarme una platica adicional. Estoy apostando a la mitad a Nicolás´”.

-“No camarada yo no ando en esas cosas. Pero dime y ¿por qué estás dando a la mitad a Maduro?

¡Porqué es un tiro al suelo!

Fue el comienzo de la sobremesa. Todos hablamos del triunfo de Maduro, de la grandeza espiritual y revolucionaria de Chávez, de que había que desechar el triunfalismo y trabajar de sol a sol, de campana. Y mientras se desarrollaba la amena tertulia en uno de los plasmas se observaba el acto multitudinario de Maduro en Táchira TINTERO

Observo que la mayoría de los actos del equipo de campaña electoral de Radonski se realizan en espacios cerrados. A diferencia los de Maduro, que van a cielo abierto. Saque usted sus conclusiones.

americoarcadio@yahoo.com

TINTERO

Larry Galvis, gerente de producción de TVO, me corrige señalando que Uruguay sólo ha ganado dos títulos mundiales y no cuatro como erróneamente escribí en los garabatos Chávez y la alpargata carioca. Es muy cierto. Cuando escribí cuatro quise referirme a dos mundiales y a dos olímpicos. Y gracias camarada primero, por leerme, y después, por ayudarme a corregir. Seguimos en la ruta revolucionaria.




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Américo Hernández


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